sábado, 18 de agosto de 2018

El Loyola Economic Outlook

Presentación Loyola Economic Outlook Universidad Loyola Presentación Loyola Economic Outlook

Más y mejor información económica. Ese es el fin último que persigue la Universidad Loyola Andalucía con el lanzamiento del Informe Loyola Economic Outlook, cuyo primer número ha sido presentado en la Confederación de Empresarios de Andalucía (CEA), en fechas recientes. A la vista de la profundidad de la crisis vivida, toda información económica por muy abundante que parezca es poca para vislumbrar por dónde sortear borrascas, chaparrones o cataclismos. Parecer que compartieron todos los ponentes de este primer informe con carácter semestral, aunque ya se baraja una periodicidad trimestral para 2015, a saber: Javier González de Lara, presidente de la CEA; Gabriel Pérez Alcalá, rector de la Universidad Loyola Andalucía; Manuel Alejandro Cardenete, director del Departamento de Economía de esta universidad; y Manuel Ángel Martín, presidente del Consejo Empresarial de Economía, Financiación y Fiscalidad de Pymes de la CEA.

El informe reza como de Proyecciones Macroeconómicas, aunque también aspira a descender poco a poco a lo micro en posteriores ediciones, poniendo la lupa en sectores concretos de la economía andaluza. Es de agradecer la sinceridad con la que el rector de la Universidad Loyola Andalucía y su director de Departamento de Economía, padres de esta nueva publicación, desgranaron sus objetivos y porqués ante un auditorio de periodistas. Más aún cuando un número casi incontable de pronósticos (obsérvese el matiz con respecto a proyecciones) no han dado ni una en la larga travesía de este desierto llamado crisis. La prueba del nueve no es sencilla aunque lo parezca. Poner al servicio de las empresas y la sociedad datos rigurosos para conocer hacia dónde puede tender, cuál puede ser la evolución económica en el corto y medio plazo. Todo ello bajo un estricto tratamiento de estos datos, bajo modelos testados, que superen la prueba de fuego de ser coherentes consigo mismos. Que no sucumban a sus propios parámetros a las primeras de cambio.

En la contraportada de la edición impresa del Loyola Economic Outook aparecen los logos de la propia universidad y el de la Loyola University Chicago. Haciendo un paralelismo (que tal vez haya a quien le pueda resultar poco imaginativo), la presentación se ciñó a teoría económica, con pocos alardes de política económica, como si de un exorcismo de la Escuela de Economía de Chicago se tratara.

¿Y cuál fue la principal conclusión del Informe? Una muy tozuda y pegada a la piel de la realidad como un pergamino insoluble: hay crecimiento en el PIB de entre el 1y el 1,2% para España y de entre el 1,1 y el 1,3% para Andalucía, pero con una incidencia aún muy limitada en el descenso del desempleo. Es decir, la economía crecerá, pero no lo hará con intensidad suficiente como para que la bajada del paro tenga un impacto reseñable. Para Andalucía la tasa para este año, pronosticada por el informe, estará por encima del 34% de la población activa. Nada más presentar los datos, la pregunta saltó a la palestra por parte de los periodistas: ¿a qué tasas tendría que crecer la economía española y andaluza para crear empleo con intensidad? ¿En el famoso entorno del 3%? A estas cuestiones respondió el profesor Cardenete con meridiana contundencia y claridad. Si de algo se ha encargado la crisis es de desbaratar muchos de los axiomas que parecían inmutables: ya es posible crear empleo por debajo de la tasa del 3%, sólo que la virulencia del desastre se ha llevado por delante tanto, que recuperar el terreno no va a ser fácil.

Lo de la dichosa década perdida no es una melodía de canción a la española, sino una realidad machacona e insistente. Los brotes sean del color que sean proceden en lo esencial de dos cosas: del pulmón que han ganado las exportaciones y de algunos sectores que han sabido manejar los vientos contrarios, sobre todo, comercio, otros servicios y servicios destinados a la venta, sin olvidar el papel de la agricultura y la agroindustria. Pero que nadie piense que un solo sector será la salvación de todo. Por mucha fortaleza que tenga el turismo, si se tiene en consideración su alta dosis (o sobredosis, según se mire) de estacionalidad.

A este respecto, el rector de la Universidad Loyola Andalucía fue directo y franco: es necesaria una industrialización en toda regla para que el potencial de la economía andaluza gane de verdad enteros. Sería la manera de crear y consolidar el empleo, y de servir de base al pujante sector tecnológico y al emprendimiento. Pretender hacerlo al revés es como empezar la casa por el tejado.

Habrá que estar expectante a la próxima edición del informe prevista para el otoño. Y ver cuál es la evolución de la economía y de la coherencia de los datos y proyecciones de este primero. Y, sobre todo, será de agradecer que continúe la senda de claridad y sinceridad con la que ha sido presentado. Sin medias tintas, por mucho que duelan las heridas y las ampollas.

Es la vía cierta para lograr lo que el rector de la Loyola dice cada vez que tiene oportunidad: participar en el debate público, hacer autocrítica y propuestas desde el entorno académico. Pues es lógico pensar que en este ámbito debe estar un porcentaje muy alto de los mejor preparados, cuya mudez es difícil perdonar en momentos como estos.

Parafraseando el mensaje de la Universidad Loyola Andalucía (más valores, mejor formación), a mejor formación cabría esperar una sociedad mejor. Ya lo dijo Raplh Waldo Emerson: "Pensándolo bien no hay otra solución para el progreso del hombre que un honesto día de trabajo, las decisiones tomadas diariamente, las expresiones generosas y las buenas acciones del día". Pues eso.