sábado, 26 de mayo de 2018

Ángel de los Ríos: “La Universidad ha de apostar por master asociados a los negocios próximos"

Nacido en la localidad palentina de Osorno, Ángel de los Ríos, que se licenció en Económicas en Bilbao en 1978, es, desde julio de 2011, director general de Universidades e Investigación de la Junta de Castilla y León. Se encuentra en excedencia como profesor titular de Economía Aplicada en la Escuela Universitaria de Estudios Empresariales de la Universidad de Valladolid, centro del que ha sido director, así como vicerrector de Ordenación Académica entre 1996 y 1998. Ha publicado libros y artículos en revistas científicas relacionados sobre todo con las repercusiones que ha tenido para la economía española su pertenencia a la Unión Europea, en especial en lo relativo a la Política Agraria Común y a la Política Regional Europea. Ha participado en proyectos para evaluar programas de desarrollo financiados con recursos comunitarios y liderado investigaciones sobre los espacios rurales en Castilla y León.

M. Martínez García   I   Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.   I    08/01/2012

Decidió estudiar Económicas porque se trataba de una carrera con materias de Ciencias y Letras. “Como todas las vocaciones, se desarrolla a medida que la vas conociendo y te va gustando más, y eso es lo que me ocurrió a mí”, relata Ángel de los Ríos. Su vinculación a partir de entonces a la Universidad es, señala, un resultado lógico de cursar la rama general. “Cuando yo acabé, a finales de los 70, las cifras de paro eran muy similares a las actuales, con una segunda recesión por causa del petróleo muy importante, y esas circunstancias me condicionaron”. Su reciente paso a la función pública ha venido determinado por la llamada del consejero de Educación de la Junta de Castilla y León, Juan José Mateos, tras ocupar puestos de responsabilidad y gestión en la Universidad. Su objetivo, que los centros de educación superior de la Comunidad disfruten de una “situación saludable” cuando remita la crisis.

Ángel de los Ríos, director general de Universidades e Investigación de la Junta de Castilla y León: “Hay que preguntarse si ha sido bueno que el actual modelo haya llevado a que el 100% de los profesores sean funcionarios”

¿Cuál es el estado actual de las universidades de Castilla y León?

Cuando empieza la parte más grave de la recesión en el sector público, en 2011, porque lo público había mantenido hasta entonces sus cifras de gastos, las universidades de Castilla y León empiezan a sufrir las necesidades de recorte de la Administración, algo acentuado en 2012 por la prórroga presupuestaria y unos planes de estabilidad que han supuesto una reducción de los fondos disponibles. Ha sido un proceso complejo que ha acarreado una decisión difícil, la de subir los precios públicos en estos momentos como forma de asegurar a las universidades la financiación necesaria para cumplir con un mínimo de seguridad sus funciones. Creemos que el ajuste no ha sido grave y que las disponibilidades presupuestarias se acercan a las de cursos pasados.

¿Y qué previsiones manejan?

El presupuesto para 2013 contempla una reducción de cuantía pero se va a compensar con la subida de las tasas, de forma que los ingresos totales sean similares y no haya problemas para afrontar el año.

¿Cómo ha sido la adaptación de las universidades de la región en la última década al mundo de la empresa y a las nuevas demandas de formación de las compañías?

Casi todas las carreras incluyen hoy prácticas, se han tratado de especializar… Pero no sabemos si los esfuerzos realizados hasta ahora en ese sentido han sido exitosos. El paso de las titulaciones antiguas a los grados con el Plan Bolonia ha supuesto un acercamiento a la realidad laboral pero estamos en la peor de las recesiones que hemos vivido nunca y hay muchísimo paro juvenil, lo que no convierte a éste en el mejor momento para ver si las cosas han funcionado bien o mal. Sin embargo, el mayor esfuerzo de adaptación de las universidades a las empresas no ha de producirse en los grados, que implican una formación básica, sino en los master y eso no es fácil porque deberían incorporar muchos profesionales del mundo de la empresa en un momento en el que la coyuntura presupuestaria no facilita esas contrataciones.

