miércoles, 23 de junio de 2021

Planes, proyectos y pyme

  • Escrito por Eduardo Cambil Molina, socio de Action COACH
Liderar por proyectos es una buena estrategia para los directivos Liderar por proyectos es una buena estrategia para los directivos

Tras haber estado en contacto con muchas empresas y durante varios años, si me preguntaran sobre la utilización de herramientas para la gestión de proyectos, diría que estamos aún muy lejos. Lo más extendido y, considero que insuficiente, son aquellas que han conseguido instaurar una norma de normalización en producción o en procesos, tipo ISO, pero a la pregunta ¿sería suficiente? A todas luces creo que no.

He visto a muchas empresas que tenían el procedimiento, los protocolos y todo lo que acompaña sólo para conseguir el sello de la certificación, y no estoy hablando de pequeñas y medianas empresas, algunas bastante grandes. He comprobado que se hacían las cosas con esa única finalidad. Todo esto es simplemente un tema de mentalidad, nuestros empresarios no están convencidos en la mayoría de los casos que una buena gestión de sus proyectos deba estar contemplada en su roadmap, para muchos una simple formalidad.

En ActionCOACH seguimos una metodología que comienza por lo primero y principal de cualquier proyecto empresarial, y es tan sencillo como definir cual es la Visión y la Misión de la compañía, éste es el primer norte de la empresa. La Visión aquel sueño utópico al que, tú, empresario quieres ir, algo motivador, retador para toda la organización, y la Misión, cómo vamos a llegar allí. En estos dos conceptos tan poderosos, reside el famoso "Por qué" de Simon Sinek y su "Círculo Dorado". Tras esto van los valores de la empresa y las reglas por las que se rige.

Cuando he preguntado por la mencionada Visión y la Misión, he visto que, en muchos casos, incluso el fundador de la empresa ha buscado una carpeta en un cajón, la ha desempolvado y con orgullo me dice aquí está. Tristemente se quedó en un documento que una consultora de prestigio le hizo hace unos años, que ni él, ni su equipo lo tienen presente, por lo que no pasa de ser papel mojado. No todas las empresas y empresarios son así, pero abundan.

Ser consciente de que tu principal proyecto debe tener los objetivos muy claros, y debe tener un propósito, ya que de no tenerlo y articular una estructura pensando únicamente en generar ingresos, a la larga no va a funcionar. Sir Richard Branson dice: " Puedo asegurar honestamente que no he emprendido ningún negocio únicamente para hacer dinero. Si éste fuera el único motivo, entonces creo que es mejor no hacer nada", esto aplica tanto al sentido de la empresa, como a lo que vayas a llevar acabo en ella.

Tras la Visión y la Misión, vienen los Valores, que son aquellas reglas que definen cómo queremos que sea nuestra empresa y nuestra gente, cómo nos tienen que percibir los demás, clientes, proveedores, empleados accionistas, etc. Estos podrían ser sostenibilidad, transparencia, respeto, entre otros. ¿Por qué son importantes los valores? Porque explicitan lo que queremos que sea nuestra empresa y nos indica cómo la tenemos que vivir y cómo hay que practicar estos principios, a veces no están escritos, pero están presentes. El problema surge, cuando no existen, o cuando se hace lo contrario a lo que se está indicando, hemos visto ya demasiados ejemplos tanto en la empresa, como en la política como para poder valorar la importancia de la coherencia.

Objetivos Smart

Bill Campbell, el "Coach de Sillicon Valley", entrenó y acompañó a los genios de las grandes tecnológicas, Steve Jobs, Larry Page, Eric Schmidt, dentro de sus propios coachees había fuertes fricciones, ya que en muchas ocasiones eran competidores directos. Cuando había un problema serio en la empresa y le consultaban, él les decía que si lo que querían hacer estaba en la línea de aquellos objetivos iniciales que los fundadores de la compañía tenían, o sea la visión, la misión y los valores, que lo hiciera, de lo contrario debían de abandonar ese camino. Todas las decisiones se tenían que resolver en función de estas máximas, de esta forma nunca se desviaban de su proyecto inicial. Les funcionó bastante bien, a la vista de sus clientes y de los resultados que obtuvieron. Estos valores trascendieron a los fundadores y siguen siendo la columna vertebral de las grandes compañías que fundaron.

