domingo, 24 de junio de 2018

IA para uso doméstico: Un nuevo punto de inflexión en la revolución digital

  • Escrito por Patricio Sánchez, Profesor de Tecnología y Competitividad en PLD Loyola Leadership School

No cabe duda que en 40 años de revolución digital hemos tenido tantas novedades, que han cambiado la sociedad y la industria que conocíamos, a veces con innovaciones de tal calibre que han provocado verdaderos puntos de inflexión en la historia moderna de la humanidad: las redes, internet, los medios sociales, etc.

Sin embargo, este largo período de innovaciones digitales, lejos de finalizar, generan nuevas y mayores innovaciones tecnológicas. De hecho, recientemente hemos vivido un nuevo hito histórico: en tan solo dos meses, de marzo a mayo de 2018, dos de las más grandes empresas de tecnología han comunicado oficialmente que en su objetivo estratégico hay una nueva prioridad: el desarrollo de inteligencia artificial.

La primera, Google, lo hizo en su Google I/O 2018, su congreso anual de desarrolladores donde presenta las novedades de la compañía. La segunda, Microsoft, lo hizo su CEO, Satya Nadella a través de un email dirigido a todos sus empleados y que publica además en el blog oficial de Microsoft. "Embracing our future: Intelligent Cloud and Intelligent Edge" ("Abrazando nuestro futuro: inteligencia artificial y nube"). Además, lo hace anunciando que la división de Windows queda reducida a la mínima expresión.

Microsoft nació por y para un sistema operativo, MS-DOS y Windows, que le permitió dominar los dispositivos en los 80, 90 y 2000. Google nació en 1998 con su buscador para internet, pero a mediados de los 2000 vio con claridad el futuro auge de la telefonía móvil y se adelantó de manera brillante presentando en 2007 su sistema operativo Android que domina hoy el mercado.

Precisamente, desde 2007 Microsoft comenzó a perder su innegable hegemonía con la irrupción de los móviles y las tablets (IOS de Apple y Android de Google), pasando de un 90 a un discreto 30% de cuota de mercado. Microsoft había llegado tarde al mercado de los móviles y lo pagaría caro.

Es tremendamente significativo que ambas empresas, habiendo nacido con productos muy diferentes y teniendo en común ser los propietarios de dos de los sistemas operativos con más usuarios, definan una prioridad similar en el mismo momento histórico. ¿Casualidad?

Inteligencia Artificial: ¿Por qué acapara la atención de estas empresas?

La inteligencia artificial o IA, que nació como concepto en 1956, es el proceso por el cual un software o una máquina puede emular las decisiones humanas para dar ciertos resultados, y esto lo pueden hacer gracias al conjunto de algoritmos y métodos de aprendizaje que contiene su programación interna.

El futuro auge de la IA, viene dado por el aumento en la capacidad de almacenamiento, la progresiva miniaturización de los dispositivos, una mayor potencia en el tratamiento de datos y la profundidad de aprendizaje de los softwares destinados a ello, lo que está generando un gran avance en esta ciencia.

Estos desarrollos ya se están abriendo paso desde hace años en nuestras vidas sin darnos cuenta, de manera discreta, y actualmente estamos en uno de esos puntos de inflexión que deben agendarse, porque tenemos por delante avances increíbles.

Actualmente la inteligencia artificial nos ha traído, hoy ya, el reconocimiento de voz (Siri en Apple, Cortana en Microsoft o Google Assistant), el reconocimiento de música (Shazam), reconocimiento facial y de huella dactilar, por mostrar ejemplos sencillos a nivel doméstico. Y esto es simplemente una pequeña parte, pero con ella ya podemos mantener una conversación con una persona en un idioma desconocido y traducir la conversación con nuestro móvil de manera simultánea (Google Translate). Con el reconocimiento visual y los algoritmos, tenemos coches de conducción autónoma, aún en fase de experimentación.

Mirando al futuro próximo, Google acaba de anunciar que en unos meses nuestro móvil podrá reservar mesa en un restaurante llamando al mismo como si fuera un humano. Éste es sólo un pequeño ejemplo de los que nos queda que ver como espectadores de lujo en esta frenética evolución de la tecnología.

Todo esto era ciencia ficción hace apenas siete años, pero en unos pocos años tendremos cada vez más IA: nuestros coches, controles de tráfico, hogar, medicina, etc.

¿Debemos preocuparnos por el dominio de las máquinas?

Todavía faltan décadas para eso. Google DeepMind, una de las compañías de Google dedicada a la IA, diseñó un software que podía aprender a jugar el juego de mesa llamado Go: AlphaGo. Después de meses de pruebas y entrenamiento, AlphaGo se enfrentó a varios expertos que venció en la mayoría de las partidas. Finalmente jugó contra el campeón mundial al que ganó. Un hecho tan sorprendente como amenazador.

Es increíble cómo un software puede aprender, pero hasta ahora son tareas muy concretas. AlphaGo ganó al campeón mundial de Go, pero no sabe hacer nada más. Tiene una capacidad nula en cualquier otra tarea por sencilla que sea.