Además, las universidades son en general bastante reacias a incorporar agentes externos cuando su responsabilidad es mayor que la de ser meros profesores, es decir, como organizadores de un curso o definidores de sus contenidos. Es compleja la relación entre la Universidad y la empresa a la hora de elaborar planes de estudio y la experiencia nos demuestra que los MBA de universidades no acaban funcionando bien, son las grandes escuelas de negocios españolas, muy bien colocadas en los rankings mundiales, las más valoradas en este aspecto y su origen no es, por lo general, universitario. Pero es un reto que se debe afrontar teniendo en cuenta que no todas pueden ofrecer todos los master, han de especializarse en aquellos asociados a la industria próxima que favorezcan un contacto mucho más intenso con sus profesionales a la hora de configurar esa formación de posgrado.

Un tema perenne es la búsqueda de eficiencia por parte de las universidades, de una mayor financiación privada… La apuesta, en definitiva, por el modelo anglosajón de premiar a aquellos centros que consiguen más alumnos en busca de incentivar la excelencia.

Nuestro objetivo, teniendo en cuenta que en el momento actual es muy difícil prever los recursos de los que vamos a disponer este año, es establecer un modelo de financiación donde una parte sea fija y otra por objetivos que pueden ser alumnos y también resultados de investigación y transferencia. Cuantos más recursos capture la Universidad, más va a poner el Estado. En ello estamos trabajando y los gestores de la Universidad tienen que tener responsabilidades en ese aspecto. Son, eso sí, entes con un modelo de gobierno muy complejo, con una elección democrática del rector y un Consejo que lleva las riendas con los directores de los centros elegidos en ellos. El poder está, pues, bastante diluido y es complejo tomar decisiones en ese entorno, además de lento. Por ello, trabajamos también buscando dotar al rector, como en otros países, de muchas más atribuciones ejecutivas, porque debe tomar decisiones y con un poder atomizado no es posible.

¿Cómo han funcionado los Consejos Sociales desde su puesta en marcha?

Parece existir consenso en que no lo han hecho correctamente porque han quedado como responsables de decisiones económicas últimas como aprobar o modificar presupuestos y titulaciones, pero la mayor parte del gobierno no les corresponde. Y, como representantes que deberían ser de los intereses sociales en la Universidad, no son capaces de abordar esa tarea por la forma en la que están constituidos.

En la lucha por contener el gasto que está hoy en día presente en todos los ámbitos, con la subida de tasas a la que ya ha aludido, una de las fórmulas por las que han optado las universidades castellanoleonesas ha sido la reducción drástica de los profesores asociados, que teóricamente acercaban el mundo de la empresa a los alumnos. ¿No repercutirá esto en su formación práctica?

Es probable que sí. Pero como hay que adaptar gastos a ingresos y los asociados tienen contratos temporales, se ha hecho el ajuste que se ha producido en toda la economía española: prescindir en primer lugar de aquellos cuyos contratos vencían. ¿Es la mejor decisión? Es la más sencilla desde el punto de vista económico y desde el social, ya que los despidos no son tan graves porque en la mayoría de los casos se trata de personas con otros trabajos. A veces, las grandes cifras engañan y es posible que muchos asociados permanecieran desde épocas en las que el alumnado era mucho mayor. Con eso ni mucho menos quiero decir que todos fueran prescindibles. Existen asignaturas en las que su figura es fundamental, que no pueden explicar otros docentes por su contenido o por su parte práctica. La contabilidad, y me voy a mi disciplina, que es la Economía, la pueden impartir profesores, la teoría, pero a la hora de ver casos concretos… Por eso, habría que analizar dónde se ha prescindido de asociados y con qué criterios.

¿Existen demasiadas universidades? En las últimas décadas se ha generalizado la oferta de las mismas carreras en campus muy próximos. En Castilla y León existen universidades históricas pero también otras mucho más recientes como las de Burgos o Segovia… Todo ello va en detrimento de la movilidad estudiantil y consolida la alta edad de emancipación en España.