Otra de las cosas que hacemos en ActionCOACH es una planificación estratégica, aterrizada al año y al trimestre, esto se traduce, partiendo de la Visión, Misión y Valores, en cuales son las metas para los próximos 5, 3 años, para el año que viene, para este trimestre, estas metas deben ser SMART, específicas, medibles, alcanzables, que tengan que ver con la rentabilidad y acotadas en el tiempo. El carácter de esto es sumamente importante, ya que en muchas ocasiones lo que hay son metas indefinidas que no permiten hacer un seguimiento, tener unos KPIs y, sobre todo, que permitan poner medidas correctoras que posibiliten llegar a los resultados esperados.

Para hacer la planificación reunimos a todos los responsables de los departamentos y de forma conjunta se lleva a cabo la misma, de forma que todos conocen cuáles son las metas de los demás y su aportación a las metas superiores. El objetivo es que todo el mundo tenga claro el foco y procurar la colaboración, el flujo de información interdepartamental y la de sus equipos.

Tras haber definido y controlado lo anterior y que denominamos Dominio del Destino, entramos en otra etapa que es aquella en la que determinamos qué tipo de información necesito gestionar, de qué forma y qué tipo de indicadores han de conformar mi tablero de mandos para poder controlar la evolución de mis objetivos.

Mi consejo en esto es seguir las pautas recogidas en un gran libro "Las 4 disciplinas de la ejecución" de Sean Covey. Para este autor la ejecución descansa en estos principios centrales: claridad, enfoque, compromiso, traducción a la acción, sinergia y rendición de cuentas.

Existen dos cosas principales sobre las cuales un líder puede ejercer su influencia para producir resultados: la estrategia (o plan) y la habilidad de ejecutarla. El reto más grande estará en lograr que las personas lo ejecuten con el nivel de excelencia que se necesita, para ello creó las siguientes disciplinas:

• Disciplina 1: enfocarse en lo crucialmente importante, ir a lo que realmente hay que hacer y no tener demasiados objetivos. Lo que Covey llama Meta Crucialmente Importante (MCI). No más de 3 simultáneas por persona. La MCI ha de tener un plazo.

• Disciplina 2: actuar sobre las medidas de predicción. Lo que realmente va a decirte lo que ocurrirá no es el resultado, sino la evolución de lo que tiene que acontecer antes, disponer de indicadores que te den información de cómo va el flujo es fundamental y permite actuar a tiempo.

Disciplina 3: crear un tablero de resultados convincente, las personas que tienen un marcador que les diga dónde y cómo van, reaccionan de forma diferente.

• Disciplina 4: establecer una cadencia de rendición de cuentas, el equipo ha de conocer cuándo tiene que rendir cuentas, de lo contario se puede ver engullido por lo que él llama el "torbellino". Esta disciplina pretende a su vez que los miembros crean sus propios compromisos, así como se comprometan con los demás.

Bajo este enfoque podemos acometer cualquier proyecto, hay desarrolladas decenas de técnicas, metodologías y formatos para llevar a cabo proyectos dentro de una empresa, pero lo crucial no es cuál escoger, que dependerá de la naturaleza de este, sino qué y cómo debe de inspirar a la empresa para alcanzar su objetivo primordial su visión y su misión.

Una aproximación un poco más personalizada lleva incluso a algo que se conoce como la dirección por propósito, donde este ejercicio se hace para cada departamento y para cada persona, donde su proyecto es ese hacer lo necesario para contribuir al primer objetivo y responsabilizarse de él.

Yo animaría a los pequeños y medianos empresarios a adoptar esta filosofía y desde aquí gestionar una dirección por proyectos, pero todos apuntando a ese objetivo superior. Y muy importante también, ni los objetivos, ni las técnicas, ni los diagramas, ni nada funciona, como tu equipo, las personas que lo conforman no hayan entendido cuál es nuestra meta, nuestro porqué y su papel para conseguirlo.