lunes, 06 de abril de 2020

'¿Cómo mejorar la eficacia y la eficiencia en las empresas? La neurociencia nos clarifica el camino'

  • Escrito por María Falcón Blanco, Directora de Instituto del Talento y miembro de SomosHub
La neurociencia aporta avances en la gestión personal y laboral La neurociencia aporta avances en la gestión personal y laboral

Eficiencia, eficacia e innovación son términos implícitos en cualquier organización y puesto de trabajo. Son el oasis deseado por cualquier empresa e integrante del mercado laboral. Son el epicentro de todo proyecto, de reuniones de equipos directivos, de técnicos, de los comités de alta dirección, así como el destino buscado por cualquier persona autónoma.

Son el horizonte sobre el que pivota el planteamiento de objetivos trimestrales y anuales, los programas de desarrollo competencial, la definición de estrategias, la búsqueda de nuevos recursos, el análisis de balances, el posicionamiento en el mercado... Al leer esta enumeración inacabada siento que mi pulso se acelera, tal vez reflejo de saber lo que generan estos términos en la vida real de una empresa, y yo iría más allá, de la ansiedad y presión que provocan en la sociedad actual.

¡Cuántas expectativas e ilusiones puestas en estos términos! Son la diana de todos los agentes económicos: familias, empresas y administraciones públicas.

Es por ello que, desde la revolución industrial hasta la actualidad, se han creado multitud de modelos y programas para mejorar la productividad, la eficiencia y la eficacia. Se han escrito páginas y páginas de cómo mejorar el rendimiento de tu empresa y el de las personas, algunas divulgativas, otras basadas en investigaciones fundamentadas: modelo de gestión de Covey, metodología DesignThinking...

No cabe duda, que todos estos modelos y herramientas nos han ayudado a vertebrar nuestro hacer así como a buscar estrategias más creativas e innovadoras; en definitiva nos han permitido crecer con orden y estructura. Quizás ya metidos en los inicios de la tercera década de este siglo, convenga situar el foco del avance en la toma de conciencia sobre el fundamento que ha de sostener cualquier modelo, herramienta o programa. Te preguntarás cual será este pilar, esta llave. Quizás aún te falten unas líneas más que leer para llegar a ella.

Los departamentos de RRHH se han afanado en desplegar un amplio set de estrategias para incrementar la efectividad de sus organizaciones

Llevamos décadas de publicaciones y artículos en los que términos como motivación, relaciones interpersonales, confianza, empatía o mensajes en prensa como: "los trabajadores rinden más cuando están motivados y se sienten valorados", "el sueldo emocional es un mayor incentivo que el económico para mejorar el rendimiento"... Se configuran como el núcleo del buen hacer en gestión de personas. Así, los departamentos de RRHH se han afanado en desplegar un amplio y diverso set de estrategias capaces de ofrecer las claves de efectividad necesarias en la gestión de equipos, la comunicación interna, la selección de personas, la gestión del talento, etc. Para algunos una imposición de moda, para otros una necesidad incuestionable.

Hoy la Neurociencia nos aporta el fundamento biológico que permite comprender con una perspectiva científica el alcance y relevancia de lo humano en el core del negocio. Nos indica un camino claro para crear cohesión, motivación, empatía, comunicación asertiva, cooperación y con ello derivan hacia un incremento de la capacidad de análisis, creatividad, innovación, eficiencia... Este camino es la generación de contextos de seguridad y confianza reales para nuestro Sistema Nervioso Autónomo.

Podemos hablar de una nueva cultura empresarial en la que predominan valores como el respeto a lo diverso, la confianza en el buen hacer del otro, la colaboración generosa como precursora de la sinergia y el compromiso con objetivos amplios que transcienden la realidad del puesto. Pero el medidor de la coherencia y cumplimiento de esta visión no serán indicadores estadísticos con ítems que evalúan la satisfacción del trabajador. El verdadero verificador es nuestro sistema nervioso autónomo, el cual identificará automáticamente si estamos o no en un contexto confiable y seguro, en el que podamos desarrollar todas nuestras capacidades y explorar nuestro potencial.

Y ahora ha llegado el momento de desvelar donde está la deseada llave para potenciar la innovación, la eficiencia y la productividad. La llave está en el sistema nervioso autónomo de la persona y de cómo se va co-creando el "sistema nervioso de la organización".

