sábado, 15 de agosto de 2020

"La pandemia exige revisar el papel y el peso de la política industrial en nuestra economía"

El director general de ANFAC, José López-Tafall El director general de ANFAC, José López-Tafall

Tras la paulatina vuelta a la actividad del sector de la automoción, cuando el Gobierrno ha presentado su plan de cuatro fases de vuelta a la "nueva normalidad", hablamos con José López-Tafall, director general de la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (ANFAC). El motor es el gran activo de la industria española, y le planteamos al directivo de los fabricantes cómo puede ser el futuro del sector tras el huracán Covid-19, en un intento de "ver algo más allá". López-Tafall aboga por un plan de estímulo económico con la mira puesta en la reactivación económica y en sus sectores más estratégicos.

Los principales organismos económicos hablan de una caída del PIB en España para este año de entre el 8 y el 15%, en función de quién haga las predicciones y de si se cumplen las previsiones del Gobierno con el Estado de Alarma. ¿Cómo puede acabar impactando una situación tan excepcional como ésta en un sector industrial como el del motor?

Estamos en una situación muy, muy compleja y es difícil hacer cualquier tipo de proyección o previsión. En nuestro caso, el impacto es doble: en el mercado y en la producción. Saber hasta dónde va a llegar el contagio de la crisis sanitaria en la economía va a depender precisamente del tiempo que duren las restricciones del Estado de Alarma y de las medidas que se van tomando. El 80% de nuestra producción va a mercados exteriores, sobre todo, europeos. Por lo tanto, esta variable está sujeta a lo que ocurra en esos mercados. Parece que en algunos países del norte y centro de Europa se están dando pasos a una cierta reactivación de la actividad. Estamos alerta y muy atentos, observando cómo se suceden los hechos y las decisiones de los estados. Hicimos unas previsiones basadas en seis semanas de Estado de Alarma, como es evidente que la situación se ha alargado más, tendremos que volver a ajustar esas previsiones. En cualquier caso, el impacto mínimo (y resalto, mínimo) se situará en el 35%.

El Coronavirus es una pandemia mundial que está afectando a todos los países. Sin embargo, unos están más afectados que otros y saldrán de los picos más graves en tiempos diferentes. ¿Preocupa al sector este efecto dominó, de tiempos y plazos distintos de salida para cada país?

Entiendo que debemos poner el foco en el efecto dominó contrario: en actuar para ir levantando las restricciones y retomando la actividad. Siempre teniendo muy en cuenta todas las recomendaciones y medidas de seguridad e higiene para velar por la salud de las personas. España es uno de los países más afectados y golpeados por esta crisis y tomar determinadas medidas no es fácil. Hay que trabajar en cómo poner en marcha planes de estímulo para la demanda, con el objetivo de recuperar actividad económica y empresarial. Sobre todo pensando en lo que usted indica: que cada país irá a su ritmo y tomando sus propias medidas.

Aunque el 80% de nuestra producción va a mercados exteriores, el mercado nacional es fundamental y va a depender a partir de ahora de la evolución de la variable empleo

¿Ha faltado una acción conjunta y más contundente de la Unión Europea?

Las que se han tomado primero son medidas laborales y de liquidez a corto plazo, para hacer frente a la situación más urgente e inmediata, algo lógico. Pero se echa en falta una visión más a largo plazo, para salir y conseguir rebotar desde el punto de vista económico de forma conjunta. Sería razonable que, tanto las instituciones europeas como las nacionales, tengan en consideración y hagan partícipes a los profesionales y especialistas de los sectores industriales y económicos más relevantes. Desde la industria estamos muy comprometidos en salir cuanto antes de esta situación, en aportar con nuestro conocimiento.

Los datos nacionales son objetivamente graves. Las matriculaciones de vehículos en España en el pasado mes de marzo cayeron un 68,62% respecto al mes de marzo de 2019 y el renting más de un 26% en el primer trimestre. ¿A qué número y porcentajes podemos irnos en este ejercicio?

