martes, 25 de septiembre de 2018

Frenar el calentamiento global, tarea de todos

  • Escrito por Agustín Delgado, director de Innovación, Sostenibilidad y Calidad de Iberdrola

Los grandes problemas requieren grandes soluciones. Y el cambio climático es uno de los mayores retos a los que todos – sociedad civil, gobiernos y mundo económico – debemos dar respuesta en los próximos años si no queremos sufrir unas consecuencias de las que, probablemente, ni siquiera llegamos a alcanzar su gravedad: pobreza, enfermedades, merma de la esperanza de vida, migraciones, desaparición de especies...

Poner freno al aumento de la temperatura del planeta, hasta evitar que aumente en dos grados respecto a los niveles anteriores a la Revolución Industrial, es una tarea obligatoria que todos debemos asumir. También, por supuesto, el mundo empresarial. Dentro de él, las compañías energéticas jugamos un papel básico que debe pasar por hacer del desarrollo sostenible uno de los ejes de nuestra estrategia.

Como una de las cinco mayores utilities del mundo por capitalización y líder eólico mundial, Iberdrola tiene claro que su papel debe ser absolutamente activo para contribuir a frenar el calentamiento global. Y para que las soluciones sean efectivas es necesario adoptar compromisos firmes y vinculantes. En este sentido, Iberdrola se ha fijado un objetivo concreto y ambicioso para el horizonte 2030: reducir un 50% sus emisiones específicas de CO2 con respecto a sus niveles de 2007 y ser neutra en carbono para el año 2050.

Actualmente, las emisiones de Iberdrola por kilowatio hora son ya un 30% inferiores a la media del sector eléctrico europeo. Sin embargo, lejos de situarnos en una posición cómoda, estamos convencidos de la necesidad de continuar trabajando en la senda de la sostenibilidad para llegar a 2030 con nuestros compromisos cumplidos.

Lo mismo debería ocurrir con el resto de actores que tienen que asumir un papel activo y comprometido en la lucha contra el cambio climático. Para ello, la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático– COP 21 -, que se celebrará en París entre el 30 de noviembre y el 11 de diciembre, es una gran oportunidad para que se establezcan compromisos firmes y vinculantes.

De poco serviría que de la COP 21 saliesen una serie de buenos propósitos si éstos no tienen un carácter vinculante y un exhaustivo seguimiento posterior que permita evaluar los avances realizados y las tareas aún pendientes. Es necesario que exista un acuerdo internacional sólido que evite superar esos dos grados de calentamiento global.

Las grandes soluciones a las que me refería al principio no serán fáciles de adoptar, pero no cabe otro camino para asegurar el futuro de nuestro planeta.