miércoles, 23 de mayo de 2018

Isabel Díaz: “Las empresas necesitan rentabilidad y buenos profesionales y eso es lo que ahora ofrece la FP”


M.Martínez I Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. I 18.04.2012


Entrevista a Isabel Díaz, coordinadora del proyecto en el IES ANTONIO CALVÍN

Coordinadora de prácticas en Europa de la nueva asociación y profesora de Administración de Empresas, Isabel Díaz comenzó su andadura laboral en la esfera privada. La manchega, sin embargo, tenía muy presente su vocación docente y no tardó en encontrar su hueco, como ella misma refiere, en la Formación Profesional, donde inició su carrera en 1999. “Para mí es un lujo dar clase, disfruto mucho”, asegura. Su lugar de trabajo, el IES Antonio Calvín de Almagro, una localidad que ronda los 10.000 habitantes, es un centro “pequeño pero un referente para la comarca, ya que recibimos estudiantes de bastantes pueblos de alrededor e incluso de la capital de la provincia, Ciudad Real, que está a 20 kilómetros”, comenta.

¿Por qué decidió implicarse de forma activa en FPempresa y cuál es su valoración del desarrollo que ha alcanzado hasta el momento? El proyecto nos entusiasmó por su coincidencia con nuestra visión de lo que tiene que ser la FP. Nos adherimos a él con mucha ilusión pero sin imaginar la repercusión que iba a tener y los profesores del centro se han ido involucrando cada vez más desde el pasado septiembre. No obstante, hay que tener en cuenta que somos un IES, es decir, no sólo impartimos FP, lo cual condiciona un poco la puesta en marcha de algunas iniciativas, como el desarrollo de una imagen corporativa de todo el Antonio Calvín que, superadas algunas polémicas, va para adelante.

¿Cómo están contribuyendo a cambiar la Formación Profesional española? Las empresas perciben los esfuerzos que se están realizando y agradecen el cambio. He presentado hace unas semanas FPempresa a la Confederación de Empresarios de Ciudad Real y me he reunido con muchos de sus miembros. Pues bien, lo que todos me han transmitido es ilusión y, también, que ojalá un proyecto como éste se hubiera concretado dos años atrás. El momento es complicado, está claro, pero lo bueno que tienen las crisis es que muchas alternativas en otro momento menos valoradas pasan a ser una opción muy real. Se nota que las empresas quieren colaborar y trabajar con nosotros, a diferencia de lo que ocurría en otras épocas. Ahora necesitan buenos profesionales, rentabilidad, recursos formativos… Y eso es precisamente lo que se les ofrece, así que para mí el momento no puede ser más oportuno.

¿A qué modelo de FP debemos parecernos? Se habla mucho de la eficacia del modelo dual alemán, pero yo creo que en España necesitamos calma y tiempo para poder implantar una FP parecida. Existe un problema de mentalidad, aunque la actitud está cambiando porque cada vez más personas se dan cuenta de que estudiar una carrera universitaria no les garantiza un futuro mejor y prefieren esforzarse en algo que valga la pena y les proporcione trabajo cuando terminen sus estudios. Cuando en la FP se acaba el ciclo, la mayoría se reengancha tras las prácticas y eso significa que su esfuerzo durante su formación tiene recompensa.

A diferencia de Alemania aquí se está destruyendo mucha industria con la crisis y, además, España es un país de pymes… Sí, pero la principal dificultad reside en que hay que querer cambiar. Que los chicos salgan fuera a hacer prácticas supone que regresan con ideas frescas sobre el negocio y pueden hacer ganar más dinero a la empresa. Pues bien, cuando planteas esta opción, muchos empresarios te dicen que ellos lo único que quieren es vender más y atraer a más clientes. De acuerdo, ése es el objetivo y será el resultado a largo plazo, pero es necesario un proceso previo y contar con un profesional formado que ayude a cambiar para bien la compañía. No se pueden conseguir las cosas sin hacer nada. Dicho esto, también es importante apuntar que hay muchos empresarios innovadores, a pesar de que al de una zona rural como en la que yo me encuentro, en general le cuesta abrirse a nuevas posibilidades. Está claro, y así nos lo transmiten, que ahora los trabajadores sobran, pero la clave está en que se cuente con los mejores.

