miércoles, 12 de agosto de 2020

“Fundsfy es un supermercado gourmet para la gestión de fondos y el ahorro de inversores minoristas”

Álvaro Villar, director de Producto de la fintech Fundsfy Álvaro Villar, director de Producto de la fintech Fundsfy

Miedo, incertidumbre, inseguridad laboral son los ingredientes que más pesan en la crisis sanitaria y económica desatada por la pandemia del coronavirus. ¿Cómo se encara una situación así desde la óptica del inversor y de la gestión del ahorro? ¿Es la hora de la gestión activa o de la pasiva? ¿Cuál es la mejor estrategia? Entrevistamos a Álvaro Villar, director de Producto de la innovadora plataforma de gestión de inversión y de ahorro Fundsfy, que nos aporta aspectos clave para un escenario tan complejo como el que vivimos. Una fintech singular, ya que es una de las pocas firmas que ofrecen fondos pasivos en España, y que presta asesoramiento propio de la "gran banca de inversión a los pequeños inversores".

En momentos de pandemia como los actuales, ¿en qué estado queda la inversión?

El dinero es por definición cobarde. En momentos de miedo, inseguridad e incertidumbre se paraliza. Para los inversores la seguridad jurídica e institucional, la estabilidad, son fundamentales. Si el marco jurídico o legislativo es cambiante, los flujos internacionales de dinero se van parando, o buscan el refugio más seguro.

¿En qué consiste la inversión pasiva?

Lo que busca un fondo pasivo es replicar un índice concreto o los subyacentes de este índice. Por poner un ejemplo sencillo: alguien puede invertir en un fondo indexado que replique el Ibex35, de modo que tenga como retorno la misma rentabilidad que este índice. Así se logra distribuir el peso del fondo entre todos los valores del índice, es decir, distribuyendo la participación entre las 35 empresas que lo componen, si nos referimos al Ibex. Al igual que este ejemplo, hay fondos pasivos que replican otros índices.

¿Es, por tanto, una buena opción de inversión ante tanta incertidumbre y volatilidad?

Depende mucho de los objetivos del inversor. La inversión pasiva busca posiciones más a largo plazo, para aquellos que precisamente son capaces de aguantar momentos de tanta volatilidad. Si ese es el perfil, tiene todo el sentido y es muy recomendable. Pero si el inversor mira más a corto plazo, lo más acorde es una cartera de activos. Sí es cierto que la gestión pasiva acaba batiendo a la activa a largo plazo, pues consigue más oportunidades de entrada y no está pensando tanto o exclusivamente en posiciones de salida.

La inversión pasiva busca posiciones a más largo plazo, y acaba batiendo a la activa con el tiempo

¿Y qué aporta Fundsfy en un segmento de inversión como éste?

Fundsfy no solo gestiona fondos pasivos, sino que también realizamos gestión activa. Lo que hacemos desde nuestra firma es ser muy selectivos y facilitar a los pequeños inversores la toma de decisiones. Somos un supermercado gourmet de fondos e inversión a partir de inversiones muy pequeñas. Damos a este tipo de inversores un tratamiento propio de gran banca de inversión.

Si os dedicáis tanto a la gestión pasiva como activa, ¿cómo se compone vuestra cartera?

Desde que la compañía inició su actividad en octubre del año pasado, ha incluido en su plataforma de ahorro una selección de más de 30 fondos de reputadas gestoras internacionales con distinta tipología, desde fondos de gestión pasiva como los fondos indexados, fondos temáticos de inteligencia artificial o biotecnología, fondos de renta fija y mucho más. Entre las gestoras que componen estos fondos se encuentran Blackrock, Edmond de Rothschild, Candriam, Schroders, Robeco, Fidelity, Carmignac, Axa, Groupama o Allianz. En el caso concreto de la inversión pasiva ponemos al alcance de inversores minoristas los fondos indexados de la mayor gestora en el mundo en estrategias pasivas, los fondos Vanguard, siendo de las pocas plataformas que dan acceso a estos fondos. Desde 500 euros todos nuestros clientes podrán acceder a los fondos de la gestora con las comisiones más bajas del mercado.

¿Fundsfy qué objetivos se ha marcado?

Nos encontramos en una fase importante de captación de clientes y usuarios. Para este año nos situaremos en 10.000 usuarios activos y en un par de ejercicios prevemos llegar a los 40.000. Nuestro target se posiciona en inversiones entre 10.000 y 300.000 euros, en segmento básicamente profesional. En la actualidad, la empresa la integran más de 20 especialistas con gran conocimiento en sus respectivas áreas de actividad.

¿Cómo se están comportando los inversores españoles en relación con los fondos de inversión pasiva?

En España somos muy pocos los que ofrecemos fondos de gestión pasiva. Es un mercado al que apenas hay acceso, puesto que supone una parte muy pequeña para las entidades financieras, a las que les interesa más la gestión de activos. El inversor en España tiene un perfil conservador, y se decanta más por productos tradicionales como son los depósitos. Hay que tener en cuenta que en la gestión activa se confía mucho en la figura del gestor, en su conocimiento y asesoramiento, en su agilidad. En otros ámbitos, como puede ser el caso de los países anglosajones, el inversor asume más riesgo, hay una cultura distinta. En cualquier caso, poco a poco, parece que se va extendiendo esta cultura de inversión diversificada.

Entonces, ¿estamos muy lejos de los mercados más avanzados en gestión de fondos pasivos?

Estamos alejados de la media europea que se sitúa en el 20% y mucho más de Estados Unidos donde ronda el 30%. En España, apenas llegamos al 3%. Incrementar el patrimonio con inversión a largo plazo es una línea que el inversor español tiene que ir explorando, empezando por el pequeño patrimonio.

¿Qué perspectivas se dibujan de seguir la crisis sanitaria a medio plazo?

La crisis sanitaria y económica hace muy complejo y difícil la gestión de los mercados. La situación en países como España, Italia y Francia dificulta mucho la toma de decisiones estratégicas para el inversor. Además, en los últimos días estamos viendo la evolución del Reino Unido y Estados Unidos. También hay que tener en cuenta el ritmo de reactivación económica y de apertura de la actividad en cada uno de los países. Dentro de esta grave situación hay una importante razón para el optimismo: el aparato productivo, la capacidad de producción como tal, no está erosionada. Esta es una gran diferencia con respecto a otras crisis como las bélicas.