martes, 25 de septiembre de 2018

José Luis Fuentes, experto en coaching emocional

El coaching es uno de los métodos que más se está utilizando en el panorama empresarial. José Luis Fuentes, un referente en la materia, nos presenta su nuevo libro, El agua de las emociones, estructurado en pequeños relatos que nos ayudan a captar a través de ellos toda la filosofía emocional que tanto demanda la empresa actual.

José Luis Fuentes¿Qué es exactamente el coaching? La definición más sencilla y la que a mí me gusta usar con mis alumnos de la universidad es la de una metodología que usamos para mejorar el rendimiento de las personas, que puede ser personal o profesional. Es un entrenamiento, como indica la propia palabra si la traducimos al inglés. Al igual que cuando uno va a hacer ejercicio a un gimnasio, nosotros somos entrenadores, que no ayudamos sino que acompañamos al cliente para que consiga sus metas. Nosotros no damos respuestas a los clientes sino que a través de muchísimas preguntas el cliente es el que encuentra sus respuestas.

¿Cómo se evalúa el resultado de un proceso de coaching? Lo primero que aclaro con mis clientes es ¿Cuáles son tus metas y a dónde quieres llegar? Puede ser que el cliente quiera expandirse, o que tenga un problema de liderazgo... Como cada sección quien marca la pauta es el cliente a veces el objetivo cambia. Nosotros usamos herramientas tangibles y medibles. Es muy importante que el objetivo que se marca un cliente sea medible, por lo tanto, nosotros sabemos desde el punto que partimos y hacia dónde se quiere llegar y continuamente lo que  hacemos es hacerle ver al cliente  sus avances a través de una sola herramienta.

¿Con qué periodicidad se suele visitar a los  clientes? En ICF solemos trabajar en torno a las 10 o 12 sesiones como máximo y con una periodicidad que ronda entre los 15 y 20 días. Podríamos decir que el proceso de coaching no es la sesión en sí, sino lo que ocurre entre sesión y sesión. A mí me gusta decir “pequeños logros, grandes éxitos”, es decir, tu piensa en grande y actúa en pequeño. Hay que ser real e ir cambiando progresivamente. Muchas veces más que aprender hay que desaprender. Yo lo que intento es ponerte en contacto con tus emociones: el miedo, la ira, el estrés...  Y que todo eso lo uses para tu trabajo, tu liderazgo, tu vida o lo que quieras.

¿Podríamos decir que a través del coaching cualquier defecto podría llegar a convertirse en virtud? Con matices, podríamos decir que a través del coaching las equivocaciones se convierten en un sistema de aprendizaje. Guarda relación con la psicología evolutiva, esto es, yo me encuentro con algo, conozco sus efectos e intento no volver a caer en el mismo error. En el caso del empresario su función principal es la de ser líder. Yo abogo por la cultura de la confianza, es decir, un liderazgo emocional. La confianza y el saber delegar en los empleados fomenta que la gente trabaje mucho mejor y sea más feliz. Al fin y al cabo el último fin que tenemos todos es ser feliz y si tú eres feliz en tu trabajo haces que la empresa sea feliz. Una empresa feliz es una empresa productiva. Existen informes de los últimos 30 años que así lo demuestran. Me gustaría que en el mundo empresarial abogáramos por esta cultura de la confianza, ya que dedicamos al trabajo más del 70% del tiempo.

Creo que va llegando la hora de hablar de su libro. ¿Qué pretende con él y a quién va dirigido? Yo trabajo en la Universidad en proyectos y seminarios y un día me di cuenta que a mis alumnos les enseñaba a través de pequeños relatos y que me surgía un pequeño cuento para hablar de cada emoción. Como yo vengo de un mundo muy racional quería ofrecer justo una visión distinta. El libro es  un libro de relatos, no de coaching. El verdadero coaching surge cuando la gente lee el libro.  Me considero un defensor de la razón, siempre que vaya acompañada de la emoción. En este libro yo abogo por la gestión, no hay que controlar las emociones, sino gestionarlas.

Como coach, ¿qué consejo le daría a las muchas personas que actualmente se encuentran en paro? Lo primero es cambiar la palabra parado, ya que tiene una connotación negativa. No somos parados sino desempleados, puesto que queremos trabajar. Yo lo primero que le evalúo es la actitud, puesto que es la antesala de la conducta. Sólo hay dos formas de entenderla: negativa o positiva, sé que es complejo pero tienen que ser positivos. También les recomiendo que no se queden en casa, que salgan del círculo familiar y vuelvan a relacionarse con gente. El 70% de los empleos salen por la gente que conocemos. También que aprovechen para formarse y se aprovechen de las nuevas tecnologías. La única forma de la que podemos salir de ahí es teniendo un optimismo y una seguridad sin precedentes. Me gustaría que nos hablara un poco sobre el mundo empresarial actual. ¿Cree que hay bastante picaresca en los tiempos que corren? Esta situación se parece mucho a la de finales de los años setenta, es decir, sueldos bajos, pluriempleo, economía sumergida... Pero todo tiene su lado positivo, la gente está tirando de sus habilidades y van surgiendo nuevas ideas empresariales de manera sumergida: determinados tipos de pasteles, pasear perros... Todas estas ideas picarescas están bastante arraigadas en el mundo empresarial y éste se nutre de ellas.  El problema surge cuando el empresario se aprovecha de la situación y baja el sueldo o despide con la escusa de la crisis. Mucha gente tiene miedo a la expansión de la cultura china,  cuya filosofía laboral dista mucho de la nuestra. ¿Cómo se plantea un coach este hecho? Esto es una realidad imparable que, o la asumimos o la vemos pasar. Todo esto es producto de la globalización. Las grandes marcas están en todos los países también. Si pensábamos que con la globalización no iban a expandirse los grandes imperios estábamos equivocados. Sin embargo, conozco a muchos empresarios sevillanos que han cambiado sus hábitos y ahora se están yendo a China a abrir mercado. Podemos aliarnos o regularlos, pero no debemos darles la espalda. Uno de los problemas de la cultura china es su aislamiento, no debemos hacer eso porque ellos también necesitan proveedores y empresas subsidiarias. Si nos alejamos acaban autoabasteciéndose y eso si que no nos conviene. Nos interesa llevarnos bien con ellos y no verlos como una amenaza, sino como una oportunidad. ¿Podría obsequiarnos con una de sus frases favoritas? Tengo una frase que siempre les repito a mis alumnos y a los empresarios: “Piensa en grande, actúa en pequeño”.

Nieves Lizana.