miércoles, 20 de junio de 2018

Teletrabajo, la práctica laboral sin moverse de casa

Ya sea utilizado el término teletrabajo, telework, telecommuting o mobile worker, estaremos aludiendo a la práctica laboral que se realiza fuera del espacio habitual de las empresas. Un nueva forma de trabajo flexible, cada vez más demandada en España, que facilita al empleado la conciliación de la vida laboral y personal, permitiéndole acceder a sus tareas desde localizaciones remotas, mediante el uso de las nuevas tecnologías, pero que al mismo tiempo implica compromiso y confianza por ambas partes.

Fabiola Lobo   I    Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.   I    Sigue al autor en @fabiolalobop   I    27/03/2013

El teletrabajo comienza en España en el siglo XX con el desarrollo industrial pero, ciertamente no ha sido hasta el boom de las nuevas tecnologías cuando realmente ha habido un cambio en este ámbito. De hecho, han sido las empresas TIC las que han desarrollado en mayor medida esta modalidad de trabajo con ayuda de la globalización. Si bien, aunque actualmente un 26% de los españoles realiza algún tipo de trabajo desde casa y un 16,2% de las empresas tienen empleados que teletrabajan conectándose a los sistemas TIC de su empresa mediante redes telemáticas externas, según datos del último Libro Blanco del Teletrabajo en España publicado por la Fundación Másfamilia, aún queda mucho camino por recorrer.

No en vano, las empresas españolas están adoptando esta práctica laboral, notablemente desarrollada en Estados Unidos, que poco a poco se consolida como una tendencia real futura. Una tendencia que va más allá de la crisis estructural, económica y financiera que atraviesa el país español y el mundo desarrollado. En palabras del director de la Fundación Másfamilia, Roberto Martínez, “si el teletrabajo no es una práctica común en nuestro país y en comparación a otros países de la Unión Europea y EEUU, es porque los empresarios españoles y buena parte de los trabajadores y representantes legales son todavía reacios a la posibilidad de trabajar fuera de las oficinas, por miedo e incertidumbre”. En esta afirmación, también coincide la responsable de Proyectos de Recursos Humanos de Wolters Kluwer España, María Jesús Melendro, quien indica que esta compañía global de servicios de información, software y edición para profesionales con un 19% de su plantilla teletrabajando, comenzó a impulsar esta fórmula laboral en el año 2005, “momento en que la crisis económica estaba muy lejos”, como una medida más de conciliación entre la vida personal y profesional, aunque “sin duda, la crisis económica ha favorecido su extensión”, por ser un “proceso en el que todos ganan”.

En este sentido, a España le queda todavía un largo camino por recorrer en Teletrabajo, donde tanto empresa como empleado deberán establecer su aportación, para convertir esta tendencia en una práctica habitual, y alcanzar así el potencial estimado en España del teletrabajo que, según el Libro Blanco del Teletrabajo en España, podría ser de más del 40%, es decir, 10 millones de personas.

¿Barrera entre vida laboral y profesional?

Lógicamente, el teletrabajo favorece la conciliación laboral con la personal, al presentar mayor flexibilidad de horarios e innumerables ventajas aparejadas para ambos como la generación de equipos de trabajos más amplios, el ahorro de costes de transporte o dietas, la mejora del bienestar y salud o la reducción de emisiones de gases u otros contaminantes derivados del transporte diario. Sin embargo, en la ventaja de ser el teletrabajo una fórmula idónea para compaginar vida laboral y familia, aparece como disyuntiva principal la posible desaparición de la barrera establecida entre ambos conceptos, es decir, la imposibilidad de desconectar del trabajo al estar inmerso siempre en el mismo ambiente de trabajo y vida personal.

En España, las cifras de teletrabajo aún son bajas (26%), al presentar una implantación inferior al resto de Europa (35% media europea).

A este respecto, María Jesús Melendro asegura que “sería utópico pensar que en todos los casos, todos los puestos y todas las empresas podemos eliminar esa barrera por lo que, en cualquier caso el teletrabajo es un paso importante para superar dicha barrera y lo evidente es que la organización de la vida personal mejore”.

Concretamente, Eva Esteban Roque, responsable de Marketing editorial de Wolters Kluwer, lleva 23 años en la compañía y de éstos, los ocho últimos han sido teletrabajando. Por su propia experiencia, indica que el teletrabajo ha sido “la mejor decisión tomada” ya que le ha permitido conciliar perfectamente vida familiar y laboral. “Exige un período de adaptación y es imprescindible ser muy disciplinado en cuanto a horarios y lugar de trabajo. Tener una oficina en casa facilita mucho el poder concentrarte. Puede pensarse que hay ciertos inconvenientes a la hora de teletrabajar como el poco contacto con compañeros, la pérdida de visión de la empresa, etc. pero gracias a las nuevas tecnologías, esto se soluciona ya que incluso puedes asistir a reuniones en la distancia viendo a tus compañeros, ellos a ti e incluso participando activamente en ellas”.

