domingo, 28 de mayo de 2017

¿Está haciendo bien Draghi con su política de compra masiva de Deuda Pública?

  • Escrito por Manuel Alejandro Cardenete, catedrático de Economía y vicerrector de Posgrado Universidad Loyola Andalucía

opinionmalejandroiHan sido muchas las ocasiones en las que he defendido al Sr. Draghi, presidente del Banco Central Europeo, por la forma de dirigir la política monetaria de la eurozona. Sus inicios como gobernador marcaron un punto de inflexión con su predecesor, el Sr. Trichet.

Desde el inicio se vio un estilo diferente y un deseo de poner al servicio de la economía real de la eurozona al BCE. Nuestro Banco Central no esta definido como la Reserva Federal Americana, cuyas directrices pueden ser claramente sugeridas por el poder ejecutivo del gobierno americano y que persiguen favorecer el crecimiento económico ante todo. Nuestro formato es diferente: de mayor independencia del poder ejecutivo y con una finalidad máxima como es la estabilidad del sistema financiero, con especial atención a la inflación.

Por eso, cuando el Sr. Draghi aterrizó en el BCE en plena crisis económica, tuvo intervenciones memorables como aquella que realizó en el verano de 2012, diciendo aquello de:

"Durante nuestro mandato, el BCE está dispuesto a hacer lo que haga falta para preservar el euro",

Draghi se comprometió a luchar contra los altos costes de financiación de algunos estados y señaló que la entidad que presidía intervendría si las elevadas primas de riesgo podrían hundir el euro. Y apostilló:

"Y créanme, será suficiente", Drahgi dixit.

Cuatro años después nos encontramos con que el euro, afortunadamente, no se ha hundido pero el BCE ha estado comprando deuda de todo tipo para seguir insuflando liquidez en el sistema. Y por si esto fuera poco, nos encontramos con un nuevo posible riesgo sistémico, como puede ser el de la banca italiana, con una morosidad por encima del 19% y un país con una deuda pública de más del 130% del PIB.

Este escenario de compra masiva y de llenado del balance del BCE con tanta deuda va a suponer un peligro en el medio y largo plazo. La cantidad de dinero en circulación podría provocar un repunte inflacionista en un momento en el que las tasas de crecimiento del PIB de los próximos años de la eurozona no dan para más del 1,5% en términos medios.

Además, la economía norteamericana, que está dando muestras de al menos mayor potencia que la europea, puede empezar a subir los tipos de interés de intervención de la Reserva Federal y poner al descubierto nuestras verguenzas.

Las medidas excepcionales de compra masiva de deuda pública – y privada- deben ser así, excepcionales, y cuando pasa el tiempo y se convierten en estructurales, pierden su potencia y su razón de ser. Y estamos en una situación cercana a este escenario. Confiemos en la magia del Sr. Draghi y que vuelva a sacar de su chistera alguna sorpresa que evite una nueva recesión en la Unión Europea.