Es uno de los problemas que tenemos que abordar en esta legislatura, la racionalización del mapa de titulaciones. El comportamiento de los universitarios y de los jóvenes es muy diferente aquí al del norte de Europa, donde se abandona el hogar familiar a los 18 años, aunque se estudie en la misma ciudad. Son países más ricos con mejores becas destinadas a los alumnos que incluyen la movilidad. Nosotros becamos al 80% de los estudiantes porque las matrículas no cubren el coste, pero la cuestión de base es el modelo que tenemos de quién paga la Universidad y cómo. Si las becas fueran de la matrícula completa, como en los países anglosajones, para que los beneficiados estudien donde quieran o les admitan, no becaríamos como ahora a un porcentaje altísimo de alumnos con un 15% de la matrícula y el desplazamiento. Eso puede evitar la movilidad, sí, pero también es una forma de acercar la Universidad a la gente porque es más barata. En vez de grandes universidades, y menos, con becas más importantes, hemos optado por muchas y muy cercanas al alumno. No sabemos qué es mejor.

Lo que sí puedo decir es que las universidades pequeñas en ciudades pequeñas tienen problemas. No es tiempo de crecimiento por las circunstancias económicas, la población de 18 años en los próximos años será menor y no es probable capturar estudiantes de otras regiones porque ya tienen sus universidades. Las titulaciones repetidas y con pocos alumnos no pueden estar en todos los campus. Sin pretender reducir los títulos disponibles en la Comunidad, hay que ver dónde los colocamos y para ello optar por una especialización de los centros, que son los que deben pensar hacia dónde quieren crecer. Y sobre todo en cuanto a los master, doctorados e investigación. Ninguna Universidad es buena en todo, han de concentrar sus recursos.

¿Y hacia dónde apunta esa racionalización del mapa de titulaciones?

Las universidades son autónomas y decidir sobre sus profesores y sobre dónde ponen sus recursos entra dentro de su autonomía. No podemos decidir desde la Junta, aunque vamos a tratar de que las cuatro universidades públicas lleguen a un acuerdo para que la Universidad pública en Castilla y León sea una especie de sistema universitario. Las cuatro tienen sus potencialidades, pero no pueden tener todos los títulos de grado cada una, han de crecer en lo que sean mejores y será su voluntad apostar por ello. Tenemos avanzado un decreto de Ordenación del Sistema Público Universitario que determina los criterios para abrir nuevas titulaciones o para cerrar aquéllas con pocos alumnos de mutuo acuerdo con los centros. Es la sociedad de Castilla y León la que financia las universidades y exige que el dinero se gaste con racionalidad.

¿Se ha masificado la Universidad en el afán por democratizarla y acercarla a los ciudadanos?

Nuestras cifras son similares a las del resto de Europa. El problema es del concepto de educación superior. En otros lugares hay universidades que concentran muy pocas titulaciones, mientras que el resto se mantiene en otro tipo de centros como los politécnicos. En cambio, en el modelo español prácticamente toda la educación superior se ha convertido en universitaria. Salvo la FP de tercer grado. Hay bastantes titulaciones que en España son universitarias y fuera no.

¿Cómo se puede justificar una inversión tan importante como es la de Castilla y León en sus universidades cuando muchos titulados emigran a los grandes centros de trabajo del país e incluso al extranjero?

No disponemos de datos concretos, pero estamos en ello. Es evidente que muchos se van. Todos conocemos a personas que han estudiado en Castilla y León y están trabajando fuera. También ocurre lo contrario, porque vemos a los que se van y no a los que vienen, pero estoy de acuerdo en que los porcentajes de aquellos que emigran son significativos. La obligación del Gobierno regional es dar a sus jóvenes las mejores oportunidades y formarles lo mejor posible. Si esto significa que no encuentren aquí empleo, se puede lamentar, pero supone una satisfacción que se puedan ganar la vida y tener un buen futuro. Lo que no podemos ignorar es que nuestra actividad económica, industrial y de servicios no es capaz de absorber a los titulados superiores.

