lunes, 18 de junio de 2018

MERCADOS21 invita a sus suscriptores a mejorar sus técnicas de comunicación

Durante dos jornadas, los asistentes analizaron las claves para persuadir a una audiencia


M.Martínez I Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. I 27.06.2012


Instantánea de uno de los momentos del curso que se celebró en el hotel Foxá de Valladolid.

Contagiar entusiasmo, captar la atención, cautivar e interesar son algunas de las bases para realizar un buen discurso, según Juan Carlos Zárate que, en dos sesiones muy  prácticas, analizó a conciencia las intervenciones de los participantes.

El entrenamiento para transmitir un buen mensaje no es muy habitual entre los directivos españoles, a menudo más interesados, a la hora de realizar una intervención en público, en el discurso propio que en el oyente o interlocutor. Existe, pues, un importante margen de mejora en unas habilidades en las que, aquí, a diferencia de lo que sucede en otros países, la escuela no forma. Es el socio director de Diamond Consultores, Juan Carlos Zárate, quien transmitió estas nociones al grupo de suscriptores que reunió MERCADOS21 los pasados 5 y 7 de junio en el hotel Foxá de Valladolid para realizar un curso de Comunicación Oral.

Zárate, con 23 años de experiencia en la consultoría de Gestión y Organización de Empresas, encargado de dirigirlo, comenzó ilustrando a su audiencia, de forma sencilla y didáctica, sobre el proceso de comunicación, al tiempo que hacía hincapié en que la responsabilidad de abordarlo de forma correcta es del emisor ya que “lo verdadero no es lo que se dice, sino lo que entiende el receptor”. Además, subrayó que no existen recetas genéricas, sino particulares, que lleven al éxito a alguien en esta tarea, pero que es fundamental conocer de lo que se habla.

La importancia de los ‘puentes’

La curva de atención de un discurso -que genera la máxima hasta los primeros 30 segundos para descender cuando ha transcurrido entre el primer y el tercer minuto y recuperarse al llegar la frase: “Para terminar…”, que vuelve a ‘sintonizar’ al personal- y los intervalos de interés a la hora de estructurar una intervención fueron otras de las cuestiones abordadas. Dado que la mente humana capta tres ideas de media, es oportuno agruparlas por bloques de hasta cuatro cada uno y, siempre, subrayó Zárate, trazar puentes entre ellos para que el público se conecte.

Momento de participación de los alumnos del curso y suscriptores de MERCADOS21.

Cuerpo, conclusión e introducción es el orden que ha de emplearse a la hora de escribir un discurso. La conclusión, muy rápida (de entre uno y dos minutos) recordará las ideas básicas. Mientras, con la introducción se trata de romper el hielo y también de poner las bases de la intervención: el tiempo que le llevará al comunicador, si habrá o no preguntas y en qué momento. Cuando se utilicen papeles, es recomendable no escribir todo lo que se va a decir. Y, claro, juega un papel importante el elemento personal, que tiene que ver con mantener una postura sólida y con que el primer gesto que se realice sea de control del auditorio. A continuación, es fundamental el contacto visual, que permite escrutar lo que el discurso genera en las personas (atención, sintonía, rechazo…).

En cuanto a la voz, ayuda el ritmo y la potencia, así como los cambios de tono y, sobre el estilo, el mejor es, asegura el experto, el propio. “Normalmente es preferible hablar de pie porque el diafragma se contrae y se genera más tensión, lo cual en esas circunstancias es bueno”, argumenta. La preparación también se antoja básica para el control del tiempo. “Nadie se queja de lo breve pero sí de lo largo, cuanto más tiempo empleemos, más difícil será lograr los objetivos que nos hayamos marcado”, destaca Zárate. La pérdida de fuerza del orador en el caso de repetir varias veces lo mismo y el consejo de responder a cualquier pregunta en un máximo de 30 segundos y hacerlo con reflexión, es decir, sin adelantarse con la respuesta a la pregunta, fueron otros de los puntos expuestos, así como la necesidad de ganarse al público desde el escenario, de cambiar, antes de comenzar el discurso, la temperatura emocional de la sala donde se va a desarrollar y, sobre todo, de entrenar lo que hay que transmitir en cada momento. Zárate, MBA por Duke University (Carolina del Norte, EEUU), aportó varios condicionantes para lograr una buena alocución: transmitir entusiasmo, captar la atención, cultivar y persuadir. Y, también, ser consciente de que es imposible ganarse al 100% de la audiencia.