La inmensa mayoría de la IA que está disponible para los usuarios está especializada en realizar una función concreta, una competencia muy limitada, pero de manera muy potente y, a veces, casi mágica. Sin embargo, nuestros dispositivos serán capaces de realizar funciones cada vez más complejas. En todo esto, habrá empresas que aprovechen esta oportunidad. Otras no.

Empresas e Inteligencia Artificial

A finales de los 90 cuando comenzó el auge de las páginas web, parecía que hasta la última frutería de barrio desaparecería si no tenía una web. A mediados de los 2000 se creó el mismo sentimiento para las empresas que no utilizaran las redes sociales para comunicarse con su mercado o sus clientes.

Nada de eso ha ocurrido. Hasta ahora son escasos los ejemplos de empresas que han desaparecido por no tener una web o cuentas en medios sociales. Sin embargo, sí que esta breve cronología de la revolución digital está llena de empresas y proyectos empresariales que han crecido significativamente precisamente por saber aprovechar las oportunidades tecnológicas y de comunicación que estos avances le ofrecían.

Es cierto que también encontramos numerosos ejemplos de empresas que lo han intentado y, seguramente por una deficiente orientación o implementación, no han tenido resultados.
Uno de esos paradigmas de éxito es Amazon, que ha ido incorporando de manera impecable cada una de las tecnologías que han ido apareciendo. En primer lugar, con el comercio electrónico, y continuó experimentando con cada avance (sugerencias de compra, Marketplace, reparto con drones, logística mecanizada, etc).

Amazon ha generado un imperio de tal dimensión que ha modificado la manera de pensar de todo un sector. Grandes empresas locales como El Corte inglés o Mercadona han modernizado sus sistemas para competir con el gigante americano. El sector de los supermercados invertirá 14.000 millones de euros para su transformación digital. Estos son solo algunos ejemplos.

Cuando estás cargado de ventajas competitivas, como es el caso de Amazon, con un solo mensaje público puedes movilizar a todo un sector para que reaccione frente a la posible competencia. Y la IA será una fuente más de ventajas competitivas. Pero hablar de esto ya es el pasado. ¿Qué nos deparará el futuro de la IA?

El impacto de esta nueva revolución

El desarrollo de la IA en nuestro entorno tendrá una gran influencia en nuestro futuro. En el plano de la salud, la esperanza de vida muy probablemente se alargará, lo que necesariamente modificará la edad de jubilación y las empresas deberán cambiar sus políticas de personal para asumir una media de edad superior.

La configuración de algunos sectores económicos, y por tanto el empleo, cambiará. Habrá empleos que sean propensos a desaparecer, sobre todo aquellos que pueden ser emulados por una máquina moderna más 'inteligente' que las actuales. Los trabajos más creativos o de alta aportación en valor serán mucho más complicados de sustituir.

El impacto llegará a la educación, en la que no sólo aflorarán nuevas materias, especialmente en el análisis y tratamiento de datos, sino también lo harán metodologías y tecnologías específicas. Como ejemplo actual, podemos citar a la mencionada nueva generación de coches autónomos, que son noticia frecuentemente por sus diferentes avances y experimentos.

Por último, ya vivimos en un mundo hiperconectado entre personas y dispositivos, pero desde este momento a nuestra realidad irán sumándose objetos de uso diario (Internet de las Cosas o IoT) que irán añadiendo información, datos de uso y que irán completando un universo cada vez más completo de nosotros mismos como persona y como parte de una sociedad.

Como viene siendo habitual, unos de los campos más beneficiados será el marketing de las empresas y la relación con el cliente. Con los rastros digitales de una persona se pueden ya definir comportamientos y, por tanto, productos y servicios adaptados a él.

El reconocimiento de imágenes nos llevará a una sociedad más controlada, y también más segura. Nos permitirá, por ejemplo, reducir drásticamente el número de niños desaparecidos o disponer de controles de tráfico dirigidos por algoritmos. Parecen casos de ciencia ficción, pero son reales.

¿Qué grado de privacidad tendremos?

Todo esto, la inteligencia artificial, los servicios a través de los móviles, todo, necesita información personal de cada uno de nosotros para funcionar.

Los usuarios ya hemos perdido la batalla contra la privacidad. Ya hemos admitido que nuestros móviles, nuestras redes sociales registran, guardan y procesan cantidades ingentes de información de nuestra actividad. El último escándalo sobre este tema, protagonizado por Facebook, no se basa en la captación de información, sino en el uso que han hecho de ella.

En el mundo digital existe una máxima: "Si no pagas por el producto, el producto eres tú" (tu información). Pero hoy día, ya no es una afirmación totalmente correcta. Aun pagando por el producto, seremos parte del mismo, ya que generaremos datos y datos para alimentar todos los servicios avanzados y pensados para analizar nuestro comportamiento y necesidades que nos ofrecerán nuestros móviles y otros dispositivos.

En conclusión, tenemos por delante un nuevo periodo de innovaciones en un terreno que apenas hace unos años era pura ciencia ficción y que se podrán convertir en ventajas competitivas. Sin embargo, todos estos avances también nos irán obligando a redefinir y reforzar nuestros códigos de conducta, de ética, seguridad y privacidad.

Google y Microsoft han hablado.