Mi experiencia es que la Economía tiende a concentrarse y que Madrid está muy cerca. El reto está en ver cómo generamos las oportunidades para que se creen empresas en el territorio. Hemos de generar más estudiantes-empresarios, pero en los países anglosajones tampoco son tantos, lo que ocurre es que tenemos ejemplos muy buenos. Lo prioritario es forjar profesionales muy capaces con iniciativas y empresas receptoras hacia ellas. A veces no quieren doctores o científicos, que son innovadores… Y, desde luego, los centros americanos no contemplan la asignatura de emprendimiento. La labor de la Universidad es formar y formar bien, la sociedad ha de ser más abierta y el Gobierno dar más facilidades a la creación de empresas.

Las universidades españolas están muy abajo en los rankings mundiales si tenemos en cuenta la importancia del país y no hay Premios Nobel dando clase aquí, cuando entre Oxford y Cambridge enseñan más de 15. ¿Cambiará esto alguna vez?

Creo que sí, a pesar de que es una cuestión en primer lugar de recursos. El modelo español es funcionarial, hay que realizar una carrera académica, unas oposiciones… que proporcionan un sueldo fijo establecido. En esas condiciones es muy difícil traer a nadie, aunque sería factible porque existen figuras en las universidades que lo permitirían. Por eso, hay que revisar también este modelo y sobre todo preguntarse si ha sido bueno que haya llevado a que el 100% de los profesores sean funcionarios o hay que cambiar ese porcentaje. Y, como no todas las universidades españolas pueden ser buenas, habría que decidir cuál queremos que lo sea o en qué cada una… Pero la investigación es cara, son necesarios recursos. También son pertinentes, para mí, los rankings, porque miden y ponen a la Universidad contra su realidad. No querer compararse es malo, aunque no podemos hacerlo con centros que tienen un presupuesto por alumno 20 veces mayor. Universidades del norte de Europa hace años estaban como nosotros pero han cambiado su modelo, el Estado ha modificado su forma de financiarlas y su gobierno y hoy aparecen muy arriba. Es posible.

¿Ha merecido la pena Bolonia? Los fundamentos son buenos, pero, ¿por qué ha sido tan traumática su implantación? ¿Es una cuestión de tiempo?

Para generar movilidad estudiantil y reconocer los títulos en toda Europa es una idea excelente. Algo diferente es su implantación porque se ha traducido en cada país es un programa legislativo concreto. En España se ha optado por grados de cuatro años y master de uno o dos, que es un caso muy raro en Europa. Y ha existido el intento de cambiar un sistema como el nuestro muy centrado en la clase magistral por otros de trabajo más en grupo y de participación más activa del alumno y en esto ha habido más voluntarismo que otra cosa. Hay que dar tiempo a los profesores para adaptarse, además de que la Universidad estaba pensada para el otro método, con mucho catedrático y poco profesor asistente. Hay que optar por que haya más jóvenes que no hagan de la docencia su carrera sino que puedan estar un día dando clases y otro en otra ocupación. Sin olvidar que la reforma ha supuesto una enorme carga burocrática con los nuevos planes de estudio, las titulaciones y las evaluaciones del procedimiento. A Bolonia tenemos que llegar y estamos en camino. El alumno español deja de ser participativo a los cuatro años y eso hay que cambiarlo.

¿Va a ser este año peor que el pasado?

Sí, 2013 será peor. Atravesamos una una crisis sobre todo de endeudamiento. Las familias tienen deudas y no consumen, los bancos han prestado más de la cuenta y no han quebrado por el sistema paraguas creado pero la mayoría son entidades zombies porque no dan créditos, sólo intentan seguir vivas sin ganar ni perder. Hay indicadores de que descendemos más despacio, pero seguimos bajando y tocaremos suelo. El problema es si será a mediados de este año o en 2014… El cuándo es la clave y luego el ritmo que tendrá la recuperación. Si el banco malo funciona y se hace efectivo el rescate, en poco tiempo el sistema dejará de ser zombie porque existen personas con buenas ideas que quieren poner en marcha negocios. Y así es como funciona la Economía, con la iniciativa individual. Pero no hay crédito y las cifras de inversión son nefastas, mientras la balanza de pagos ofrece datos históricos.

