martes, 25 de septiembre de 2018

Analfabetos Tecnológicos

Por Arturo Martínez Rosas, consultor de Tecnologías de la Información en Europa, Oriente Medio y África

La revolución tecnológica y los avances científicos de los últimos años han cambiado significativamente la forma en que investigamos y aprendemos. Google es quizás uno de los ejemplos más citados y con justa razón porque sin duda ha transformado en muchos sentidos la forma en la que buscamos, organizamos y administramos información. Si usted ha tenido la oportunidad de recibir educación básica en las últimas dos décadas, recordará que en aquel momento una tarea escolar típica podía ser algo como “investigar cómo funciona una foto-celda”. Actualmente, cualquier persona puede encontrar en internet elaboradas explicaciones y abundante material científico referente al caso en decenas de idiomas. Incluso, algunas de las universidades más importantes del mundo empiezan a compartir abiertamente parte de su material didáctico y experiencias en las aulas.

"En el área laboral es aún más importante adaptarse al cambio y hacerlo rápido si no queremos convertirnos en profesionales obsoletos y siempre un paso detrás de la competencia"

Hoy más que nunca, lo importante es desarrollar capacidad crítica y creativa, tomar la información y el análisis que ya existe y agregar valor, dar el siguiente paso para convertir ese conocimiento en una ventaja competitiva. En el caso específico de las tecnologías de la información, han impactado un número tal de áreas en la sociedad moderna al grado de casi convertirla en dependiente de diferentes tipos de ordenadores y de los programas que corren en ellos. Piense en su televisión, ¿todavía navega por todos los canales esperando encontrar algo que le resulte interesante? ¿Está abrumado por la cantidad de menús, configuraciones y cientos de aplicaciones? ¿Que tal si prueba la televisión en demanda, que automáticamente le sugiere la programación que personas con intereses similares han mirado últimamente? ¿Todavía usa post-it? ¿O emplea las notas o listas de cosas por hacer de su correo electrónico? Yo apunto en línea, desde mi teléfono. ¿Tengo una ventaja competitiva? Si consideramos el tiempo que se ahorra y el control que estas herramientas proporcionan, indudablemente. ¿Aún lee libros en papel? ¿Qué tal cuando intenta encontrar una cita entre tres o cuatro libros del mismo autor que leyó el año pasado? ¿Y si pudiera hacer Ctrl-F y escribir dos o tres palabras y en un par de intentos en menos de un minuto encontrar la cita que de otra forma pudiera llevarle algunas horas e incluso días? ¿Ventaja competitiva también?

Ahora, piense en la tarjeta de puntos del supermercado, las millas acumuladas con su aerolínea favorita, los puntos de hoteles, alquiler de vehículos y las abominables tarjetas de crédito, el diario en línea, además del periódico local, sin olvidar todas esas páginas de interés especial que sigue ávidamente (libros, conciertos, gadgets, alumni, especialidades de su industria, mercados de valores…) y no olvide sus updates en Facebook. ¿Cómo administrar todo esto sin IT skills? Quizás no sean imprescindibles en su vida cotidiana, pero ciertamente ofrecen beneficios y recompensas que vale la pena aprovechar porque le permiten hacer más y mantener control de las tareas con mayor facilidad.

En el área laboral es aún más importante adaptarse al cambio y hacerlo rápido si no queremos convertirnos en profesionales obsoletos y siempre un paso detrás de la competencia. ¿Qué importancia tiene usar bien un editor de texto, sea Notepad, Microsoft Word o cualquier otro? ¿Y un GPS en una ciudad desconocida? ¿Navegar en internet de forma eficiente? ¿Le resulta fácil encontrar la información precisa justamente cuando la necesita? ¿Qué tal una búsqueda poco trivial en el internet? ¿Utiliza algún killer app en su móvil?

El escritor norteamericano Alvin Toffler menciona en su libro Re-pensando el futuro que “el analfabeto del siglo XXI no será aquel que no pueda leer y escribir, sino el que no sea capaz de aprender, des-aprender y re-aprender”. Desde luego, esto no es un gran problema en los países desarrollados (en contraste con lugares donde la tecnología está menos disponible), aunque tampoco significa que todo mundo en estos países utilice eficientemente estas herramientas. Las nuevas generaciones nacen y crecen con la tecnología en todo momento, desde sofisticados sistemas de entretenimiento (media y gaming) hasta el fenómeno de internet, que estos días es un juego de niños. Sin embargo esta reflexión permite plantear una interesante pregunta: ¿Está usted listo para colaborar y competir en esta sociedad o se siente un poco como si no supiera leer escribir en este nuevo mundo altamente tecnologizado?