martes, 22 de mayo de 2018

"Se está produciendo un mayor acercamiento entre empresarios y científicos para abordar proyetos comunes"

Entrevista director general cicCartuja cicCartuja Entrevista director general cicCartuja

El Centro de Investigaciones Científicas "Isla de la Cartuja" es un ejemplo de colaboración entre distintos organismos e instituciones en el ámbito de la investigación científica. Como fin primordial el centro destaca "la creación de conocimiento y la mejora de la calidad de vida de los ciudadanos mediante la investigación científico-técnica". En esta entrevista el Director del Centro, Miguel Ángel de la Rosa Acosta, desgrana y profundiza en algunas cuestiones clave de la conexión entre investigación y empresa.

Recientemente cicCartuja y el Círculo de Empresarios de Cartuja (CEC) han firmado un acuerdo de colaboración. ¿Qué espera de este acuerdo y cómo se va a articular por parte del cicCartuja?

Esperamos facilitar el intercambio de información, fomentar las relaciones e incrementar el conocimiento mutuo entre las empresas del Círculo y los investigadores de los institutos del cicCartuja. La suscripción de este acuerdo permitirá, por un lado, poner a disposición de las empresas del CEC las ofertas científica-tecnológicas de los grupos del cicCartuja, y por otro, dar a conocer a los investigadores del cicCartuja las demandas científica-tecnológicas de las empresas asociadas al CEC. Para ello, una vez que tengamos recopilada toda la información que queremos cruzar, habilitaremos unas secciones de consulta en los portales electrónicos de cicCartuja y CEC. El objetivo fundamental es que los interesados identifiquen intereses comunes y se logren colaboraciones, acuerdos, contratos, y proyectos conjuntos, sobre todo con vistas al programa de financiación de la Unión Europea Horizon 2020.

miguel angel de la rosa 2Precisamente las sociedades y países más desarrollados son aquellos que han apostado por el trasvase de saber y conocimiento entre investigación y empresa. ¿Son suficientes los pasos que se han dado en Andalucía en este sentido? ¿Qué quedaría por hacer?

En Andalucía ha habido una apuesta relativamente tardía por la economía basada en el conocimiento. Por parte de los empresarios ha habido una escasa tradición de inversión en ciencia, investigación, desarrollo e innovación. Y por parte de los científicos, es cierto y hay que reconocerlo, que hemos permanecido un tanto ajenos a la resolución de los problemas concretos que la sociedad requería. Desde hace unos años, se están haciendo importantes esfuerzos para tratar de acercar posturas. En la actualidad, los empresarios muestran mayor confianza en que la innovación y el desarrollo tecnológico pueden favorecer el progreso de sus empresas y, asimismo, los científicos estamos cada vez más convencidos de la necesidad de salir del laboratorio y ponernos en contacto con las empresas para conocer cuáles son sus problemas y poder aportar soluciones desde la ciencia. Esto requiere una política a largo plazo, perseverancia y una doble educación —o más bien— concienciación: por un lado, de los empresarios para que confíen más en la ciencia y, por otro, de los científicos para que confíen más en que tienen que proveer soluciones a la actividad empresarial.

En su opinión, ¿qué características o cualidades distinguen al Parque Científico y Tecnológico de Cartuja con respecto a otros espacios similares para liderar la creación de nuevo conocimiento y oportunidades empresariales?

A mi juicio y en comparación con otros parques, la característica más singular del PCT es su ubicación cercana, o casi, integrada en la ciudad. Otro factor destacado es su tamaño. Creo que en el PCT Cartuja hay una masa crítica importante tanto desde el punto de vista empresarial como científico. Además del cicCartuja, en el parque hay varios institutos pertenecientes al CSIC, las universidades de Sevilla y Olavide, y la Junta de Andalucía. Asimismo hay un elevado número de empresas. Sin duda, el PCT Cartuja es un parque consolidado con casi 20 años a sus espaldas. Si acaso hay algo a criticar es su heterogeneidad, lo que dificulta el encontrar puntos de interés común entre los empresarios y los investigadores si sus líneas de trabajo no persiguen temáticas cercanas. De ahí precisamente la utilidad del convenio que acabamos de firmar, la de encontrar esos puntos en común.

