sábado, 04 de julio de 2020

Endesa refuerza la seguridad del suministro eléctrico en Andalucía y Extremadura con su centro de control

El centro de control de Endesa en Sevilla El centro de control de Endesa en Sevilla

La compañía energética ha informado de que ha adoptado "todas las medidas de seguridad a su alcance" en el centro de control de la red eléctrica para Andalucía y Extremadura que tiene en Sevilla para asegurar la calidad del servicio eléctrico ante el estado de alarma para la gestión de la crisis sanitaria ocasionada por el COVID-19.

Desde este centro de control se gestionan 121.156 infraestructuras entre las que están subestaciones, transformadores, y centros de transformación de toda Andalucía y Extremadura (Badajoz en particular). Además, se monitorizan 10.676 kilómetros de líneas de Alta Tensión, 53.916 kilómetros de Media Tensión, y 78.548 kilómetros de Baja Tensión, es decir casi cuatro veces la circunferencia de la tierra.

Este centro de control es uno de los cinco con los que la compañía cuenta en los territorios donde opera como distribuidora (Andalucía, Aragón, Baleares, Canarias, Cataluña y Extremadura). Los centros de control de la red son los puntos neurálgicos del sistema eléctrico desde donde se controla y supervisa la transformación y la distribución de la energía eléctrica desde la red de transporte hasta su consumo final durante 24 horas los 365 días del año. Por ello, "su correcto funcionamiento es clave para garantizar un servicio tan esencial para la sociedad", subrayan desde Endesa.

En el contexto de excepcionalidad ocasionado por el coronavirus, Endesa implantó al comienzo de esta crisis sanitaria un Plan Operativo de Emergencia para asegurar el desempeño de estos centros de control con medidas como su duplicación, activando espacios gemelos desde donde se puede gestionar la red en paralelo; la interoperabilidad de los diferentes centros y puestos, para compartir la gestión desde diversos puntos; la separación en grupos a los empleados para prevenir posibles contagios; así como extremar las medidas de limpieza e higiene tanto personal como de los puestos de trabajo.

Como constituyen un punto esencial dentro del sistema eléctrico, estos centros cuentan con una serie de medidas de protección orientadas a garantizar su funcionamiento mediante conmutación automática, con más de una fuente eléctrica para conmutarlas en caso necesario; Sistemas de Alimentación Ininterrumpida (SAI), a través de baterías y otros elementos almacenadores de energía; y grupos electrógenos, que entran en funcionamiento si el corte de alimentación persiste.

Además, estos centros de control están conectados directamente con el centro de atención telefónica de Endesa, donde llegan los avisos de los clientes que han notado algún problema en sus suministros, para poder ofrecer así una gestión unificada de todos los recursos de la compañía. En esta línea, estos centros de control ofrecen también un servicio de información técnica exclusivo para los municipios, con el objetivo de coordinar con los servicios técnicos de los ayuntamientos la gestión de las posibles incidencias, así como para los servicios de emergencia locales y regionales y para las fuerzas de seguridad del Estado.

Digitalización de la red eléctrica

Como remarca Endesa, gracias al avance en la mejora y digitalización de la red, con la incorporación de telemandos que permiten el control remoto, desde el centro de control se puede realizar una actuación inmediata ante cualquier incidencia, disminuyendo notablemente el tiempo de respuesta, y repercutiendo positivamente en la calidad de suministro de los más de 5 millones de clientes de la compañía en Andalucía y Extremadura.

Precisamente desde este centro de control se ejecuta por telecontrol anualmente más de 634.116 maniobras en tiempo real para mantener la seguridad y la calidad del suministro eléctrico. Los telemandos son unos elementos que permiten mejorar la gestión de las redes eléctricas a través de la automatización, pudiendo de este modo realizar maniobras a distancia y en tiempo real sin necesidad de enviar una brigada técnica a la zona para realizar las primeras operaciones. De este modo, en caso de incidencia se reducen los tiempos de intervención en las instalaciones, acortando el periodo de reposición del servicio eléctrico.

Con todo ello se consigue mejorar la operatividad y la capacidad de maniobra de la red de distribución de energía eléctrica lo que redunda en el incremento de la calidad del servicio.