sábado, 26 de mayo de 2018

Ante el volante, actitud verde

  • Escrito por Sonsoles Martín-Garea, directora de Marketing y Calidad de ALD Automotive

1886: 129 años han pasado ya desde aquel momento en el que apareció el primer vehículo que se desplazaba gracias al uso de un motor de combustión interna. Un avance que todos reconocemos, pues supuso un antes y un después en la movilidad de las personas, así como cuando años después, en 1899, apareció el primer vehículo eléctrico español. Gracias al primer automóvil, las personas empezaron a desplazarse de un lugar a otro y comenzó el transporte de personas y de mercancías. Una libertad que nos ha formado como seres humanos independientes y que ha hecho que ahora muchos de nosotros no podamos vivir sin un vehículo.

La importancia que tiene ese acontecimiento en nuestro día a día ha supuesto una concienciación de las consecuencias que supone la conducción para el medio ambiente y, por qué no decirlo, también desde el punto de vista económico. Así hace años apareció el término conocido popularmente como "conducción eficiente" o lo que ya hemos empezado a escuchar como "conductores eco-friendly".

Una actitud que supone una concienciación no sólo por parte de los conductores, sino que parte de las empresas del mundo del motor, del automóvil, del renting, de la seguridad vial. Todas somos responsables de transmitir a nuestros clientes directos los beneficios que aporta la conducción eficiente. Debemos enseñar que con la forma de conducir podemos contaminar menos y aumentar el nivel de seguridad en las carreteras. Ese debe ser nuestro objetivo.

Si las personas ya somos eco-friendly en casa o en el trabajo con actitudes tan sencillas como la separación de productos para su posterior reciclaje, la reducción del consumo de luz o de agua o la instalación de bombillas de bajo consumo, ¿por qué no aplicamos estos comportamientos al volante? Según datos del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía, sólo en España, si se pusieran en práctica las buenas maneras al volante se podría economizar más de 2.500 millones de litros de carburante al año, lo que supone una reducción de 6,3 millones de toneladas de CO2. En términos económicos representa un ahorro de más de 2.000 millones de euros, es decir, en torno a 150 euros por conductor.

La conducción eficiente es muy sencilla. Entre algunas de las medidas más eficaces para reducir el consumo e incrementar la seguridad vial, puedo destacar conducir con marchas largas, manteniendo el motor a bajas revoluciones. También debemos ser conscientes de la importancia que tienen los neumáticos, pues si son buenos ayudan a reducir el consumo de carburante. En concreto, se estima que en torno al 20% del consumo de carburante se destina a superar la resistencia a la rodadura. Para reforzar esta idea puedo añadir que una presión correcta reduce el esfuerzo y el consumo, mientras que una presión inferior, de sólo 0,3 bares sobre la recomendada, incrementa el gasto de combustible en torno al 3% e influye en el desgaste del neumático.

Tras dar pinceladas sobre estos comportamientos, sólo un minuto de reflexión, ¿estas actitudes nos costarían mucho? Sólo debemos tomar conciencia cuando nos situamos al volante, reflexionar y poner rumbo a nuestro destino, pero siempre siguiendo las pautas de una conducción eficiente. Lo que es cierto es que eliminando los malos hábitos de conducción y adoptando una serie de medidas que no suponen grandes sacrificios, no sólo contrarrestamos el incremento del precio del combustible y ahorramos en gasto, sino que además estamos contribuyendo con el medio ambiente y ayudamos a conseguir que los entornos urbanos sean un poco más saludable, hoy, mañana y siempre.

En definitiva, los conductores deben ser consecuentes con su uso del vehículo. La conducción eficiente nos beneficia a todos, no sólo a la economía particular sino también a la seguridad de todos los que circulamos por las carreteras, al medio ambiente, al lugar donde vivimos y en el que queremos construir nuestro futuro personal.

Ante el volante, actitud verde. Este debe ser nuestro lema, el lema de todos los conductores, de todos los que formamos parte del mundo del motor. La conducción eficiente debe convertirse en nuestro aliado, en nuestro compañero, pues la recompensa será mucho mayor de lo que imaginamos.