La coyuntura económica ha propiciado una diáspora de investigadores y profesionales al exterior, unido a un recorte sustancial de las ayudas públicas a este segmento. ¿Cómo puede afectar este hecho a la calidad de la investigación en nuestro país y, por consiguiente, en el desarrollo de un modelo productivo avanzado?

Lógicamente las reducciones presupuestarias continuadas de los últimos cinco años están creando graves problemas en los centros de investigación. No tanto por la escasez de recursos para ejecutar los proyectos, sino por la imposibilidad de incorporar jóvenes que vayan tomando liderazgo y creando nuevos grupos. La realidad es que en España se hizo un loable esfuerzo en formar a investigadores durante la última legislatura de Aznar y la primera de Zapatero, estos investigadores magníficamente formados están ahora en los mejores centros y universidades del mundo, sin embargo en la actualidad el país no tiene la capacidad de incorporarlos al sistema de ciencia y tecnología. La situación es que tenemos jóvenes muy preparados, que están en el extranjero esperando su oportunidad para volver, pero España no les ofrece oportunidades. Esto provoca un desfase importante y una falta de renovación en los grupos de trabajo. En este contexto es importante resaltar la necesidad de que la política de inversión en ciencia sea acíclica: precisamente en los momentos difíciles como los actuales, si realmente estamos convencidos de que el futuro está en la economía basada en el conocimiento, entonces es cuando hay que hacer una apuesta decidida por la inversión en I+D+i para salir reforzados de la crisis. Sin embargo la política aplicada por los sucesivos gobiernos es cíclica: cuando había dinero se ha invertido mucho, incluso me atrevo a decir que se ha gastado en demasía, y cuando se ha producido una crisis como la de estos últimos cinco años, pues se ha recortado, cuando la ciencia justo lo que requiere es una continuidad en los procesos de inversión. Este es el mayor problema que puede tener la ciencia: la falta de continuidad. Para lograr resultados científicos, siempre se requieren inversiones a largo plazo.

Frente a la situación interna del país, Europa cuenta con importantes fondos destinados al desarrollo tecnológico y de la innovación en el marco del Horizon2020, como ha señalado. ¿Cómo deberían afrontar o beneficiarse de estos fondos las empresas de Cartuja? ¿Qué papel podría jugar aquí la investigación aplicada?
El Horizonte 2020 ha propiciado el acercamiento de posturas con los empresarios del parque, y ha impulsado la firma del acuerdo entre el CEC y el cicCartuja. Horizonte 2020 invita a acercar posturas entre el mundo académico y el empresarial, a conocernos mejor los unos a los otros, a buscar puntos en común e, incluso, si fuera necesario, acomodar las líneas de investigación de nuestros laboratorios para intentar resolver los problemas de las empresas. Los fondos para I+D a nivel nacional escasean, pero en Europa, a través del H2020, hay una dotación muy considerable.

Hace pocas fechas se hacía entrega de una nueva edición de los Premios cicCartuja Ebro Foods. ¿Cuál está siendo la aportación de este galardón a la visibilidad de la actividad científica y a la "autoestima" de los propios investigadores?

El objetivo de los premios, entre otros, es estimular y reconocer la labor de los jóvenes que están en los comienzos de su carrera. Es de agradecer y reconocer la labor de mecenazgo de Ebro-Foods, labor que no es habitual en España, a diferencia de otros países. También debemos destacar el apoyo de las tres instituciones cotitulares del cicCartuja (el CSIC, la USE y la JA), así como el apoyo de las autoridades, tanto de la Secretaria de Estado de I+D+I como del Alcalde de Sevilla. La presencia de todos ellos es clave porque aumenta la visibilidad del premio en los medios de comunicación. También es importante que en el jurado de los premios hayan venido participando todos estos años, aparte de los representantes del mundo académico, el Presidente del CEC, la Presidenta del Consejo Social de la USE y la Directora General del PCT Cartuja. Todo ello contribuye a la difusión de la excelente labor que se hace en nuestro centro.

