martes, 22 de mayo de 2018

Vivir constantemente en Beta

Por Abelardo Blanco, presidente de la Asociación para el Fomento de la Iniciativa Empresarial en Castilla y León (AFIECYL)

Desde que pusimos en marcha el proyecto de la Asociación para el Fomento de la Iniciativa Empresarial en Castilla y León (AFIECYL), hace más de dos años, hemos tenido la oportunidad de conocer a profesionales y empresas de diversos sectores como la moda, la automoción, la eficiencia energética, la alimentación y la seguridad, entre otros. Pues bien, siempre nos han manifestado que echan en falta un portfolio de lo que hacemos.

Y no es que se nos haya olvidado, pero en este tiempo que nos toca vivir, complicado o aparentemente complicado, hay que diferenciar el horizonte final que perseguimos y que nos marcamos como objetivo, de las actividades que llevamos a cabo para alcanzarlo. Puede parecer lo mismo pero no lo es y esos logros que perseguimos son los que realmente hay que referir, el resto son iniciativas cortoplacistas.

Este modo de hacer las cosas y de afrontar las situaciones responde a una actitud que acaba trascendiendo más allá de lo profesional. Como seres humanos somos seres relacionales, mucho más ahora que practicamos las relaciones 2.0 y nos movemos en diversos escenarios a los que tenemos que adaptarnos casi de inmediato, pero sin olvidar nuestros objetivos. Eso hace que el coste de actualizar tu portfolio pueda resultar alto.

Al final, todo se traduce a un modo de vida que consiste en vivir constantemente en Beta, pero, ¿qué es vivir en modo Beta? Quizá lo primero que se nos viene a la cabeza son los programas informáticos que lanzan versiones para probar una aplicación o un juego con el objetivo de valorar su funcionalidad y con ese feedback, que proporcionan los usuarios, lanzar la versión definitiva. Sin embargo, ¿realmente es la versión definitiva? ¿no aparece tiempo más tarde la versión 2.0, 3.0, 4.0…? En la lejanía, a esto responde vivir en modo Beta: somos seres vivos, seres de acción que no podemos permitirnos el lujo de no actuar, sea cual sea el escenario en el que nos movemos. Vivir en modo Beta significa, en definitiva, detectar constantemente las posibilidades, evaluando los riesgos, aprovechando las oportunidades que nos ofrece el mercado en cada momento y aprendiendo y mejorando lo que hacemos.

Esta filosofía, durante el corto tiempo de vida que tiene AFIECYL, la hemos constatado en muchos de los profesionales con los que nos hemos reunido, algunos, directivos de empresas reconocidas en la región y otros, empresarios y directivos de pequeñas compañías. Nos hemos encontrado historias de personas que provenían del sector de la construcción y que han reformulado su propia actividad hacia otros negocios como la hostelería. Ha habido casos de personas que se dedicaban a la gestión económica y que, después de ser despedidos, han puesto en marcha su propia consultoría que, por lo que sea, no ha funcionado bien y han vuelto al trabajo por cuenta ajena.

La situación actual ha jugado y juega un papel importante en motivar a que profesionales y empresas adopten este planteamiento. Existen dos supuestos que se repiten. Por un lado, las empresas que han decidido salir fuera del mercado nacional por sí mismas o bien con el apoyo de organizaciones que se dedican a la facilitar valor en la cadena de suministro en el exterior. Y, por otro, las que han cambiado lo que ofrecían al mercado, ampliando su oferta o ajustándola a lo que realmente consideran que funciona.

Desde que comenzamos el proyecto en el año 2011, nuestro objetivo era y sigue siendo el mismo: aumentar la empleabilidad de las personas y las oportunidades de promoción profesional, así como apoyar a las empresas. Y, con ese horizonte definido, realizar las actividades necesarias para lograrlo innovando constantemente y probando diferentes versiones de la misma iniciativa, es decir, funcionando de manera permanente en modo Beta.