viernes, 25 de mayo de 2018

El criterio de 'impacto' cobra protagonismo en el Horizonte2020

  • Escrito por Michel Moulinet, Director de Marketing de Alma Consulting en Francia

Cualquiera que haya solicitado alguna vez financiación para Investigación, sabe que conseguirla es difícil. Pero nunca esta afirmación ha sido tan cierta como en el caso del programa Horizonte 2020 de la Unión Europea, el programa con el que los solicitantes tienen una de cada ocho posibilidades de conseguir financiación para su proyecto, según las cifras publicadas esta semana.

Robert Jan Smits, Director General de la Comisión Europea para la Investigación y la Innovación, ha afirmado que "el programa es más conocido que nunca, pero con nuestros índices de éxito nos dirigimos a una situación en la que tenemos que ser muy cuidadosos para no ahuyentar a los mejores investigadores".

En el Reino Unido, un investigador se enfrenta a un 30% de probabilidades de éxito cuando aspira a los principales Consejos de Investigación. En los EE.UU. la tasa de éxito está entre el 22% y el 24% para la Fundación Nacional de Ciencias, y del 18% a 21% para los Institutos Nacionales de Salud. Incluso en Australia, donde se ha reducido la financiación del I+D público, los aspirantes del Consejo de Investigación Médica y Nacional de Salud tienen una probabilidad de éxito del 21%. Las probabilidades de los investigadores de la UE de conseguir dinero para investigación han caído entre un 12% y un 14%, llegando a bajar hasta un 19%-21% en apenas dos años.

Para los gestores encargados de la financiación de Investigación de la UE, la demanda es un dato prometedor, pero puede convertirse también en un gran problema político. La Comisión reconoce el problema y quiere mejorar las tasas de éxito de Horizonte 2020 implementando un plan que separe de forma más rápida, aquellos que tienen más probabilidades de obtener financiación de los que no. El procedimiento de evaluación en dos etapas se convertirá en el procedimiento más extendido para el cribado de solicitudes. "Como regla general – ha comentado Smits-, el 80% de las propuestas que no sean consideradas lo suficientemente sólidas como para cumplir los requisitos de competencia, deben ser rechazadas en la primera etapa de evaluación. En la segunda, donde se requiere una exposición más amplia, por lo menos el 35% de las propuestas deberían tener una oportunidad de éxito".

"Lo que estamos haciendo ahora es mejorar el procedimiento", continuó Smits. Una tasa de éxito de alrededor del 20% para la segunda etapa "no sería justo", dijo Smits, ya que a estas personas se les pide que hagan propuestas muy detalladas. Los requisitos para la primera etapa no cambiarán para los investigadores y ninguna propuesta debe ir a la segunda etapa sin que tenga una de cada tres posibilidades de ser financiada.

El segundo paso previsto por la Comisión es conseguir ser más estrictos en la calificación del impacto de una propuesta sobre tecnologías industriales o un reto social. El impacto es uno de los tres criterios de evaluación que usan los evaluadores de Horizonte 2020 para calificar la calidad de las propuestas de investigación; las otras dos son la excelencia y la calidad de la ejecución. Con el fin de medir el impacto, se consideran indicadores la capacidad de innovación, el uso de nuevos conocimientos y las contribuciones al impacto social y económico.

A la hora de estar a punto de conseguir financiación, los solicitantes tendrán que estar seguros de que su impacto esperado está "claramente definido" y es riguroso, ha declarado Brendan Hawdon, Jefe de Política de Horizonte 2020. "Lo es todo sobre el resultado", dijo. Esto no va a ser bien recibido por todos los investigadores. Algunos ya ven que el criterio de impacto tiene demasiado peso. Medir el valor futuro de una idea es difícil, se quejan.

En la lista de deseos de Smits hay otros puntos como impulsar la participación de los países industrializados fuera de Europa. Los llamados "terceros países ricos" tendrán que aportar sus propios fondos. Hay negociaciones en curso con los gobiernos de Japón y Corea para que aumenten su tasa de participación en el programa, dedicando fondos que irían automáticamente a sus investigadores que sean aceptados en Horizonte 2020. México tiene un acuerdo similar con la UE. Ya en 2013, Corea se convirtió en el primer miembro no europeo del programa Eurostars que recibió parte de sus fondos de las arcas de la UE, y que sus investigadores pudieron optar a las subvenciones del Consejo Europeo de Investigación (ERC).