miércoles, 26 de septiembre de 2018

La importancia del trabajo en red

Artículo de opinión de Cristina Méndez Lirón, coordinadora de FPempresa.

Tema de moda por excelencia y, sin embargo, todavía no extendido entre los centros educativos y, mucho menos, en la colaboración entre la Formación Profesional y las empresas. Y es una pena, porque estamos bastante necesitados. Y, además, es raro. Sí, es raro que seamos más de 3.000 centros que imparten FP trabajando para el mismo objetivo y que no sepamos cómo lo están haciendo nuestros vecinos de al lado. Quizás el problema resida en que aún no estamos de acuerdo en qué consiste esta forma de trabajo.

Dicho simplemente, una red es un sistema de elementos interconectados. Personas que se interrelacionan, colocando a disposición de otros sus recursos, sus contactos, sus conocimientos, pero también sus dudas, sus problemas, sus limitaciones...  Es más que una simple libreta de contactos. Es una forma de trabajar socialmente, de colaborar, de compartir… Juntando tus preguntas y mis respuestas (cooperación). Las necesidades son muchas, pero muchas veces también son las mismas. Lo que para unos hoy es una necesidad, para otros en la misma situación puede ser una solución ya encontrada. Algunos ya están en el camino de las respuestas y están dispuestos a compartirlas.

Por otro lado, dos mentes piensan mejor que una, y 100 mejor que dos. Las mejores soluciones son aquellas que salen de un proceso de creación colectiva, porque consideran mayor cantidad de puntos de vista, hacen uso de una mayor cantidad de experiencias y, sobre todo, porque las soluciones colectivas se basan en acuerdos y consensos y por lo tanto, son más realizables. El trabajar en red soluciona también uno de nuestros principales problemas, la falta de motivación. Es mucho más entretenido. Trabajar solo y aislado muchas veces es frustrante y aburrido. Y puede desanimar hasta al más entusiasta. Al trabajar en red, se generan espacios donde compartir logros, ideas e inquietudes.

Además hemos de tener en cuenta la riqueza que nos aporta la diferencia (diversidad), que favorece también la posibilidad de contar con soluciones más creativas. El todo es más que la suma de las partes. Al trabajar en red se generan sinergias, es decir, se integran elementos que dan como resultado algo mayor que su simple adición. Se aprovechan y maximizan las cualidades de cada uno de los elementos de la red, sus fortalezas se replican en los otros miembros; sus debilidades se disminuyen gracias a las fortalezas del resto.

Los centros de Formación Profesional tenemos detectadas nuestras carencias, nuestros problemas, nuestros defectos… y también  nuestras fortalezas. Además, hemos conseguido dibujar un mapa del talento de la FP. Nadie comprendería que, conociendo la existencia de una enfermedad, se inventara una medicina que la curara y que sólo la pudieran utilizar su inventor y sus amigos. En muchas profesiones compartir es obvio. No se entiende el progreso sin cooperación, trabajo en equipo, búsqueda de objetivos comunes…

Entonces, ¿por qué no somos capaces de trabajar de forma conjunta, de aprovechar el conocimiento que ya existe, de apoyarnos en las dificultades…? Creo que la clave está no tanto en reconocer la necesidad y el virtuosismo del trabajo en red como en saber cómo hacerlo. ¿Cómo unos simples profesores, con horario cargadísimo de docencia directa, sin posibilidad de moverse del centro, pueden ni siquiera saber con quién ponerse en contacto? ¿Cómo pueden saber qué centro educativo es bueno en el tema que les interesa? ¿Cómo pueden saber quiénes, como ellos, están trabajando sobre algún tema de innovación?

Afortunadamente, disponemos de la herramienta que puede ayudarnos a solucionar esas dificultades. A través del Portal FPempresa podemos contactar  con otros compañeros de forma inmediata, desde la sala de profesores o los departamentos; podemos dar el servicio de bolsa de empleo a nuestros alumnos y a nuestras empresas; podemos proponer ideas a desarrollar o encontrar soluciones a nuestros problemas; podemos mejorar nuestras relaciones con las empresas, de todos los tamaños y de todas las localidades… ¿Qué más podemos  pedir? No podemos desaprovechar esta oportunidad. Debemos ser conscientes del valor que el portal puede tener para conseguir desarrollar un auténtico trabajo en red. Tenemos una mina de oro y piedras preciosas que debemos explotar. Pero, ¡cuidado!, esto no lo conseguiremos sin aportar nuestro trabajo y nuestro esfuerzo. Como siempre, nada es gratis.

Hay aún un último aspecto que tenemos que considerar. Las redes se hacen de personas. Y, ¿qué somos nosotros? ¿Acaso no somos las personas responsables de conseguir los mejores profesionales? Somos grupos de personas motivadas que buscan solucionar colectivamente los problemas relacionados con la formación, la mejora de las empresas, la empleabilidad… Tanto los centros educativos como las empresas, al igual que las redes, son organizaciones de personas, y somos nosotros quienes debemos ponernos manos a la obra.

¿Qué tal? ¿Empezamos a trabajar?