De los Ríos ha asegurado que “la racionalización del mapa de titulaciones es una de las cuestiones que debemos abordar esta legislatura”, y ha añadido que “nuestra actividad económica, industrial y de servicios no es capaz de absorber a nuestros titulados superiores”

Economía pasa a ser, con la reforma educativa del Gobierno, asignatura optativa en Secundaria, cuando hasta ahora era obligatoria en una de las ramas…

Como economista lo siento, pero mi experiencia como profesor es que los alumnos que han estudiado Economía en el bachillerato no están mejor preparados que el resto. Se habrán examinado y aprobado, pero sin aprender nada o casi nada. La teoría es fundamental pero mucho más saber qué es un banco, qué un cheque, qué un contrato, qué una hipoteca… En este país donde la afición número uno de la gente es encontrar un empleo y firmar una hipoteca, han de saber al menos qué es un tipo de interés variable. Y que las hipotecas duran 20 años y hay ciclos económicos… Los compromisos que uno firma, vamos. Son cosas fundamentales. Es una asignatura además compleja que no se aprende de adolescente, sino hasta que uno no paga sus facturas. 

Con su tesis, que se tituló La política energética española de 1973 a 1984, obtuvo el premio extraordinario de Doctorado. Las renovables, que se veían como sector refugio al principio de esta crisis, ahora parecen muy tocadas. ¿Llegaremos alguna vez a pagar el déficit de la factura energética?

Lo acabaremos pagando entre todos. El sector energético es complicado porque los operadores son muy reducidos y tienen fuertes relaciones con los gobiernos. Las renovables han venido a dificultar todo eso. Son estupendas, pero no sabíamos que eran tan caras y, cuantas más utilicemos, más elevada será la factura de la luz, algo que debería haber quedado claro desde el principio. Que la opción de España por elevar su porcentaje de energía obtenida de renovables iba a repercutir muy seriamente. Las contrapartidas son positivas porque se cuida el Medio Ambiente y España, un país muy dependiente energéticamente, es así más autosuficiente. La concesión ilimitada de primas a las renovables las ha convertido en un negocio muy rentable. Porque si su rendimiento es de más de un 10%, el dinero acude a un sector, además, garantizado por el Estado. Se garantizaba la rentabilidad por decreto, compensada en la tarifa y en la deuda, pero se ha llegado a un punto que debería conducir a la reforma del sector eléctrico en busca de un mix energético que nos permita sobrevivir. Por ejemplo, a través de las ayudas al consumidor no por la producción sino por el ahorro energético, un modelo que existe en algunos países.

Es estudioso de la Política Agrícola Europea. ¿A qué han conducido las subvenciones y qué futuro augura para la agricultura?

Las normativas a veces se conciben para resolver un problema pero las circunstancias cambian. Para mí, el principal inconveniente de la PAC es de fondo, ya que su objetivo era mantener a los agricultores en el campo y ahí ha fallado. No es capaz de sostener en el campo al pequeño y mediano agricultor. Sí está sosteniendo la actividad agraria y Europa es una potencia mundial pero el número de agricultores se reduce año a año y es algo difícil de combatir.

Hablando del campo, ¿en qué lugares de la preciosa provincia palentina de la que es natural recomienda perderse?

Me encanta Tierra de Campos y también la zona del Románico. Como aficionado a la fotografía, son áreas que he retratado mucho.

Es un buen lector…

Leo de todo. Estoy con Por qué fracasan los países de Acemoglu y Robinson (Deusto), una de las cosas más interesantes de la Economía, al igual que por qué crecen los países. Es de lo que más justifica el estudio de la disciplina y los autores lo enlazan con la Historia en un volumen muy recomendable. Procuro leer, además, novela en castellano, no todo lo que querría, en formato tradicional y en ebook y prensa a diario. Estar en la Universidad te pone en contacto con gente joven y fue la primera institución que, a través de la red iris, introdujo internet aquí así que he puesto correos electrónicos en programas que ahora suenan antiquísimos. La edición electrónica es una gran revolución para un investigador.