viernes, 17 de agosto de 2018

Hacia una mejoría, pero moderada

  • Escrito por Raimundo Martín Mayoral, director general de Mirabaud Asset Management para España, Portugal y Latinoamérica

Si algo nos ha enseñado la historia es que nunca hay un horizonte totalmente despejado para los mercados. La volatilidad ha sido la nota predominante durante los últimos meses y lo seguirá siendo lo que, en cualquier caso, no implica necesariamente un escenario negativo. De hecho, aunque moderadamente, la economía europea sigue creciendo y el impacto del enfriamiento de la economía americana y las incertidumbres sobre la fortaleza de la economía china parecen estar compensando la depreciación del euro, la caída del crudo y los bajos tipos de interés.

Una vez "resuelto" el conflicto griego, las preocupaciones de los inversores se centran ahora en el impacto de las subidas de tipos en Estados Unidos y, muy especialmente, en China, que ha acaparado toda su atención durante el verano. A raíz de la publicación de las magnitudes económicas del gigante asiático preocupó, fundamentalmente, el dato de exportaciones del país, en franco retroceso interanual, y cuyo declive reabrió el debate sobre la desaceleración de la actividad económica china. Al parecer, la debilidad del dato halla su explicación principal en un descenso de las exportaciones con destino en Europa y Japón.

En paralelo, al compás del desmoronamiento de precios de las materias primas, los índices de precios permanecieron muy flojos e incluso en negativo en el caso de los precios de producción. No obstante, si bien el principal índice de precios al consumo estuvo también muy apocado, saldó el periodo en positivo. Si nos centramos en renta variable, pese a que en los últimos meses la tendencia del precio de las acciones no ha sido alcista, por fundamentales económicos las recientes estadísticas no confirman una inflexión hacia un mercado bajista.

Al contrario, los indicadores del pulso de la actividad económica en Europa están bien encauzados, lo que propugna el mantenimiento de nuestro sesgo de sobreponderación de la renta variable europea. Por sectores, y adoptando una visión de aceleración del crecimiento de los países desarrollados, consideramos que consumo discrecional, salud y entidades financieras siguen brindando las mejores oportunidades.

Si analizamos el mercado de renta fija, dentro del movimiento de aversión al riesgo provocado por la desaceleración del crecimiento de China, los tipos de interés de la deuda pública disminuyeron en la mayoría de países desarrollados durante el verano. A ese movimiento se sumó el descenso de los pronósticos de inflación consiguiente a la caída de precios de las materias primas. En otras palabras: las dos variables fundamentales, es decir, el crecimiento y la inflación, han hecho que la tenencia de deuda pública venga retomando cierto atractivo últimamente.

Los mercados de materias primas han mostrado una especial volatilidad en fechas recientes. La marcha de las negociaciones nucleares con Irán, la ralentización del crecimiento chino y la escalada del billete verde pasaron factura especialmente a la cotización del petróleo, que perdió casi un 20% el pasado mes de julio, y no lo ha vuelto a recuperar. Desde esta óptica se interpretan los reveses sufridos por algunas monedas cuyo valor está correlacionado con el precio de las materias primas. Por ejemplo, la cotización del rublo, el dólar canadiense y el real brasileño cayó con fuerza en verano. En este sentido, la sobreponderación del dólar sigue siendo nuestra principal convicción dentro de nuestras exposiciones monetarias. Nuestro escenario contempla la continuación de un crecimiento moderado en Europa y Estados Unidos. Dado el crecimiento moderado y la escasa inflación, mantenemos invertida nuestra cartera pero, dentro de su asignación, seguimos prefiriendo la renta fija corporativa. De forma interesante, los recientes movimientos del mercado ampliaron los diferenciales de crédito, lo que abarató las valoraciones. Dichos diferenciales brindan la ventaja de poder amortizar el coste de oportunidad de una hipotética subida de los tipos de interés de la deuda pública, si es que se produjese antes de 2016.

Centrándonos en España, qué duda cabe de que la situación política, tanto por el proceso en Cataluña como por las generales de finales de año y sus posibles respectivos resultados, generan y generarán un enorme ruido mediático y cierta incertidumbre en los mercados pero no debemos olvidar que estos tienen sus propias vías de equilibrio y siempre se autorregulan, independientemente -y, por encima- de la coyuntura política. No debemos perder de vista que los resultados del Ibex en el segundo trimestre de 2015 mostraron una clara mejora frente a trimestres anteriores. El beneficio se incrementó por encima del 30%, principalmente gracias al sector financiero y por eso ha sorprendido la volatilidad con que el mercado ha recibido estos resultados, con más de la mitad de las compañías del Ibex con variaciones relativas frente al índice de más del 4%, a pesar de que, como hemos visto, los mismos han sido mejores que trimestres anteriores. Desde nuestro punto de vista, no creemos que vayamos a ver un Ibex direccional a corto plazo y prevemos que el mercado mantenga el mismo rango de fluctuación que ha venido mostrando durante los últimos meses. Seguimos confiando en España, y en su economía.