Aunque hay un porcentaje muy relevante de nuestra producción destinada a mercados exteriores, el mercado nacional es fundamental para nosotros. Tanto cualitativa como cuantitativamente, ya que supone el 25% de la producción del sector. Además, el mercado nacional es nuestro primer activo de cara a los mercados exteriores, ya que es fundamental para identificarnos como un sector fuerte, innovador y con capacidad de crecimiento. Nos preocupa mucho el mercado nacional y, sobre todo, cuál será la evolución del empleo en los próximos meses. Ya que el comportamiento del sector está muy ligado a las expectativas de las personas. La adquisición de un vehículo depende de la seguridad sociolaboral y económica del comprador.

La crisis sanitaria está imponiendo, y posiblemente se alargue más en el tiempo o incluso se imponga definitivamente, una serie de comportamientos de seguridad y distancia en el trabajo. ¿Cómo está resolviendo el sector esta situación ahora? ¿Están acondicionadas y adecuadas todas las factorías y sedes para ello?

Muchas de las medidas que se han impuesto son coyunturales. Además, el sector de la automoción ha sido pionero en seguridad y la salud de los empleados, con medidas muy estrictas. Por lo tanto, esto no supone un problema como tal, no va a mermar nuestra capacidad de producción. Desde el punto de vista de la innovación y tecnología somos punteros, por lo tanto, la producción no representa un problema. Las marcas fundamentales de nuestra actividad están ahí, y las inversiones de modernización de las plantas están orientadas a capacidades de prácticamente una década. El virus lo que supone es un cisne negro para la mayoría de sectores económicos, pero los planes tienen que ser de avance, de mirada de futuro.

En España el peso de los sectores automoción, turismo y pequeño comercio son básicos, y hay que apoyarlos y respaldarlos

También hay quien apunta a que la globalización después del postcovid no va a ser igual. Que se puede producir una especie de globalocalización general y la vuelta a algunas restricciones de tipo nacional. ¿Le preocupa que esto pueda ser así, teniendo en cuenta las sinergias internacionales de un sector como el vuestro?

El mundo del motor es una actividad muy abierta, en la que las compañías avanzan en líneas de desarrollo en distintos países. Sería un gran error que se produjese una involución en este sentido, si fuéramos hacia un mundo más autárquico. La situación generada por la pandemia lo que sí exige es revisar la política industrial dentro de la política económica. Hay que tener en cuenta el relevante peso del sector industrial para el resto de políticas (formación, inversión, prevención, innovación, fiscal...) y esto debe estar muy presente en todos los gobiernos.

¿Cómo deberían enfocarse esas políticas económicas e industriales?

Hay sectores que, por su peso y su impacto general en la economía, tienen que ser respaldados y apoyados, porque son componentes básicos del PIB. En España el peso de nuestro sector, del turismo y el pequeño comercio son básicos. La industria supone el 10% del PIB nacional, aglutina el 9% del empleo, con 70.000 puestos directos y unos 350.000 en actividades relacionadas cercanas. Las políticas de apoyo sectoriales tienen que ser muy eficientes para reactivar cuanto antes los mayores recursos económicos posibles. De hecho, hemos sido la única gran industria que ha estado totalmente parada hasta la vuelta paulatina a la actividad.

Desde el punto de vista del usuario, del cliente final, ¿puede suponer el escenario actual un frenazo importante para el coche compartido, el coche autónomo y el concepto de conducción de pago por uso?

Desde hacía meses la demanda de particulares se estaba enfriando. Una tendencia a la baja que ha sufrido una caída dramática. La variable del paro va a ser fundamental. Si el desempleo crece mucho y la inseguridad persiste, las ventas se resentirán por más tiempo. La inversión en un coche es una decisión muy importante y requiere de seguridad económica. En cualquier caso, las líneas de desarrollo del sector continuarán, como es el caso de la electrificación, pero amoldándose a las situaciones de mercado. Ahora se está dando una situación paradójica, como se está comprobando en China: los ciudadanos no quieren usar transportes públicos, e incluso los gobiernos aconsejan los desplazamientos individuales. Una realidad que afecta de lleno al coche compartido. La cuestión es: ¿se mantendrá esto en el tiempo o no dejará de ser coyuntural? Habrá que ver cuál es la adaptación a la llamada nueva normalidad.