miércoles, 26 de septiembre de 2018

La planta de biomasa “es la mejor línea de trabajo”

Situada en Mérida, es pionera en Extremadura

La pionera planta de gestión integral de ciclo de biomasa residual de Extremadura, situada en Mérida, se inauguró con el objetivo de aprovechar los residuos orgánicos procedentes de jardines y zonas verdes de la ciudad, tanto públicos como privados, para su transformación en abono orgánico. Inicialmente, la planta será gestionada por el Ayuntamiento de Mérida con recursos propios –a través del personal de la Delegación de Agricultura– con la dirección y supervisión de expertos del Centro Especial de Empleo 'La Encina', en cuyas inmediaciones se ubica la planta. El alcalde de Mérida, Ángel Calle, definió la planta como una “apuesta” por la innovación, la economía sostenible y la creación de empleo. En este último punto coincidió con el consejero de Industria, Energía y Medio Ambiente, José Luis Navarro, quien manifestó que, en su opinión, “la biomasa es la prioridad de Extremadura en cuanto a energías renovables se refiere, pues el empleo se genera no sólo en la planta de generación de electricidad, sino también en los bosques, en la agricultura y con los cultivos energéticos”, según apuntó el pasado martes durante las jornadas ‘La producción de energía renovable como política de desarrollo regional en áreas rurales’. Por ello, Navarro consideró que “si ahora hay una prioridad en Extremadura, esa prioridad es la biomasa, sin que ello implique el abandono de las otras energías renovables, como son la termosolar y la fotovoltaica”. En la reunión también se puso de manifiesto el “alto grado de implantación” que las energías renovables tienen en Extremadura. En este sentido, el consejero recordó que en 2010 la producción total de electricidad de fuentes renovables en Extremadura ya equivale al 100% del consumo que en ese mismo año tuvo la región. En referencia, al aún elevado coste de producir electricidad a partir de fuentes renovables en comparación con otras energías como las fósiles, Navarro señaló que las reservas de energías fósiles son cada vez menores, y por tanto, su precio se irá elevando con el paso del tiempo. Si bien, ocurrirá lo contrario con las energías renovables cuyo precio se irá reduciendo poco a poco. “Yo creo que con toda probabilidad antes del año 2020 se habrá producido la convergencia de precios entre las renovables y las fósiles”.

Fabiola Lobo