¿Están concienciados los alumnos de los beneficios que les aporta realizar prácticas fuera? Los hay que no quieren salir. Una de mis primeras acciones con ellos consiste en motivarlos y convencerlos de las ventajas de irse al extranjero una temporada. Debería suceder al contrario, tendrían que pelearse por las becas… Porque van a mejorar no sólo en conocimientos, sino también en autonomía y desarrollo personal, van a crecer al afrontar dificultades sin el apoyo cercano de su familia… Por no hablar de la mejora que experimentan en su capacidad lingüística, que es la gran lacra que tenemos. Las dos primeras semanas son duras pero cuando hablo con ellos a la tercera semana, pues entre mis cometidos está el realizar un seguimiento de las prácticas, me contestan en inglés antes de saber quién soy. Hay un cambio importante y es la mejor recompensa que tengo: comprobar que están aprendiendo otro idioma, a trabajar en una empresa extranjera con nuevas formas de atender al cliente, de abordar el mercado… Es una riqueza potencial que las firmas de aquí tendrían que valorar mucho más. Alemania y España somos los países que más movilidades generamos en Europa, pero todavía son pocas.

¿Se trabaja para mejorar la deficiente competencia lingüística de los chavales? La peor carta de presentación que suelen tener nuestros estudiantes es precisamente ésa, no sus conocimientos en otros campos. Las empresas extranjeras se quedan con los buenos trabajadores, está claro, pero hay que seguir luchando por aumentar su formación en inglés, que ahora es una asignatura optativa. A mis alumnos les exijo que vayan, pero dos horas a la semana y además con gramática y vocabulario no es lo mejor cuando lo que precisan es hablar y soltarse. Aún así, han de aprovechar ese recurso que tienen.

¿En qué consiste el consorcio para las prácticas en el extranjero que se ha creado desde FPempresa? Se ha puesto en marcha para los 89 centros del proyecto, aunque se han interesado muchos más y hemos abierto la participación a todos. Se trata de que los centros de FP que tienen carta universitaria Erasmus, que permite recibir subvenciones para movilidad del alumnado, puedan utilizar esos recursos de la mejor forma posible. Para ello, hay que buscar las empresas donde insertar a esos chicos y que eso lo logre un centro de forma aislada es bastante dificultoso. A veces, y hablo por mi propia experiencia, es un trabajo descorazonador. Ahora se contratan intermediarios, otras firmas de servicios que buscan las empresas destinatarias de los alumnos, pero eso supone un coste adicional y grande y por eso el consorcio va a gestionar las movilidades a través de acuerdos globales con el fin de que los centros de forma individual puedan beneficiarse. Puede ser de gran ayuda porque además tendríamos garantías de que las empresas receptoras cuentan con credenciales, experiencia… Y si, además, gracias a intercambios, encuentros de unos días en países de habla inglesa… mejora la capacidad lingüística de los que se van a ir, todo ello repercutirá en avanzar en movilidad, que es algo bueno para ellos y para las empresas. El proyecto está presentado y estamos a la espera de que se apruebe

¿Qué espera del desarrollo de las prácticas en Europa dentro de este  proyecto antes de que finalice el próximo octubre? ¿Qué aporta a las empresas? Innovación, que es lo que falta a muchas compañías españolas, y adaptación a los cambios, fundamental para la supervivencia. Con prácticas en Europa, el alumno de FP es capaz de ayudar en esto y es un seguro de permanencia para las firmas. En España hay muchos titulados de FP cualificados y con formación práctica, pero si además han salido fuera y han estado al menos tres meses en una empresa de otro país te pueden abrir al comercio exterior, ofrecer nuevos rumbos e ideas…  Por mi parte, en encuentros como éste de Toledo mi misión es centrar líneas claras de trabajo, compartir experiencias en cuanto a movilidades y poner sobre la mesa las dificultades para buscar las posibles soluciones.

Muchos no podrán irse por la limitación de la beca en cuanto a asignación económica… La beca Erasmus no llega a 890 euros para tres meses pero el Estado está dando una ayuda complementaria que los alumnos reciben meses después de su vuelta, algo más de 200 euros al mes y eso suma. Y algunos reciben 400 euros más al mes, lo cual supone que de momento no está mal. El mayor coste es el de las empresas intermediarias para buscar el destino, que es lo que pretendemos solventar. El resultado que podemos obtener es tan importante que es ilusionante poner todo el esfuerzo para conseguirlo.