martes, 22 de mayo de 2018

Competencias para la empleabilidad


Cristina Méndez I Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. I 5.06.2012


Dos alumnas de FP del Centro de Formación Somorrostro.

Cristina Méndez Lirón, coordinadora del proyecto FPempresa

¡Qué complicado resulta en tiempos de crisis encontrar un puesto de trabajo! ¿Por qué van a contratar a  mi compañera? ¡Si era la más vaga  de la clase! Cada dos por tres andaba por ahí pidiendo los apuntes a todo el mundo y lo más curioso es que siempre tenía quien se los prestara de buen grado.  No es que sacara muy buenas notas y, además, estoy segura de que copió alguna vez… ¡Me muero de rabia, yo soy mejor que ella!.

Algo parecido a esto es probable que piensen muchos de nuestros jóvenes en situación de desempleo y algunos de nuestros maduros también. ¿Dónde está el secreto? En la Formación Profesional y en concreto en FPempresa estamos convencidos de que uno de los temas prioritarios a desarrollar desde la asociación de centros que imparten FP es éste. El de las competencias socioprofesionales o, para entendernos mejor, las competencias para la empleabilidad. Desde nuestra experiencia y gracias a nuestro contacto con las empresas somos conscientes de que no es suficiente proporcionar a nuestros alumnos los mejores recursos técnicos para el desempeño de una profesión. Necesitan algo más. Algo que les permita que su puesto de trabajo se convierta en mejor desde que ellos lo desempeñan; algo que les aporte valor y les haga diferenciarse del resto de los aspirantes.

Desde los centros educativos y  través de determinados módulos se trabajan competencias como trabajo en equipo, comunicación, resolución de conflictos... Pero no es suficiente. A veces parecemos padres sermoneando a los adolescentes en clase diciendo cómo se tienen que comportar en la empresa. Sin embargo, los centros de Formación Profesional somos como el departamento de Recursos Humanos de las empresas de nuestro entorno, sobre todo de las pymes. Las empresas de trabajo temporal, muy a menudo primer eslabón en la secuenci  de empleos de nuestros jóvenes, destinan mucho tiempo y dinero a descubrir qué persona posee las competencias que ellos están buscando para un  puesto determinado. Por eso, no veo descabellado que pudiéramos encontrar, aquí también, una forma de colaborar entre los centros de FP y las empresas.

Podríamos elaborar un Certificado en Competencias para la Empleabilidad y que fueran las propias empresas quienes ‘sellaran’ este certificado. Por supuesto, sería de gran valor para el currículo de los alumnos. Les daría un valor añadido que otros no tendrían. Los alumnos con el sello en Competencias pasarían la primera criba en las pruebas de selección de los departamentos de Recursos Humanos que colaboraran en esta acreditación. Para el alumno, la realización de este certificado (en la forma que le diéramos) sería voluntaria y extraescolar. Pero no nos confundamos. La colaboración estaría en el diseño de la formación, la metodología y la evaluación. El curso, taller o el formato que utilizáramos para trabajar estas competencias, lo tendríamos  que impartir los profesores de Formación Profesional, que para eso somos profesionales de la enseñanza.

Lo importante es buscar una forma de acreditar que una persona posee unas competencias después de la realización de un curso o taller… Tendremos que encontrar  evidencias de que esa habilidad está conseguida por parte del alumno. No se trata de impartir unos contenidos y ya está. Se trata de que los alumnos interioricen la importancia de unos comportamientos frente a otros. Que sepan analizar las consecuencias  de una respuesta ante un conflicto frente a otra y admitir las consecuencias. No obstante, este trabajo no se debe desarrollar de forma paralela al currículo oficial, sino que debe servir de colofón final después de la realización del trabajo durante todo el curso de forma transversal desde todos los módulos profesionales.

Sabemos que las empresas ‘suspenden’ a los alumnos que no poseen unas determinadas cualidades personales o unas determinadas competencias que les hacen idóneos para el puesto de trabajo. Su forma de ‘suspender’ es no contratando. Pues bien, quizás les tengamos que suspender nosotros antes para que salgan al mundo laboral bien preparados. Y también lo podemos ver desde un punto de vista más positivo. Tenemos que conseguir personas preparadas, que sepan mejorar su puesto de trabajo, que tengan la suficiente capacidad  crítica para encontrar cómo hacer las cosas de una forma más eficaz y cómo saber comunicar esas ideas a los compañeros y superiores. Todo esto lo podemos hacer desde la relación estrecha entre las empresas y los centros de Formación Profesional.