martes, 21 de agosto de 2018

La Escuela Europea de Negocios analiza el cambio de modelo de la empresa 2.0

Juan Ramón Plana durante su intervención en el congreso.

El I Congreso Internacional Empresa 2.0 se convirtió en punto de encuentro para 200 personas que abordaron el emprendimiento y su futuro a través de varias ponencias pero también de actividades complementarias como los workshops temáticos

Cita obligada para todos aquellos que buscan estar al día sobre lo que supone para la empresa de hoy, inmersa en tiempos convulsos, la evolución de la economía global, los cambios sociales y el progreso de las tecnologías de la información y la comunicación. El congreso internacional Empresa 2.0 con el que la Escuela Europea de Negocios (EEN) celebró su cuarto de siglo de existencia, se reveló una convocatoria imprescindible para re- pasar una actualidad que pone en entre- dicho las estructuras tradicionales de los modelos de negocio y del management y que hace necesario su replanteamiento.

El encuentro, que se celebró en el Palacio de Congresos de Salamanca, contó con reconocidos ponentes como, entre otros, Isabel Aguilera, una de las ejecutivas más importantes de España, según Forbes; Juan Ramón Plana, director general de la Asociación Española de Anunciantes; Mónica Deza, vicepresidenta de innovación de McCann Worldgroup; Juan Iranzo, director general del Instituto de Estudios Económicos; Alicia Malumbres, experta en evaluación y desarrollo del comportamiento directivo y Simon Kavanagh, director de desarrollo de la escuela danesa Kaos Pilot.

La inteligencia de la síntesis

Juntos a ellos, varios centenares de asistentes animaron los debates y las actividades paralelas, como los workshops te- máticos, el crowdsourcing y hasta una gimkana por la ciudad salmantina que tuvo como objetivo potenciar el networking y el desarrollo empresarial de los participantes. Una de las ponencias que más carcajadas llevó al auditorio fue la de Juan Ramón Plana que, con un discurso plaga- do de anécdotas y referencias personales, trasladó al público la necesidad de optar por la inteligencia que reside en la síntesis ya que, a su juicio, “si sabemos resumir correctamente, transmitiremos mejor”. La búsqueda de oportunidades estratégicas, la apoteosis de los resultados -de los que en general huimos, expuso, pese a que se pueden explicar- y el hecho de que las marcas, “para que sean marcas, han de ser personas subjetivas, las que están detrás”, fueron otras de sus amenas aportaciones. Unas marcas de las que se esperan valores como el conocimiento, la experiencia, la seriedad, la perdurabilidad, la calidad y la seguridad y cuya cuota de mercado no es ni más ni menos que “la confianza de los consumidores materializada”, indicó.

Mónica Deza, por su parte, abordó los cambios sufridos en las ya ‘jubiladas’ reglas del juego que regían las claves del posicionamiento empresarial: la abundancia y la existencia de una oferta que tildó de desbordante, la circunstancia de que ya no compitan las marcas, sino los modelos de negocio, la escasez “de todo, pero incluso de determinados perfiles de profesionales”, el cambio del modelo de pensamiento que están provocando los avances tecnológicos y la importancia de filtrar y sintetizar la información. Todo ello provoca, señaló la experta, que la comunicación se esté volviendo cada vez más “icónica”.

“La comunicación masiva aburre al consumidor, que lo que quiere es confianza” y que pertenece a “la generación del instante, la de los tuits”, de ahí que para influir en él se revele esencial el gran fenómeno de estos tiempos: las redes sociales, que crecen a un ritmo más que trepidante.

“Este siglo será rapidísimo, equivalente a 20.000 años de evolución lineal, y en el futuro habrá aún más conectividad”, apuntó la ponente, y será imprescindible innovar, lo que equivale a estar dentro de un entorno creativo y de ideas. Porque “no van a sobrevivir ni los más fuertes ni los más inteligentes, sino los que más se adapten a los cambios”.

El economista Juan Iranzo, que intervino en la jornada del sábado, defendió el cambio que las TIC están experimentando y su influencia en la geolocalización (teletrabajo) y el horario laboral (internacionalización). Asimismo, valoró la globalización y comentó que las TIC favorecen la especialización porque aumentan el target.

“Una empresa muy local puede tener clientes globales, ya que las compañías antes se fusionaban para obtener economías de escala, mientras que ahora lo hacen para conseguir economías de alcance”. Iranzo impartió una clase magistral de macroeconomía argumentando que nuestro actual sistema del bienestar no se sostiene sobre la actual cuota de trabajo (8% de nuestra vida). La ejecutiva Isabel Aguilera abogó por una innovación planteada a largo plazo y siempre basándose en el talento y la tecnología como claves para llegar a la cima.

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