sábado, 30 de mayo de 2020

'Coronavirus, desempleo, desescalada y operación salida'

Es necesario apostar por la industria y la tecnología para fortalecer la economía Es necesario apostar por la industria y la tecnología para fortalecer la economía

La gran crisis sanitaria es también una gran crisis económica, empresarial y de empleo. Los datos del paro y del comportamiento del mercado laboral en marzo lo constatan de forma muy gráfica y dolorosa. Ya ustedes conocerán los datos de la abrupta desaparición de puestos de trabajo, la avalancha de ERTEs y la caída en picado de la afiliación. Tampoco puede esperarse que el mes de abril sea muy diferente a lo vivido en marzo.

Pero sí hay que analizar con mayor detenimiento el caso de Andalucía. La comunidad con mayor población y que más sufre los embates de las crisis en su mercado laboral de forma recurrente. Cuando aún no habíamos salido plenamente de las heridas de 2008 y recaída de 2010, ha llegado la hemorragia de este coronavirus.

Los expertos y economistas lo apuntan con claridad, y así lo ha entendido también la población: la gran diferencia entre territorios y economías en esta crisis va a consistir en su capacidad de resistencia. Y ahí está la canción en forma de himno para recordarlo.

Una capacidad de resistencia que va a tener mucho que ver con las medidas que las distintas administraciones y gobiernos están tomando para paliarla, con la Unión Europea incluida, y muy incluida, y con la fortaleza y diversificación real (no supuesta) del propio modelo económico.

En Andalucía hay 140.000 parados más y concentra casi la mitad de los nuevos desempleados de España. Habrá que ver la profundidad de este tsunami, habrá que ver cómo se produce la "desescalada" de la que habla el Gobierno central, y habrá que ver la contención real de la caída de actividad que procuran las medidas de liquidez a las empresas. Sin ser demasiado pesimistas, ya hay quien pronostica un retroceso del PIB del 10% para este año.

Por lo pronto, tras Semana Santa, y según ha comunicado el presidente Sánchez, volverán a la actividad, extremando las medidas higiénicas y de seguridad, los sectores no esenciales paralizados con la última restricción del estado de alarma. Algo que todos los representantes empresariales han reclamado con insistencia, entre ellos la Confederación de Empresarios de Andalucía (CEA).

En un ejercicio de levantar la mirada de la situación de emergencia más cercana, pensando en la operación salida de esta situación y para meses venideros, lo cierto es que muchas cosas van a cambiar, que entraremos en una etapa en la que habrá que tomar decisiones muy importantes y trascendentes para nuestra sociedad y nuestro modo de vida, como bien avanza el historiador Yuval Harari en La Vanguardia.

Desde la óptica económica, qué medidas habrá que tomar de forma muy seria y responsable en Andalucía para fortalecer los cimientos del modelo económico, y conseguir engrasar con mayor eficacia el mercado de trabajo. Una tarea que no será fácil, que lleva tiempo, que requiere de la participación y el concurso de todos (gobierno, empresarios, profesionales sectoriales, sindicatos y sociedad civil), pero que es necesaria atacar con decisión y convicción.

Fortalecer el modelo económico

Considero que las siguientes propuestas son primordiales para afrontar con garantías el nuevo camino que nos va a tocar recorrer.

1. Digitalización y teletrabajo. Mucho se ha hablado de transformación digital y de todo lo que ello conllevaba en los últimos años. Ya ha pasado el tiempo de la especulación e incluso de la demagogia, en muchos casos. La realidad ha dado un puñetazo de tal calibre que ha situado el futuro en el presente. La digitalización y el teletrabajo ya no van a ser lo que eran, ni lo que creíamos que iba a ser. Ya son el ecosistema para repensar los negocios, y el marco idóneo para conseguir que hasta la micropyme más pequeña "piense en digital". Es una nueva oportunidad de negocio y de entender la productividad de modo distinto.

