sábado, 26 de mayo de 2018

La innovación oculta del sector agrícola, punto de partida para los avances tecnológicos

Lorenzo Álvarez, consultor Financiación de la Innovación en ALMA CG

Hablar del sector primario es hablar de productividad, de mejora medioambiental y de eficiencia energética, como principio de la cadena de valor dentro del sistema productivo alimentario. En él, la capacidad de producir alimentos y los medios utilizados para ello juegan un papel fundamental en la estabilidad productiva creciente.

La situación actual del sector agro-ganadero en la presente coyuntura económico-social, hace que la adaptación a los nuevos modelos productivos, cuyas exigencias son cada vez mayores, requieran de la adopción de tecnología avanzada y de la inversión en nuevos sistemas que flexibilicen los procesos de producción, permitiendo así mantener la productividad y la competitividad constante. Es por ello que la innovación se muestra como una solución empresarial en todas las fases productivas, en un sector que se encuentra, aparentemente, a la cola en inversiones tecnológicas y actividades de I+D+i.

En la actividad agrícola-ganadera, entendiendo como tal aquella que utiliza los medios de producción necesarios para obtener alimentos, se realizan ejercicios de innovación para obtener nuevos productos y/o aplicaciones de los mismos, para modificar los procesos productivos o para desarrollar nuevos modelos de trabajo sin considerar dicha actividad como novedosa. Ello lleva implícita la investigación con razas seleccionadas. En cuanto al material vegetal ornamental o productivo, se obtienen plantas adaptadas a condiciones climáticas, suelo, etc. Del mismo modo, cuando se trata de maquinaria, se precisan características específicas acordes con las técnicas de producción (almacenamiento, transporte, laboreo, invernaderos, eficiencia, seguridad, automatización). Todos estos casos suponen una mejora sustancial de la capacidad tecnológica de las empresas para aumentar su competitividad.

De todo esto se desprende que la adquisición y/o producción de tecnología está implícita en la producción primaria, por lo que a menudo se invierte en ello, considerando el esfuerzo económico como gasto y no aprovechando las opciones fiscales que la legislación vigente ofrece.

Por tanto, dando a conocer qué actividades como mejora de procesos productivos, ensayos experimentales, obtención o uso de nuevos productos o diferenciados y mejorados respecto a los anteriores y, sabiendo que estas actividades, de forma general, se realizan en el sector agro-ganadero, el incremento del estado financiero empresarial, así como el rendimiento de los gastos incurridos anteriormente, son dos aspectos importantes a considerar. Por todo ello, el gasto incurrido en la adquisición, generación y cesión del conocimiento o experiencias productivas, son vías que derivan en la obtención de beneficios fiscales, canalizando los gastos incurridos hacia una menor Cuota o Base en el Impuesto de Sociedades.

En este sentido, conocer las medidas fiscales que mejoren las capacidades financieras por el incentivo que suponen determinadas actividades, es un cometido importante de todo empresario. Sin perjuicio del tipo de actividad, gasto realizado y tamaño de empresa, estas medidas legales pueden aplicarse previa identificación, clasificación, cuantificación y justificación de dichas acciones.

Actualmente en España, y tras diversos cambios en la fiscalidad española con respecto a las deducciones fiscales establecidas en la LIS (Ley de Impuesto de Sociedades), existen fórmulas para aprovechar el desembolso realizado en este tipo de actividades. Es en este contexto donde es necesario sacar rendimiento al esfuerzo innovador, contando con la presencia de asesoramiento externo, uniendo fiscalidad, contabilidad, conocimiento técnico y experiencia en I+D+i para optimizar dichos esfuerzos y obtener los mejores resultados.