miércoles, 26 de septiembre de 2018

"Las cifras de desempleo son vergonzantes y podemos ser solución a este gran problema"

Entrevista Cesgar 02La financiación de las empresas, sobre todo de las pymes y los autónomos, y el acceso al crédito ha sido uno de los capítulos más prolijos desde el crack financiero. ¿Se ha abierto el grifo a estas alturas? El presidente de la Confederación Española de Sociedades de Garantía Recíproca (SGR-CESGAR), de Iberaval y de Grupo Norte, José Rolando Álvarez Valbuena, nos ilustra al respecto.

Su mensaje es claro y directo: hay vida y crédito más allá de la financiación bancaria. Y tiene nombre propio: las sociedades de garantía. Como hombre curtido en la empresa no se anda con evasivas: gracias a la labor de estas sociedades se han creado o sostenido más de 600.000 puestos de trabajo. Y se postulan como vía o canal para paliar el grave problema del desempleo, el gran lastre de la economía y la sociedad españolas. Lanza el guante para quien lo quiera recoger: "es hora de que los políticos dejen de estar en la luna" y se ocupen de lo que afecta a la gente de verdad.

A cierre de 2015, las 20 Sociedades de Garantía Recíproca existentes en España cuentan con más de 118.000 asociados, y con más de 28.000 millones de euros en avales formalizados. ¿Qué valoración puede hacernos de la evolución del último ejercicio?

El sector de las garantías se está moviendo, se ha reactivado. Hemos registrado crecimientos superiores al 10%. Y a ello hay que sumar que se ha detectado un cambio de tendencia en nuestro país: hemos retomado nuevamente la senda del empleo –con sus matices, claro-, y, aunque no debemos lanzar las campanas al vuelo, sí hay datos que invitan a un mayor optimismo, como la mayor adquisición de bienes de equipo, o el giro hacia la inversión desde la petición de créditos para circulante de muchas empresas.

¿Y qué previsiones maneja la SGR-CESGAR de cara al nuevo curso recién comenzado?

En 2016 vamos a continuar con nuestro Plan Estratégico. Somos ambiciosos. Ese plan lo lanzamos a principios del pasado ejercicio y nos ha propiciado importantes logros. Mantenemos una estrecha colaboración con la Compañía Española de Reafianzamiento (CERSA), dependiente del Ministerio de Industria, colaboramos con asociaciones empresariales, con la inmensa mayoría de entidades financieras, en Europa se nos tiene muy en cuenta... Queda muchísimo por hacer, porque el sector necesita una mayor visibilidad, pero nuestro reto es dar a conocer a quien busca emprender, al empresario consolidado, que existen vida más allá de la financiación bancaria. En cuanto a datos concretos, las previsiones que barajamos son, nuevamente, crecimiento de dos dígitos en el importe formalizado por parte del conjunto de las 20 sociedades de garantía españolas.

¿Qué número de puestos de trabajo se han podido mantener con la actividad de las SGR?

Con el número de operaciones avaladas en este momento, muchas de ellas con plazos de amortización que se arrastran desde hace unos años, se han creado o mantenido más de seiscientos mil puestos de trabajo. No obstante, yo siempre digo que podemos avalar a muchas más empresas. El importe medio de un préstamo avalado por una sociedad de garantía se sitúa en 90.000 euros, a devolver en unos ocho años. Con estas cifras se puede mantener una familia y, lo que es más importante, se pueden crear puestos de trabajo. Imagine usted que cada una de las empresas que podemos respaldar creara un empleo. Esto paliaría de forma importante el gran problema que tiene este país, que tiene un nombre, y que se denomina desempleo.

A su juicio, ¿en qué punto del ciclo económico nos encontramos? ¿Puede hablarse de una salida efectiva y real de la crisis?

Le seré sincero: todo va a depender de nuestros políticos. Venimos de un periodo alcista en todos los ámbitos, con una recuperación del empleo, eso sí, a costa de muchísimos sacrificios, pero de un tiempo a esta parte se ha producido una parada en seco de inversiones. Es como si viviéramos en el día de la marmota, porque no se atisba un panorama claro. Y esto, que es lo que más me preocupa a mí, puede tener derivadas en aquello que le decía que es el mayor problema de este país: la creación de empleo. Creo que sí hemos superado la crisis, pero la incertidumbre no es positiva. Los empresarios, que hemos sido puestos durante mucho tiempo en la diana, lo que deseamos es que esto se aclare y que los políticos sean razonables, se preocupen de verdad de lo que preocupa a la gente y dejen de estar en la luna.

En cualquier caso, reiteramos el diagnóstico: la loza del desempleo...

Exacto. Como decía, un país como España, un país líder en Europa y en el mundo, debe plantearse en serio una solución a un problema que sigue siendo abrumador y con consecuencias claras en el día a día de muchas familias. Seguimos en cifras vergonzantes de parados en las oficinas de empleo. Por eso, sí convendría que nuestros políticos pensaran en cómo ayudar a los empresarios a contratar, a facilitar el dinamismo laboral. Esperemos que en la próxima legislatura haya mayor conciencia en este sentido.