2. Reindustrialización a escala media o microescala. Si hay una verdad incontestable que esta crisis ha vuelto a subrayar es que la industria (y la tecnológica cada vez más) vale su peso en oro o en datos, o en empleos, o en PIB, o en seguridad,... en lo que ustedes quieran. La guerra comercial entre Estados Unidos y China (con la tecnología 5G como gran telón de fondo) lo deja muy, muy claro. Hay que apostar por la industria, por una industria media, por una industria autóctona. Porque pandemias como ésta atacan de forma muy severa y directa sectores como servicios y turismo, que son la espina dorsal de la economía andaluza. Vean esas industrias medianas que a día de hoy se han reconvertido en fabricantes de respiradores para los afectados más graves por el virus. Ya lo vienen apuntando desde hace tiempo los ingenieros andaluces. Es obligación de los responsables públicos tener más en cuenta la opinión y las propuestas de los profesionales, de los expertos.

3. Fortalecimiento de la FP, con especial relieve de la FP Dual. En coherencia con el punto anterior, el valor de las habilidades se incrementa de forma exponencial. El conocimiento no solo es teórico, sino que forzosamente también es técnico, cada vez más técnico. Por eso es fundamental revertir la situación de la Formación Profesional en España y, en este caso concreto, en Andalucía. Es de capital urgencia prestigiar estos estudios, con un plan riguroso y serio de extensión de la FP Dual. Alemania es buen ejemplo a seguir. Debe entrar a formar parte esencial del itinerario curricular de los alumnos. Lo ha apuntado con acierto el periodista Iñaki Gabilondo, cuando ha señalado que en esta emergencia una mayoría de trabajos considerados esenciales para nuestra sociedad han sido los considerados básicos, en la parte baja del escalafón, en tiempos de normalidad y bonanza. Es decir, aquellos que han requerido de una pericia o destreza de habilidad, de una cierta técnica.

4. Investigación y sanidad con mirada económica y empresarial. La extensión mundial de la pandemia en tiempo record es consecuencia directa de la globalización. Es la otra cara, la no económica, de esa globalización. Así que los países y territorios tienen que fortalecer sus sistemas sanitarios y de alertas, dotándolos de un sistema, de un sustrato de investigación de calado. El coronavirus ha hecho evidente lo que nunca debió dejar de serlo: no es posible un sistema sanitario fuerte si alrededor de él no hay un tejido empresarial fuerte que lo surta a su vez. El potencial económico de la cadena investigación, laboratorios, medicamentos, instrumental sanitario es, a día de hoy, irrefutable. Y lo será más a partir de ahora.

5. Promoción de los perfiles STEM desde la escuela. Es una tarea de estado promover de manera coherente y muy seria los perfiles de estudios científicos y técnicos entre los chicos. Hay que hacerlo desde las etapas tempranas, desde la escuela. En ello nos va una parte muy importante de los trabajadores que tendrán que ocupar los nuevos empleos que están por venir. De lo contrario, nos alejaremos de otras economías cada vez más potentes en estos campos: Alemania, Austria, Estados Unidos, Reino Unido, Japón o Corea del Sur. No nos podemos permitir el lujo de abordar este asunto con simples jornadas o sesiones de concienciación en los colegios cuando llega el día mundial de turno. Es mucho más serio que ese simple juego de niños. Y conseguirlo pasa por enseñar las materias científicas, precisamente, con nuevas técnicas.

6. ¿Hablamos de modelo económico? Habrá quien esté en contra o no comparta este punto, y está en todo su derecho. Pero hablar de modelo económico es pertinente, muy pertinente. Es necesario contar con empresas que tengan fortaleza para sortear situaciones difíciles y complejas. Por eso, en tiempos de bonanza, hay que trabajar por diversificar de verdad, y no solo de palabra, la economía andaluza, y contar con las microindustrias de las que ya hemos hablado, de más empresas tecnológicas y de ingeniería. ¿Qué habría sido de nuestra sociedad si empresas industriales no se hubieran puesto manos a la obra surtiendo de respirados y mascarillas nuestro sistema sanitario? Que todo pasa a depender del exterior. Ahora resulta que es esencial ser autosuficiente en el mayor número de sectores posibles. ¡Qué mejor y más encomiable ejemplo de Responsabilidad Social de la Empresa bien entendida! En España y Andalucía, las empresas tienen que sentirse cómodas y a gusto para desarrollar sus proyectos, con una normativa ágil y audaz, propia de los nuevos tiempos, a la vez que respetuosa con el medio natural.