jueves, 15 de noviembre de 2018

Compromiso contra el cambio climático: hay que pasar a la acción

  • Escrito por Alfonso Calderón, Director Comercial España de Ibedrola

El cambio climático, la necesidad de contar con electricidad limpia y la sostenibilidad han provocado un cambio trascendental en las compañías energéticas.

Transformar el modelo de negocio se ha convertido en una obligación ineludible ante los retos globales. Iberdrola ha implementado esta transformación en las últimas décadas, hasta convertirse hoy en el modelo de energética del futuro. La compañía ha logrado ser la primera productora renovable entre las utilities europeas integradas y una de las que tiene menores emisiones.

Como señaló en noviembre el presidente de Iberdrola, Ignacio Galán, durante su intervención en la Cumbre del Clima de Bonn: "Ha pasado el momento de hablar y ha llegado el de actuar".

Para la compañía, el reto de la lucha contra el calentamiento global debe involucrar a todos los países, que deben contribuir de forma significativa cumpliendo así lo ratificado en el acuerdo de París.

En cifras, el compromiso medioambiental del grupo es reconocido internacionalmente: Iberdrola figura entre las empresas líderes mundiales en energías renovables, con 28.800 megavatios (MW) instalados. Somos también líderes en Andalucía, donde contamos con 28 parques eólicos que suman una potencia instalada de 857 MW, y hasta la fecha hemos invertido más de 1.200 millones de euros en el fomento de esta energía verde en la comunidad autónoma.

En todo el mundo, la compañía ha invertido 30.000 millones de euros hasta 2016 y prevé destinar cerca de 9.000 millones adicionales hasta 2020. Esta apuesta hace de la compañía el líder mundial en energía eólica -16 gigavatios (GW) instalados-: número uno en Europa, España y Reino Unido; y número tres en EE.UU.

En los astilleros de Navantia Puerto Real saben bien que impulsamos la tecnología eólica marina. Iberdrola contará con 1.750 MW instalados en Europa en 2022 y dispone de una cartera de proyectos por más de 8 GW para la próxima década en Europa y EE.UU. En dos de estos parques eólicos marinos, el de Wikinger en el Mar del Norte, y en East Anglia One en aguas inglesas, sendas subestaciones transformadoras que recogerán la energía eléctrica que se produzca en los molinos marinos llevan ADN gaditano de esta factoría de Navantia en Puerto Real.

Sin duda, la finalización de la construcción del parque eólico marino Wikinger es uno de los grandes hitos de la compañía, junto a lo que ha sido una de las operaciones corporativas más importantes de la historia reciente de Iberdrola: la incorporación de Elektro Holding a Neoenergia, que ha dado lugar a la creación de un gigante energético en Brasil que gestionará 13,4 millones de puntos de suministro con un área de concesión de 836.000 km2.

En este punto, quiero volver al compromiso de todos contra el cambio climático y no puedo dejar de referirme a Andalucía, que fue la primera comunidad autónoma -y referente nacional- que puso en marcha una estrategia global para abordar las causas y efectos de este fenómeno.

Este compromiso con el medio ambiente tiene su continuidad con la aprobación en el Consejo de Gobierno del proyecto de Ley de Medidas frente al Cambio Climático, que elevará al máximo rango jurídico los planes que la Junta desarrolla desde 2002 contra los efectos de este fenómeno. Desde la Junta de Andalucía se impulsa que esta ley se convierta en un eje de las políticas de la administración autonómica y supondrá una nueva regulación de la contaminación por gases de efecto invernadero y se dirigirá a las denominadas "emisiones difusas", que se encuentran en situación de vacío legal al no estar sujetas al Régimen Europeo del Comercio de Derechos de Emisión.

Al igual que la Junta de Andalucía, en Iberdrola llevamos ya 15 años avanzando en esta dirección. Iberdrola es ya una de las eléctricas con menos emisiones de CO2: ha reducido el 75% sus emisiones desde 2000 en Europa, y sus emisiones de CO2/MWh ya son un 67% inferiores a la media de las de las empresas del sector en Europa continental.

Además, mantiene el compromiso de reducir la intensidad de emisiones de CO2 en un 50% en el año 2030 respecto a los niveles de 2007 y de llegar a ser neutra en carbono en 2050. En resumen, el 66% de su capacidad instalada ya está libre de emisiones.

El compromiso medioambiental de Iberdrola, plasmado en su apuesta por las energías limpias, figura en su ADN. La empresa es consciente del papel clave que el sector eléctrico debe tener en la lucha contra el cambio climático y la transición hacia una economía descarbonizada, que cuente con más energías renovables, más redes y más inteligentes y más capacidad de almacenamiento. Las compañías eléctricas tienen que transformar su modelo de negocio para responder a este reto, un camino que Iberdrola ya ha recorrido en buena medida a lo largo de las últimas décadas.

Por último, quiero recordar que Iberdrola ha incorporado los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), definidos por Naciones Unidas para el horizonte 2030, a su estrategia empresarial y a su política de sostenibilidad y es un referente por su contribución directa a los objetivos globales, destacando sus aportaciones en el campo de la energía y el cambio climático.