¿Considera que en estos años en España se han hecho bien las cosas para crear más puestos de trabajo y, por tanto, más productividad?

Bueno, lo cierto es que la sangría del desempleo sigue estando ahí, pero no hay duda de que se ha taponado una herida de grandes dimensiones. Acabamos de conocer los últimos datos de la Encuesta de Población Activa (EPA), publicados por el Instituto Nacional de Estadística, que reflejaban que el paro bajó en 678.200 personas y se crearon más de 525.000 puestos de trabajo. Son cifras históricas, relevantes tras una travesía horrorosa por el desierto, pero es posible crear más empleo. Las sociedades de garantía vamos a apoyar en este sentido, facilitando a las pymes una mejor financiación para emprender proyectos. Podemos ser una parte de la solución a este problema.

¿Y desde el punto de vista de la financiación se va a estabilizar la concesión de crédito a las empresas, puede hablarse de una "apertura del grifo"?

El I Informe «Situación de pymes y autónomos en relación con la financiación ajena» de SGR-CESGAR hablaba de que el problema del acceso al crédito ha lastrado realmente el avance económico y la creación de empleo. También apuntaba que el fin de la crisis económica y financiera ha supuesto un punto de inflexión en cuanto a las condiciones de acceso a financiación por parte de pymes y autónomos. Sin embargo, hay que indicar –también aparece en el informe referido- que las empresas solventes –sobre todo las de mayor tamaño- acceden a financiación en condiciones normales, mientras que autónomos y pequeñas compañías siguen encontrando dificultades. Creo, por tanto, que todavía hay camino que recorrer en este sentido.

Cuando la crisis llegó a su punto más duro con la explosión de la burbuja financiera, la lupa de la comunidad internacional se centró en el sector bancario con nuevas exigencias para salvaguardar posibles situaciones similares en el futuro. Y la Unión Europea activó mecanismos para avanzar en la unión bancaria y fiscal. ¿Se ha quedado corta la UE en el intento de integración del sistema? ¿Qué nuevos pasos deberían darse?

Para empezar, quiero apuntar dos cuestiones: el futuro de la financiación pasa por Europa. Sin duda. Pero, además, las SGR estamos para cubrir una falla de mercado, que se refiere a algo que apuntábamos antes: el sistema bancario está enfocado fundamentalmente a las grandes empresas. Nosotros podemos ser un aliado importante para las pymes, pero también para los bancos. Con respecto a lo que me pregunta, a mi juicio, el sistema bancario ha hecho notables esfuerzos y se ha adaptado a exigencias muy duras de los reguladores. Era necesario. Con Europa tenemos que trabajar para construir un sistema que sea eficiente, si es posible el más eficiente de Europa para que podamos obtener más fondos para financiar pymes. Tenemos que hacer proyectos conjuntos para ir juntos a Europa.

Recientemente han firmado un acuerdo con la Federación Nacional de Trabajadores Autónomos (ATA). ¿Qué ventajas conlleva este convenio para un colectivo tan representativo como son los autónomos para la economía española? ¿Qué destacaría de él?

Pues mire, a modo de titular, le diré que este convenio, que pretende beneficiar a 450.000 autónomos que se sitúan bajo el paraguas de ATA, para los que se han ideado dos productos: uno para operaciones de préstamo o crédito de hasta 20.000 euros, a devolver en un plazo máximo de cinco años; y otro, referido a préstamos o créditos de entre 20.000 y 50.000 euros, a devolver en plazos de hasta cinco años. Las sociedades de garantía avalaron en 2015 a poco más de 2.500 iniciativas empresariales de autónomos, que mantuvieron o crearon 4.600 empleos. Podemos colaborar muchísimo más, se lo aseguro.

Según la evolución de la economía global, del impacto que tienen los avances tecnológicos, ¿es necesaria en España la generación de empresas de mayor tamaño para que sean competitivas o, por el contrario, esta cuestión está perdiendo relevancia gracias en gran medida a las posibilidades que brinda la tecnología?

A mi entender, es clave lo que usted plantea, pero también es complementario. No debe ser excluyente. En España, el tamaño medio de la empresa es la mitad que en Alemania. Cuesta muchísimo hacer empresa en este país y prueba de ello es que, aunque sí hay mejoría, un 45% de las compañías aún sigue en pérdidas y el 75% compensándolas. Se ha hablado de hacer todo lo posible para que las micropymes se conviertan en pequeñas, las pequeñas pasen a ser medianas y las medianas sean grandes. En la empresa que yo presido, que es Grupo Norte, estamos replanteando la empresa, hemos dado un giro total a su día a día. La tecnología, la mejora de procesos, la eficiencia y la puesta en primer plano del cliente deben ser las armas para crecer de las compañías españolas.