lunes, 21 de mayo de 2018

Tecnología blockchain. ¿Más allá del bitcoin?

  • Escrito por Álvaro Gutiérrez de Soto, director académico de EUDE Business School

La tecnología blockchain, o cadena de bloques por su traducción del inglés, es un sistema de seguridad compuesto por bloques que están incrustados en una cadena, dando como resultado una base de datos compartida. Surgió como sustento para el bitcoin y aloja todas las operaciones referentes que se realizan. El mensaje transmitido recibe el nombre de token, que es una representación de los datos que están contenidos dentro de la red. Su seguridad viene dada por el proceso de la tokenización que protege la información debido a que el token es irreversible y descubrir su significado o contenido es imposible porque la información que representa no sirve para nada.

Debemos tener en cuenta que, aunque siempre vayan ligadas estas palabras, una criptomoneda no es blockchain, que se refiere a la forma de codificar esa moneda digital.

El blockchain permite que las operaciones sean seguras, transparentes y públicas. Además, es inalterable puesto que, si tratas de modificar la información en algún punto de la cadena, cualquier persona conectada a esa red, podría ver el cambio que se acaba de producir ya que los datos contenidos son exactamente iguales en cada ordenador unido a la cadena. Todavía no se ha dañado el blockchain y no se han registrado hackeos. Todos los que están conectados a la cadena, tienen unos intereses comunes que no difieren unos de otros y, además, todas las operaciones quedan registradas en esa base de datos que representa valor.

Respecto al bitcoin, el blockchain asegura las transacciones económicas realizadas, pero, ¿cuál es el problema? Si realmente no se mostrase como una realidad segura por encima de hackeos, supondría una burbuja o un intento fallido; pero si se hace bien, es una garantía de continuidad y seguridad de otras tantas muchas criptomonedas. Y, quizás, suponga la proliferación y mayor conocimiento y uso de estas monedas digitales.

La seguridad e incapacidad de alteración de la información son dos claves de la tecnología blockchain tal y como la conocemos hoy en día, puesto que ha sido concebida para alojar operaciones realizadas con bitcoins. Pero, ¿podremos aplicarlo a otros aspectos de nuestra vida cotidiana? O, mejor dicho, ¿tendría sentido que lo utilizásemos en otras operaciones que no sean meramente financieras?

Como tecnología de encriptación de datos hoy en día es la más fiable y, como ejemplo, Apple está desarrollando su propia criptomoneda para poder hacer uso de esta tecnología. Bien hecho, el blockchain es un elemento de garantía a la hora de crear una bolsa de datos y si se sigue invirtiendo en ello, se convertirá en una nueva forma de codificar la información. Bien es sabido que Apple ofrece una alta seguridad en sus equipos y blockchain podría llegar a ser comparable e igualarse a las garantías que ofrece la compañía fundada, entre otros, por Steve Jobs.

La tecnología blockchain no es algo que todas las personas puedan manejar, no es una tecnología que vayamos a tener a mano; es una forma de alojar datos. Seremos beneficiarios, pero no está hecho para que todo el mundo las controle ni las domine. Es un ámbito de seguridad y lo veremos en cláusulas de contratos, en determinadas formas de comprar productos en las que se nos asegure que los datos están manejados con esta tecnología, pero no es algo con lo que nos vayamos a familiarizar ahora mismo.

Como usuarios, manejaremos monedas digitales porque son seguras; están codificadas con blockchain. Actualmente puede ser más común la compra de divisas, porque es una buena inversión y, por ejemplo, el dólar está bien referenciado, además de que es la moneda más importante del mundo.

Sin embargo, ahora lo que más nos importa es la seguridad que nos ofrece la operación. Las criptomonedas obtendrán más valor, ya no cuando haya una devaluación o una política inflacionaria de un país respecto a la moneda, que es lo que ocurre con las monedas tradicionales, sino que las monedas tendrán más valor según la seguridad que tenga su tecnología. Blockchain se convierte así en un certificado de calidad.