sábado, 22 de septiembre de 2018

Fabián Varas: "Las empresas tienen que invertir en I+D+i y proteger su conocimiento para ser competitivas"

El director Técnico de CTA cree que no hay que ocultar que emprender es difícil El director Técnico de CTA cree que no hay que ocultar que emprender es difícil

Fabián Varas, director Técnico de Corporación Tecnológica de Andalucía (CTA), es un experto curtido en las mil y una caras de la innovación. Pese a su juventud, posee una brillante y extensa trayectoria nacional e internacional en los muchos campos de la I+D+i. Ingeniero Superior de Telecomunicaciones, Máster en Gestión de la Innovación por La Salle International Graduate School y con formación en emprendimiento por la Stanford University y la University of California, Berkeley, comenzó su carrera laboral en British Telecom en Reino Unido. Sus respuestas son meditadas, directas y sin titubeos, con el poso que da el conocimiento profundo de cuanto habla. Conversamos con él sobre cuáles son las verdaderas claves de la innovación tecnológica en un tejido productivo formado sobre todo por pymes.

La innovación tecnológica es uno de los factores diferenciales para la productividad, competitividad y éxito de las empresas. Teniendo en cuenta el tamaño de las empresas andaluzas y españolas, ¿cuáles son las claves para su óptima aplicación dentro de las organizaciones?

Al asunto del tamaño de las empresas en España, teniendo su importancia, creo que se le ha dado demasiada relevancia y visibilidad. Si miramos a otros países como, por ejemplo, Alemania o Inglaterra, veremos que las pymes y micropymes tienen un extraordinario peso en el tejido productivo y sus problemáticas son similares o parecidas a las que puedan tener las de aquí. ¿Qué les aporta a las empresas la innovación? Sobre todo, capacidad y diferencial competitivo. Lo que deben perseguir las empresas es alcanzar penetración en el mercado y sobresalir. Y para ello la inversión en I+D+i es un factor clave, un catalizador de primera magnitud. Las pymes, por sus características, deben buscar una diferenciación clara en el mercado, y perseguir algo que quizá es el verdadero déficit de las españolas con sus homólogas de otros países: proteger y ser conscientes de la importancia de su conocimiento.

El valor diferencial y la adquisición de conocimiento también es cuestión de ritmo y capacidad de ejecución, algo que no siempre es fácil.

En este sentido, la colaboración entre empresas es fundamental. Diría que están obligadas a colaborar, y deben aprovechar el conocimiento experto de terceros. Ahora el trasvase entre empresa y tejido científico es posible y factible. Y algo muy importante desde el punto de vista de gestión empresarial: se puede conseguir de forma rápida y económica. Hay que tener en cuenta que la colaboración entre empresas, instituciones y organismos propicia una innovación abierta y fructífera.

El trasvase entre empresa y tejido científico es ahora posible y factible. De esta relación surge una innovación abierta y fructífera

Muchas de las empresas que están surgiendo son startups de base tecnológica. Sin embargo, las estadísticas hablan de una alta mortalidad de estas iniciativas. ¿Está ocultando la innovación disruptiva la necesidad de gestión profesional en el seno del emprendimiento?

Estamos en una época dorada para las empresas y, en particular, para las pequeñas. La tecnología aplicada de forma inteligente permite hacer más con menos. No hay más que pensar que cualquiera con su smartphone lleva consigo la oficina. ¿Dónde radica la diferencia entre grandes y pequeñas? En su capacidad de resistencia y en el músculo financiero. Para las pequeñas el acceso a la financiación es más difícil que para aquellas que ya tienen un cierto tamaño. Además, su conocimiento de marca es menor. Sin embargo, cuentan con bazas que han de explotar como son: su cercanía al cliente, que ahora se puede hacer a coste prácticamente cero; o el servicio que proporcionan y su flexibilidad. Cualidades que las grandes quieren para sí. Para muchas empresas la verdadera disrupción, más allá del concepto que se pueda aplicar en las grandes, consiste en ordenar adecuadamente sus recursos e ir dando pequeños pasos.

En cualquier caso, ¿no hay demasiada demagogia en torno al emprendimiento o al menos a determinada manera de concebirlo?

Es verdad que el ecosistema ha mejorado mucho y que se están dando muchas facilidades a la hora de emprender. Unos lo hacen como oportunidad y otros, seguramente, por obligación. Y que esto lleva aparejado un cambio de mentalidad, sin duda. Pero no hay que ocultar que emprender es difícil, que alrededor de cualquier iniciativa surgen incertidumbres. Que no sólo basta con la idea, sino que hay que tener mercado, un desarrollo del plan de negocio, de definir bien productos y servicios. Y como ya he señalado, contar con el oxígeno del acceso a la financiación. Nosotros desde la Corporación Tecnológica de Andalucía ayudamos a las empresas a captar esa financiación a través de diferentes vías y programas.

