jueves, 24 de mayo de 2018

El IOBA 'hace números' con la lente de la autofinanciación

El Instituto de Oftalmobiología Aplicada de la Universidad de Valladolid sostiene sus tres pilares, la investigación, la docencia y la parte clínica gracias a la competitividad


Cristina González Navas I Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. I 13.04.2012


En un momento en el que los entes públicos están en el ojo del huracán mediático a propósito de su sostén económico, en Valladolid, el IOBA insta con su ejemplo a competir por fondos públicos y a premiar la eficiencia del que sabe hacer sus deberes.

La fachada del nuevo edificio del IOBA de 4.000 metros cuadrados en el campus Miguel Delibes de la Universidad de Valladolid.n su ejemplo a competir por fondos públicos y a premiar la eficiencia de quien sabe hacer sus deberes.

El sentido de la vista permite observar la realidad que nos rodea y los ojos del Instituto Universitario de Oftalmobiología Aplicada de la Universidad de Valladolid (IOBA), aparte de encargarse de la salud de este sentido humano, también mira con atención la realidad económica que le rodea en una época donde la crisis y los recortes aparecen por doquier.

Las cifras del IOBA hablan por sí solas, durante 2011 ha atendido 18.456 consultas, ha realizado 1.277 cirugías y ha sumado 4.231 pacientes nuevos a sus listas, y todo esto, sin gravitar en ningún presupuesto público. El doctor y director de este instituto universitario ubicado en Valladolid, José Carlos Pastor, describe la trayectoria del IOBA desde su nacimiento en el año 1994 como un desarrollo y crecimiento continuado.

Este instituto vive de la autofinanciación obtenida a través de servicios exteriores como actividades clínicas, evaluaciones o informes, contratos con empresas y fondos públicos competitivos. Concretamente, para este año 2012, el Consejo de Institutos ha elaborado un presupuesto de 4,6 millones de euros para el IOBA. “A uno de enero nos tenemos que ‘poner las pilas’ para buscar esta financiación, en torno a 2,7 millones vienen de la parte clínica, 1,5 de la investigación y, alrededor de 400.000 euros de la formación”, explica Pastor. Estos son los tres pilares de actividad del Instituto Universitario en los que trabajan sus cerca de 100 empleados, una plantilla que, como apunta el director del instituto Universitario, “se ha mantenido pese a estos años de crisis”.

Quirófano del IOBA antes de una intervención.

Parte del trabajo del IOBA es reproducir en animales enfermedades parecidas a las del ser humano para su investigación y tratamiento con diferentes pruebas de medicamentos. Uno de los proyectos en los que se está trabajando ahora en este sentido es en reconstrucción en terapia celular con cerdos y conejos. Todos estas prácticas están sometidas a controles por parte del Comité Ético y de Bienestar Animal de la facultad de Veterinaria de León. Pero no solo experimentan con animales sino que también, desde el IOBA, se han desarrollado unas lentes intraoculares para perros con cataratas ya que, al igual que los seres humanos cuando tienen cataratas se les opera y se les quita el cristalino, esta lente se sustituye por otra de metacrilato o silicona para que el paciente, en este caso, el perro, pueda ver enfocado.

Uno de los logros en materia de investigación que más repercusión ha tenido han sido los trasplantes con células madre en humanos. “Llevamos 30 pacientes operados con un seguimiento de dos años donde los resultados están siendo muy buenos”, comenta el doctor y director y añade que en breve empezarán a utilizar células del esternón a nivel ocular. El IOBA se acaba de subir a un proyecto europeo en el que se van a leer las imágenes de fondo de ojo de 3.000 diabéticos del continente durante cinco años. También dedican parte de su tiempo y trabajo a la cooperación al desarrollo como por ejemplo en Angola, donde han ayudado a formar oftalmólogos y enfermeras con financiación del ministerio de Asuntos Exteriores. Además, el IOBA cuenta con diversos proyectos con multinacionales como con una empresa de California que financia una línea de investigación para buscar nuevos biomarcadores para la inflamación ocular.   Aunque todo parecen números que suman en positivo, siempre queda algún lunar que recuerda que aún queda tarea por hacer en algún ámbito concreto. España ha hecho un esfuerzo enorme en I+D+i en los últimos años y daría mucha pena, reconoce Pastor, que se perdiera si los políticos no tienen sensibilidad porque “retrocederíamos 40 años”.

El plan I+D+i 2008-2011 ha tenido “sus luces y sus sombras”, describe Pastor. Por un lado, ha tenido un impacto positivo porque ha impulsado la unión y el  trabajo conjunto de los investigadores nacionales a través de los proyectos de redes telemáticas de investigación cooperativa sanitaria y los centros de investigación biomédica en red. Pero ha ‘pinchado’ en una apuesta efectiva por la cultura de la autofinanciación y en la evaluación y recompensa de la competitividad en España porque, en opinión de Pastor, los poderes públicos deben reconocer a aquellos que funcionen bien y que tengan capacidad de generar recursos y esto, es perfectamente trasladable a las empresas, las universidades y el propio sector público.

Eficiencia y competitividad, compromisos de futuro del IOBA

Con la vista puesta en este año y en e futuro más próximo, el director del IOBA, Jose Carlos Pastor, se marca como objetivos próximos a cumplir en ese compromiso con la eficiencia y la competitividad, la búsqueda de sistemas de mejora de gestión del instituto, mejorar su internacionalización a la hora de competir con los grandes de Europa y de acceder a fondos europeos y mejorar la comunicación hacia el exterior para que la sociedad “conozca realmente lo que se está haciendo en el IOBA”. En este sentido, el director añade que “si España no cuida la investigación biomédica, podría retroceder 40 años y esto influye directamente sobre la calidad de la asistencia médica.