domingo, 22 de octubre de 2017

"Líderes y jóvenes talentos. Cómo liderar en la era digital"

  • Escrito por Javier Ortega Estrada, director para el Sur de Europa y Mercados Emergentes de Dropbox
El autor considera que los jefes deben aprender las nuevas fórmulas del éxito El autor considera que los jefes deben aprender las nuevas fórmulas del éxito

La digitalización ha tenido un profundo impacto en la cultura empresarial: las últimas herramientas de colaboración han favorecido que la empresa sea más democrática que nunca. Para ser efectivos en un lugar de trabajo moderno, los jefes deben aprender que al éxito se llega a través de la colaboración.

Cualquiera que reflexione sobre el liderazgo y la relación entre jefes y empleados o las diferencias entre el espacio de trabajo de hoy y el del pasado, debería ver la serie "Mad Men". En cualquier episodio verán secretarias sumisas tecleando en sus máquinas de escribir, jefes demasiado impacientes y un director general, Don Draper, dirigiendo reuniones desde su despacho.

Aunque resulte sorprendente, 70 años después estos personajes aún están presentes en muchas empresas actuales, sin embargo, nuestra actitud respecto al trabajo, la relación entre sexos y la percepción de sí mismos que tienen las personas que ocupan puestos de liderazgo han cambiado drásticamente.

Aunque las horas de trabajo en una agencia de publicidad en los 50 eran poco ortodoxas (incluso para la época), con ejecutivos publicitarios que no tenían fines de semana libres, la principal causa de la aceleración de ciclos de producción e innovación ha sido la digitalización. Pese a todos los avances tecnológicos de nuestros días muchos jefes siguen teniendo problemas a la hora de permitir las nuevas formas de trabajar que la tecnología hace posibles. Jornadas de trabajo flexibles o políticas "BYOD" (Bring your own device) que permiten a los empleados utilizar sus propios dispositivos como herramientas de trabajo aún no son aceptadas en muchas empresas.

Al negar la innovación los ejecutivos más tradicionales intentan mantener un modelo de trabajo de acuerdo con los patrones más tradicionales, propios de su zona de confort. ¿Están los ejecutivos de hoy en día abrumados por las nuevas tecnologías y la confianza en sí mismos que demuestran los millennials, nativos de la era digital, y que se definen a sí mismos como más que simples empleados?

Aprender de los millenials

La era digital presenta a los ejecutivos un reto sustancial, vivimos tiempos de mensajes instantáneos que recibimos en cualquier momento, tenemos una presencia digital en redes sociales que nos hace estar siempre conectados, y los millenials, la base de las compañías de hoy en día, perciben los nuevos canales como una extensión de sí mismos que se utilizan para facilitar la comunicación, llevar a cabo acuerdos informales, buscar feedback y disfrutar de condiciones laborales flexibles. Esta nueva dinámica empresarial requiere una nueva cultura de liderazgo que tiene cuatro características clave: inclusión, networking, participación y agilidad.

Cualquier jefe que opte por los antiguos patrones basados en demostrar poder, practicar una comunicación jerárquica o que no trate a los miembros de su equipo como iguales se sentirá frustrado. El jefe continúa siendo la causa número uno de malas experiencias en el lugar de trabajo y además, suele estar directamente relacionado con la dimisión de los empleados.

Apertura de miras no significa anarquía

Elegir las herramientas correctas cobra hoy en día más importancia que nunca. Las nuevas plataformas no solo necesitan agradar al jefe, sino que, también deben adaptarse a las necesidades de todo el equipo. La nueva generación de trabajadores demanda más transparencia y participación, lo cual no sorprende: cada miembro del equipo quiere estar siempre al día, saber en qué están trabajando los equipos de otras oficinas, comunicarse utilizando plataformas colaborativas, aplicaciones de chat e intercambiar documentación en la nube.

Se avecinan cambios

Es cierto que aunque la digitalización ha mejorado sustancialmente la productividad no ha facilitado las cosas a los jefes, pero tampoco se las ha dificultado. Mientras que los ejecutivos solían retirarse a su torre de marfil, todo un símbolo de autoridad cultivando una imagen de patriarcado perpetuo, ahora deben prepararse para ser cuestionados y desafiados de forma continua por las nuevas generaciones. Las empresas que acepten estos cambios conseguirán atraer y retener el talento millenial, los jefes que fallen en adaptarse vivirán una experiencia similar a la de las empresas que tardaron en darse cuenta de la importancia del soporte al cliente en redes sociales.

Quizás las palabras de Don Draper, con su complicado y hermético pero inspirador estilo de liderazgo, puedan servir a cualquiera que esté tratando de adaptarse a los cambios en la cultura empresarial: "El cambio no es bueno ni malo, es simplemente cambio".