Sobre ello, Roberto Martínez puntualiza que para evitar que vida laboral y personal se solapen “hay que tener en cuenta que las herramientas no pueden ni deben suplantar la libertad individual ni la responsabilidad”, a lo que añade que “obviamente, debe haber un marco general de referencia consensuado y la flexibilidad para acordar excepciones en ambos sentidos, de modo que atender a un cliente fuera del horario debe ser un excepción al igual que cuidar a un familiar enfermo”.

Derechos y deberes del teletrabajador

Una vez establecido entre empresa y trabajador el programa para llevar a cabo la implantación del teletrabajo, donde se incluirán los planteamientos y marcos de actuación, los horarios y flexibilidad dispuesta, y el equipamiento de mobiliario y útiles de oficina, el empleado ya puede comenzar a trabajar y el directivo empezar a medir el coste de inversión y su productividad. Véase Tabla ‘Partida de ingresos y gastos tipo en un proyecto de teletrabajo’.  

Si bien, el equipamiento ofimático puede ser asumido en su totalidad por el empresario o a partes iguales entre ambos interesados. Particularmente, en Wolters Kluwer al ser el teletrabajo una modalidad voluntaria, la inversión es compartida. De este modo, la empresa pone a disposición del empleado un ordenador portátil completamente equipado con lo necesario para teletrabajar (acceso remoto, teléfono por IP con auriculares y micrófono, etc.), mientras que el trabajador se hace cargo de los costes del ADSL, mobiliario u otros elementos que pueda necesitar.

En este sentido, el director de Másfamilia apostilla que la inversión por parte del empresario existe, pero ésta “no será muy superior a la de equipar un puesto en la propia oficina”. De hecho, será una inversión que amortizará por la reducción de espacio en oficinas y por el incremento de productividad.

Indistintamente de si el empleado asumirá o no una pequeña parte de la inversión inicial, además de las ventajas que esta práctica laboral supone, también debemos resaltar que los derechos laborales de un teletrabajador serán “exactamente los mismos” a los restantes empleados. De hecho, el último texto legal de la Reforma Laboral abunda en este sentido. “La única diferencia desde una interpretación legal guarda relación con la Prevención de Riesgos Laborales que conlleva más dificultades y, en ocasiones, la imposibilidad de equipar el domicilio particular con los mismos niveles de control y seguridad. Pero, a efectos fiscales, el teletrabajo es neutro, y las ventajas estarían asociadas a los desplazamientos desde la perspectiva del teletrabajador”, apostilla Roberto Martínez.

Con todo ello, y a modo de conclusión, tomaremos las palabra de una teletrabajadora con experiencia y convencida de la efectividad de esta práctica laboral, Eva Esteban, quien asegura que el teletrabajo es una “cuestión de confianza empresa-trabajador”, donde debe medirse la productividad y eficacia del trabajo realizado. “Un trabajador contento deriva en un trabajador eficaz y por tanto en una empresa productiva”, concluye Esteban.

Tabla ‘Partida de ingresos y gastos tipo en un proyecto de teletrabajo’. FUENTE: Fundación Másfamilia.

La tecnología, el principal aliado del teletrabajo

Por Cristina López, Recruitment & Development Human Resources de Sage

Son muchos los estudios que avalan las virtudes del teletrabajo para el empleado: conciliación de la vida laboral y personal, flexibilidad horaria, comodidad y calidad de vida, minimización del estrés, ahorro de costes de transportes y opciones personales de comida, etc.; y también para las empresas: satisfacción del empleado, mejora del clima laboral, aumento de la productividad, y reducción del absentismo y la rotación. Por todo ello, compañías como Sage ponen en marcha iniciativas en las que la tecnología ha de ser el gran “facilitador” del teletrabajo. Iniciativas como la puesta en marcha el pasado año en colaboración con Vodafone, en la que Sage apuesta por políticas que favorezcan la flexibilidad en el trabajo, dotando a sus empleados de las últimas tecnologías en movilidad y conectividad, para incrementar así la eficiencia y la productividad en su día a día. Gracias a los dispositivos móviles, dispositivos de datos 3G, SW de comunicación interna, chat interno o herramientas que permiten la videoconferencia, los empleados de Sage pueden trabajar desde cualquier lugar y en cualquier momento. Se trata de herramientas tecnológicas que mejoran la eficiencia y la productividad, que aumentan el rendimiento personal y que hacen mejorar la eficacia e inmediatez en las actividades diarias de nuestros colaboradores. