miércoles, 26 de septiembre de 2018

Las claves de los ambiciosos objetivos de la Universidad Loyola Andalucía

Momento del acto de apertura del nuevo curso en la Universidad Loyola Momento del acto de apertura del nuevo curso en la Universidad Loyola

La Universidad Loyola Andalucía se ha marcado unos objetivos ambiciosos al arranque de su sexto curso. Así lo expresó su rector, Gabriel Pérez Alcalá, en la ya tradicional apertura del nuevo año lectivo, al subrayar que la misión de la institución va más allá de la de formar, investigar y transferir conocimiento y saber, y que tiene entre sus prioridades ser "agente de transformación social" de su entorno. A este propósito de fondo, se suma la construcción del que será el nuevo Campus Universitario, cuya inauguración está prevista para septiembre de 2019, en el Parque de Innovación y Desarrollo Dehesa de Valme de la localidad sevillana de Dos Hermanas.

En su discurso, el rector de la Universidad Loyola, se refirió al nuevo marco "en el que vamos a desarrollar nuestra labor las universidades de la Compañía de Jesús" a partir de la creación el pasado mes de julio de la International Association of Jesuit Universities (IAJU). En este sentido, Pérez Alcalá indicó cómo la creación de esta asociación internacional de universidades posibilita, por un lado, la visibilización de una red de dimensión mundial, "pues abarca a más de 200 centros universitarios de cinco continentes, y casi un millón de estudiantes en todas las ramas del saber, y las posibilidades que esta red abre". Y por otro, significa, según el rector, "una nueva misión para nuestra universidad, llamada a ser agente de transformación social en nuestro entorno y, haciéndolo con otros, con la red de Universidades que formamos, ser agentes de transformación del mundo".

Además, el rector de Loyola Andalucía recordó el llamamiento del Padre General de la Compañía de Jesús, Arturo Sosa, que pidió a las universidades no sólo generar pensamiento a través de la investigación y transmitirlo a los estudiantes y a la sociedad, sino hacerlo de forma significativa "en los problemas que aquejan al ser humano y comprometen el futuro de la Humanidad". En definitiva, "si cumplimos esta tarea y, al mismo tiempo, lo hacemos juntos trabajando en red, seremos agentes efectivos de la transformación del mundo", afirmó Pérez Alcalá.

El rector también se solidarizó "con unas universidades muy cercanas a nosotros que están viviendo unas situaciones de emergencia por ser agentes de transformación social y dar testimonio. Y me refiero a las universidades venezolanas Andrés Bello y del Táchira y, con mayor gravedad, la Universidad Centroamericana de Nicaragua, cuyo rector, nuestro buen amigo Chepe Idiáquez está amenazado y tienen a un grupo de estudiantes encarcelados".

El acto de este año ha estado presidido por el Provincial de España de la Compañía de Jesús y Canciller de la Universidad Loyola Andalucía, Antonio España SJ, y a él han asistido junto a la comunidad universitaria, el alcalde de Dos Hermanas, Francisco Toscano; el director general de Innovación y Transferencia del Conocimiento, Manuel García; así como otras autoridades académicas, civiles y militares y representantes de organizaciones empresariales.

Lección inaugural

El profesor Pedro Caldentey, director del Departamento de Economía de la Universidad Loyola Andalucía, ha hablado durante su intervención de la crisis del multilateralismo y de la globalización, pero también del regionalismo, debido a "la crisis de los mega acuerdos de libre comercio, el neoproteccionismo de algunos países, sobre todo EEUU; la crisis del regionalismo latinoamericano y la crisis de la UE".

En relación a la dimensión europea de la crisis, aunque ha reconocido que no es la primera vez que la UE está en crisis, sí ha reconocido que esta vez "es diferente, no parece reproducir el patrón de otras en la historia de la Unión Europea". Según Caldentey, la crisis se ha manifestado en varios frentes: el Brexit, los refugiados –en la que ha calificado como "decepcionante" la reacción de la UE y sus estados miembros- y el fracaso de las políticas de austeridad y la crisis del euro".

Para el profesor Caldentey la universidad tiene que ser activa y valiente para espantar ideas falsas y excluyentes dentro de la Unión Europea

¿Qué hacer con la UE?, ha sido una de las preguntas que ha abordado en su intervención. Para Caldentey "la agenda de futuro debería evitar la tentación de dar marcha atrás, pero tiene que reinventarse a partir de la respuesta a las necesidades de la Europa del siglo XXI. Recuperar las raíces de la UE, encontrando un proyecto común, desarrollado en conjunto a partir del juego de suma positiva de sus intereses combinados, permitiendo que los Estados miembro amparen a sus ciudadanos tras la crisis, garantizando una prosperidad inclusiva".

Finalmente, ha señalado como hitos que van a marcar a corto plazo la ambición del proyecto europeo la negociación de las previsiones financieras 2021-2027 y la celebración de las elecciones al Parlamento Europeo de 2019. En este sentido, ha emplazado a la universidad "a ser activa y valiente en la batalla de las ideas para espantar ideas falsas y excluyentes y movilizar a los jóvenes para una votación masiva".

Identidad, misión y comunidad

Por su parte, el Provincial de la Compañía de Jesús en España, Antonio España, en la intervención de la que ha sido su primera visita oficial a la Universidad Loyola, ha querido agradecer el empeño desarrollado por ésta en estos años de puesta en marcha del proyecto, "para presentar ante la sociedad andaluza una oferta universitaria de iniciativa social, de carácter cristiano y jesuita, donde esta universidad se constituye como un medio abierto hacia el pluralismo y la diversidad".

Asimismo, ha destacado la juventud y la flexibilidad de Loyola Andalucía, que les permite partir "de una situación privilegiada, pues puede ser algo más rápida ante la aceleración del cambio social y tecnológico que vivimos, así como su respuesta a las necesidades de la sociedad andaluza".

Por otro lado, ha emplazado a la Universidad a asumir el reto de integrar en su actividad tres dimensiones fundamentales, al hilo de lo propuesto en la Congregación General 35: la identidad jesuita; la misión, para acudir a donde se hacen las grandes preguntas de nuestro tiempo y formar a personas como agentes de transformación social; y la comunidad, para crecer en una mayor integración entre centros jesuitas.