martes, 19 de noviembre de 2019

'Banca cooperativa en el sistema financiero español'

  • Escrito por José Luis García-Palacios Álvarez, presidente de Caja Rural del Sur
El presidente de Caja Rural del Sur remarca la fortaleza del sistema cooperativo de crédito El presidente de Caja Rural del Sur remarca la fortaleza del sistema cooperativo de crédito

El sistema financiero español, en lo que respecta a las entidades bancarias y las Cajas de Ahorros, ha sufrido importantes y trascendentales cambios en los albores del siglo XXI. Sin embargo, la banca cooperativa se ha desvelado como un sistema sólido y solvente que ha sabido navegar con suficientes dosis de prudencia por medio de la dura crisis que ha sufrido nuestro país.

Mientras se ha producido la desaparición de casi todas las Cajas de Ahorros -tan sólo quedan dos- y la concentración en los bancos, que ha llevado a que tan sólo cinco entidades dominen casi el 80% del mercado financiero en nuestro país, las Cajas Rurales han seguido fiel a sus principios y, sin necesidad de contar con ninguna ayuda pública, han sorteado los años de crisis, doblando la cuota en el mercado financiero, pasando del 6% en créditos y del 8% en los depósitos. También se ha reducido el número de entidades, pero mediante fusiones y siempre por interés mutuo como ha sido el caso de Caja Rural del Sur al incorporar a Caja Rural de Córdoba al proyecto ya iniciado por las de Huelva y Sevilla.

Actualmente unas treinta Cajas Rurales conforman el denominado "Grupo Caja Rural", el mayor grupo cooperativo de España. En este grupo se incardina también el "Banco Cooperativo Español", -fundado en 1990-, que brinda servicios financieros e inversión sindicada a sus socios. Cuenta también con otras compañías que ofrecen igualmente servicios a sus propios dueños, como son Rural Grupo Asegurador y Rural Servicios Informáticos.

El Grupo Caja Rural tuvo durante los años de la crisis una trayectoria muy distinta al resto de entidades del sistema financiero español. Mientras el resto cerraba oficinas y reducía las plantillas, este Grupo cooperativo de crédito aumentó su red. En concreto, un 4,8% de las sucursales y un 8,2% el número de empleados. Mientras que el resto del sector se redujo en un 42% en oficinas y un 33% en empleados. Además, en estos últimos años se han ido desarrollando nuevos mecanismos para generar una mayor seguridad entre los socios y los clientes.

Mientras el resto del sector financiero ha reducido un 42% sus oficinas y un 33% sus empleados, Grupo Caja Rural ha incrementado un 4,8% las sucursales y un 8,2% los empleados

Tal vez el más importante sea el denominado MIP, un mecanismo institucional de protección, que puede entenderse como un sistema de colaboración entre las Cajas Rurales que forman el grupo, con suficientes garantías de solvencia y liquidez específicas acordes a la naturaleza de una cooperativa de crédito. En la práctica supone un mayor control entre las demás entidades y aumenta el nivel de compromiso en la gestión conjunta.

Sin embargo, este modelo empresarial, el cooperativo en general y el de crédito en particular, no se conoce suficientemente, incluso pudiera parecer algo árido desde fuera, cuando realmente es un escenario basado en las relaciones humanas. Los principios básicos que rigen el movimiento cooperativo a nivel general son los mismos que diseñó Robert Owen en el siglo XIX, y los mismos que en Alemania, poco tiempo después, promovió Raiffeisen en el medio rural, debidamente ajustados a la realidad y a la viabilidad, asegurando que todo gire en torno a las personas que componen la cooperativa y al mantenimiento del cumplimiento de sus obligaciones contraídas, para que entonces se dé lugar al disfrute de sus derechos dentro de esa organización.

Los principios cooperativos en nuestras entidades son claros. Evidentemente nuestro objetivo primordial es la generación de riqueza y empleo a través de la mejora general de la sociedad, como cualquier empresa, pero pensando en el beneficio al socio, cuantitativa y cualitativamente. Resulta evidente que nos esforzamos en producir un beneficio contable en nuestras cuentas de resultados, si bien su correcta denominación es "excedente o resultado cooperativo" y son gestionados como tal.

Estos excedentes tienen dos fines básicamente, el porcentaje mayoritario del mismo lo destinamos al Fondo de Reserva Obligatoria (FRO) que nos permite hacer músculo en solvencia. El tanto por ciento restante se destina al Fondo de Educación y Promoción Cooperativa (FEPC), dando apoyo a nuestros socios, promoviendo actos culturales, proyectos de innovación, investigación, así como acuerdos con la sociedad en general para un mejor desarrollo económico y empresarial en todos los sectores productivos, pero con especial dedicación a la parte rural, empresarial y agroalimentaria.

Esta dedicación y forma de trabajar con estos principios ha llevado que nuestra cooperativa, Caja Rural del Sur sea la segunda en volumen de España; la cuarta cooperativa de crédito y la cuarta entidad financiera del país en fortaleza y solvencia económica. Contamos con casi 130.000 socios, unos de 1.100 empleados, más de 830.000 clientes y algo más de 320 oficinas repartidas por las 5 provincias donde tenemos presencia, demostrando una cercanía, capilaridad y alto conocimiento del entorno. Somos una entidad 100% privada y sometida a un sistema democrático interno, donde no existen posiciones dominantes en la propiedad.

Nuestros valores y principios han llevado a nuestra cooperativa de crédito, Caja Rural del Sur, a ser la segunda de España en volumen

Por todo ello, el resultado de Caja Rural del Sur, antes de impuestos y su aportación al Fondo de Educación y Promoción, aumentó un 50% en el ejercicio de 2018. Hemos crecido igualmente en cuota de mercado en todas las provincias en las que operamos, con un volumen de negocio de más de 10.000 millones de euros al cierre del año pasado.

Además, prestamos un servicio público de colaboración con las administraciones públicas: tramitación de la PAC, declaraciones de Hacienda, pago seguro cazadores, etc... Nosotros sí que contribuimos a que no exista exclusión financiera en el medio no urbano, pues tenemos una red de oficinas en pueblos que no tienen otras entidades financieras.

En definitiva, nos ajustamos principalmente a un negocio, el financiero, que basa su razón de ser en el servicio a las personas, a nuestros clientes y socios, sin más fin que la generación de riqueza mediante la financiación adecuada para el mejor desarrollo posible de nuestra sociedad más cercana, a la que netamente pertenecemos.