Numerosas investigaciones actuales de neurocientíficos como Daniel Siegel, Robert Sapolsky, Allan Schore, Stephen Porges, entre otros, referentes de la Neurobiología interpersonal, han demostrado que las emociones de rabia y miedo que están en la base de toda situación de estrés, conflicto e inseguridad, desencadenan la liberación de hormonas como el cortisol y la adrenalina, las cuales interfieren en las funciones ejecutivas del córtex prefrontal.

Es decir, las capacidades de reflexión, planificación, anticipación, resolución de problemas se ven limitadas cuando el hipotálamo recibe una amenaza del entorno. Éste envía una señal a la hipófisis, "la glándula maestra" responsable de conseguir que una comunidad de 50 billones de células se preparen para el peligro inminente. Tras esta señal las glándulas suprarrenales activan la respuesta de ataque o huida del sistema nervioso a través de la liberación de las hormonas del estrés: adrenalina y cortisol. En definitiva, nuestro organismo se está preparando para la defensa y autoprotección, de modo que todas las aportaciones de valor de funciones "superiores" del neocortex pasan a un plano secundario.

En esta misma línea, el eminente neurocientífico S. Porges, demuestra en su Teoría Polivagal, que nuestro nervio vago (X par craneal) que se ramifica por nuestros órganos, es un nervio pro-social responsable de la conexión social. El nervio vago filtra la percepción de los órganos sensoriales y determina si el ambiente, situación o relación interpersonal es segura o hay peligro. Si este nervio verifica seguridad, se refuerza la predisposición a la conexión social y nuestro córtex prefrontal tiene luz verde para las funciones ejecutivas. Si por el contrario, determina que estamos en "peligro", se activan todos los mecanismos de defensa de nuestro organismo y toda nuestra energía y atención se destina a la protección y/o la lucha, y no a la creación y crecimiento.

¿Pensáis que la presión de los objetivos, la autoexigencia, la crítica, el miedo al juicio, al error, la competitividad, las quejas, las evaluaciones continuas y el ritmo de vida generan un contexto seguro para que el nervio vago envíe a nuestro neocortex señales de seguridad? ¿Cómo de activo está, en el día a día, nuestro proceso de liberación de hormonas del estrés y la consiguiente funcionalidad del neocortex? ¿En los ambientes laborales, educativos y sociales se generan las condiciones de seguridad precisas que permiten crear y crecer?

La neurociencia nos permite comprender con una perspectiva científica el alcance de lo humano en el core del negocio

Los modelos y herramientas actuales de gestión de personas tienen la oportunidad de apoyarse en este nuevo paradigma de la neurobiología interpersonal y situarlo en el epicentro de la cultura empresarial. Esta perspectiva nos desvela la evidencia científica acerca del modo en que ciertos aspectos como la percepción del trato recibido o el modo en que me relaciono con los demás, influyen de modo significativo en nuestra biología y desde ahí en las conexiones sinápticas que activan la funciones ejecutivas del neocortex, las funciones superiores del cerebro. Por tanto, no podemos aumentar la eficiencia si sentimos que nuestro esfuerzo ha de reorientarse a nuestra protección.

Ante esta nueva perspectiva que la Neurociencia nos aporta a las organizaciones, tenemos la responsabilidad individual, social y corporativa de co-construir relaciones interpersonales de seguridad en nuestros hogares, nuestros colegios, hospitales, universidades, empresas...

Incluir y añadir a los programas de desarrollo de competencias emocionales, de comunicación y liderazgo en las empresas, programas de asesoramiento familiar y desarrollo personal para las familias de los trabajadores, puede contribuir significativamente al logro de los retos del negocio. Cuando las hormonas del estrés se liberan al torrente sanguíneo nuestro organismo no diferencia si la causa está en el hogar, en la empresa o en el contexto social, lo que sí sabe es que nuestros procesos bioquímicos se alteran y nuestra capacidad de rendir con eficiencia se ve seriamente comprometida.

¿Y si las administraciones públicas y las entidades privadas invirtieran en el desarrollo personal y dieran bonos para el cuidado emocional y la salud emocional igual que se destinan partidas en algunas empresas para ayudar a sus trabajadores con los costes de la escuela infantil, los dentistas, la óptica...? ¿Influiría la co-regulación emocional y el bienestar del sistema familiar en el rendimiento del trabajador/a? La neurociencia responde con un rotundo, POR SUPUESTO.

Deseo que hayas encontrado en este artículo un deseo de explorar este cambio de paradigma como vía que nos acerca a la verdadera oportunidad y necesidad que organizaciones y sistemas educativos tienen para poder co-crear modelos económicos y de vida más eficientes y sostenibles.