martes, 22 de mayo de 2018

La documentación del patrimonio, captada al vuelo

El laboratorio de Fotometría arquitectónica de la UVa adquiere dos helicópteros

Surgió hace algo más de 15 años como grupo de investigación dedicado a desarrollar nuevas técnicas de documentación del patrimonio basadas en fotogrametría, es decir, en la extracción de datos mensurables de imágenes con el fin de poder realizar levantamientos gráficos precisos de elementos arquitectónicos. Hablamos del Laboratorio de Fotogrametría (LFA) de la Universidad de Valladolid, que pronto se ‘toparía’ con las nuevas herramientas digitales y más tarde haría del escáner láser tridimensional un cada vez más inseparable compañero de trabajo.

Sus millones de rayos el llamado modelo de nube de puntos, en gris, unidos al color de la fotografía que, entre otras cosas, aporta información sobre cambios de material y patologías de las construcciones serían desde entonces dos de sus principales fuentes de obtención de datos. Sin embargo, el hecho de que ambos sistemas estén apoyados en el suelo o, en algunos casos, en una grúa, hacía que la considerada última fachada, es decir, la cubierta de un edificio, y todo lo que estuviera en un plano horizontal por encima de elementos salientes, no fueran más que sombras en esa nube de puntos.

Un problema ahora resuelto gracias a la adquisición de dos helicópteros que, al llevar incorporada una cámara digital, permiten al LFA obtener instantáneas aéreas y rellenar, así, las lagunas del escáner terrestre y de la fotografía a pie. Todo un avance para un equipo investigador puntero que ha trabajado para instituciones como el Ministerio de Cultura, la Consejería de Cultura y Turismo de la Junta de Castilla y León, la Diputación de Valladolid, el Museo de Historia de Cataluña y la Fundación Las Edades del Hombre, además de para empresas de documentación patrimonial y arqueología. Un grupo que tiene en la búsqueda de nuevas técnicas una de sus razones de ser, con el fin de ponerlas en uso y transferirlas a las compañías. Ahora, sus nuevos ‘juguetes’ son un cuadracópter y un oktocópter por sus cuatro y ocho brazos, respectivamente de fabricación alemana.

El primero ha costado 40.000 euros y tiene una altura de vuelo de unos 250 metros con una autonomía de 40 minuto gracias a una batería eléctrica. El segundo, diseñado a través de una web colaborativa, alcanza los 6.000 euros y se ha adquirido como ‘entrenador’ del cuadracóptero, con visión más experimental y de investigación. Los dos aparatos están adscritos al proyecto EDPIM Equipos para Digitalización en Patrimonio, Ingeniería y Medicina, cofinanciado por fondos FEDER, de la Universidad y de la Junta. Se pueden manejar por control remoto manual o generando una trayectoria previa por GPS que planifica el recorrido y la toma de fotografías y ya han intervenido en el levantamiento de edificios aislados como iglesias y castillos, restos arqueológicos, desmontes de tierra en excavaciones y terraplenes. El templo de Villasandino (Burgos), la fachada de San Juan de Letrán de Valladolid y las ruinas de Paestum (Italia) han sido algunos de sus destinos recientes.

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