Nuestra principal aportación se encuentra en los servicios de apoyo y acompañamiento en el proceso de desarrollo de proyectos empresariales

¿En qué consiste la actividad de CTA en relación con el asesoramiento y los servicios del área técnica de la fundación? ¿Qué aporta a la actividad del tejido productivo?

Habrá quien nos conozca como un organismo financiador en materias relacionadas con la I+D+i, pero esto no es más que una parte del iceberg. Nuestra auténtica misión y aportación de valor se encuentra en los servicios de apoyo y acompañamiento en todo el proceso de desarrollo de proyectos e iniciativas empresariales. Diseñamos estrategia en I+D+i con la identificación de ideas de proyectos con el fin de hacerlos realidad, y lo hacemos con una potente red de colaboradores y aportando conocimiento científico. Y todo ello con la búsqueda de un marco financiero adecuado para cada proyecto, para cada empresa. Unas veces puede ser a través de financiación para la transferencia de conocimiento y otras de apoyo y fiscalidad de la I+D+i, que en muchos casos es más rentable, ya que se consigue una desgravación del 42%. El objetivo último es aumentar la competitividad de las empresas y conseguir que los proyectos den resultados. Proyectos a los que damos difusión y promoción en el mercado.

Fabian Varas interior

Habla de eficacia en la I+D+i, ¿qué resultados concretos ha obtenido CTA a lo largo de su trayectoria en relación con los proyectos? ¿Dónde reside su fortaleza?

Nuestra fuerza se sustenta en la red que componen las 157 empresas y entidades que forman parte de la Corporación. Y en nuestra interlocución como cluster con organismos públicos, con el ámbito científico y académico, y con otras entidades asociativas. Servimos de pegamento entre todas estas partes. ¿Y cuáles han sido los resultados de toda esta labor? 625 proyectos financiados y alrededor de 3.000 promovidos desde la fundación, con más de 475 millones de euros movilizados. Proyectos que, tras ser analizados y evaluados por medio de una metodología exhaustiva, arrojan como resultado que de cada euro invertido se ha producido 1,46 € de impacto o retorno, con un porcentaje del 23% para las arcas públicas, y una generación de 22 empleos por proyecto. Datos que avalan que la apuesta por la I+D+i produce resultados muy positivos.

La transformación digital se ha convertido en el gran paradigma del cambio económico y empresarial que se está produciendo. En su opinión, ¿las empresas están entendiendo bien lo que este concepto supone?

La transformación digital va más allá de la adquisición de tecnología, y supone un cambio estratégico para la empresa. Con la digitalización, las empresas ganan en competitividad y eficiencia, pues permite un modo diferente de gestionar. Y para ello no es necesario disponer siempre de la última tecnología del mercado, sino de ver las cosas con panorámica y perspectiva.

¿Qué relación debe tener el departamento TI y de I+D con el resto de las áreas de una compañía?

Las TI dentro de la estructura u organigrama de una empresa son tan importantes como pueden serlo los recursos humanos o el área de procesos. Hay que tener en cuenta que se trata de un área transversal y que, por lo tanto, soporta una actividad creciente. Poseer una buena planificación de las prestaciones internas de las tecnologías es básica para cualquier organización en la actualidad. Otro tanto ocurre con todas aquellas áreas que están implicadas y se benefician de la I+D.

El programa marco del Horizonte2020 persigue ser una espoleta de la innovación a escala europea. ¿Se está aprovechando bien esta oportunidad por parte de las empresas andaluzas?

La financiación europea no solo es interesante desde el punto de vista de la propia I+D+i, sino que al final ésta tiene que revertir en otros campos de la actividad empresarial como pueden ser la distribución, la red de colaboradores o los clientes. La clave se encuentra en que debe estar lo más enlazada posible al negocio y tener en el punto de mira las demandas del mercado. Es la forma de conseguir que los proyectos sean viables. España se sitúa como el cuarto país por financiación captada de los fondos europeos entre los años 2014-2016, y Andalucía es la quinta comunidad con mayor captación del conjunto nacional. La financiación debe contemplarse como un pilar estratégico dentro del ecosistema en el que se mueve o desarrolla una empresa.

En su opinión, ¿cuáles son los sectores con mayor potencial dentro de la economía andaluza y con más posibilidades de aprovechamiento de la tecnología?

Para CTA todos los sectores económicos son importantes. Por nuestra actividad, y por el comportamiento de la economía en los últimos años, lo cierto es que destacan sectores como energías y medio ambiente, junto con proyectos innovadores en los sectores agroalimentario y biotecnológico. Por su peso en el PIB, hay actividades con una creciente pujanza de la innovación como son los casos de la construcción, el agua o el turismo, buscando ventajas competitivas dentro del mercado. Desde Corporación se están promoviendo proyectos de agricultura de precisión, almacenamiento energético, industria 4.0, IoT, Big Data y Robótica, bioeconomía, inteligencia artificial, o nuevos materiales para construcción y aeronáutico, por citar algunas de las áreas con gran valor de innovación.