En el cicCartuja se encuentran tres institutos de investigación: Instituto de Bioquímica Vegetal y Fotosíntesis, Instituto de Ciencia de Materiales de Sevilla, Instituto de Investigaciones Químicas. ¿Cuáles son los principales proyectos que se están llevando a cabo en cada área?

Son tres institutos que desarrollan su tarea diaria en los tres grandes campos de la biología, la química y la física, tratando de abordar problemas en áreas de interés para la sociedad, como son la biomedicina y la industria química, la búsqueda de nuevas fuentes de energía, la nano- y bio-tecnología, o el desarrollo de nuevos materiales. Lógicamente no dejamos de estar interesados en la ciencia básica, pues a fin de cuentas somos científicos que aspiramos a ser competitivos y estar en primera línea de vanguardia a nivel internacional, lo cual requiere hacer un esfuerzo importante en la generación de conocimiento.

A su juicio, ¿es urgente y necesaria una Ley de Mecenazgo moderna y a la altura de otros países con más tradición en este campo para hacer más efectiva la aplicación de la ciencia a la economía y la empresa?

La ley de mecenazgo sigue siendo una asignatura pendiente. En otros países hay una tradición ya dilatada. Por ejemplo, en EE. UU., cuando un empresario triunfa en su actividad empresarial es muy corriente que parte de sus beneficios los ponga a disposición de la sociedad, siendo esta una manera de reconocer que el éxito que haya podido conseguir su empresa se debe en buena medida a la confianza que la sociedad ha depositado en ella. Por tanto es frecuente que parte de los beneficios obtenidos por su éxito empresarial lo haga revertir a la sociedad en forma de mecenazgo. Un caso reciente es el de los fundadores de Facebook y Google que se unieron para crear el premio Breakthrough Prize in Life Sciences, cuyo objetivo era beneficiar a 11 científicos con 3 millones de dólares para cada uno, buscando así motivar el desarrollo de sus investigaciones.

¿Qué escenario vislumbra usted a corto y medio plazo a la investigación científica en España? ¿Cuál podría ser su papel en el concierto internacional, a la vista de que nos encontramos en un mundo global cimentado en el desarrollo tecnológico?

Íbamos francamente bien. España hizo una labor impresionante desde los inicios de la ley de la ciencia en los años ochenta. A lo largo de tres décadas, España creció a pasos agigantados y fue capaz de ponerse en primer nivel en el contexto internacional. De hecho por producción científica, España ocupa el décimo lugar en el mundo. Un puesto que corresponde más o menos a su nivel o potencial económico. Sería más o menos contrastable cómo esa generación de conocimiento se ha traducido en patentes o en resultados aplicados por la industria. Ahí quizás estamos peor situados. Pero en cualquier caso ha habido un desarrollo espectacular, que la crisis actual ha minorado. Y con toda seguridad, el efecto perverso de esta minoración es mayor en España que en otros países de nuestro entorno que han apostado de manera decidida por la inversión en I+D+i. Nuestra incorporación al primer vagón del desarrollo tecnológico en los próximos años va a depender de la apuesta que hagan las instituciones, de cómo se financie e invierta en ciencia. Nos encontramos en un momento crítico, pues como decía llevamos cinco años sufriendo reducciones presupuestarias. Y aunque en este año ha habido un pequeño repunte, el problema fundamental sigue siendo la ausencia de incorporación de gente joven. Y si la situación continúa, en los próximos años el daño puede ser irreversible. De todos modos, y para terminar con cierto optimismo, podemos decir que se empieza a vislumbrar un escenario más positivo. El convenio CEC-cicCartuja recientemente firmado debe marcar la forma de trabajar en el futuro, un futuro en el que los empresarios y los científicos debemos trabajar codo con codo y atentos a los problemas de la sociedad.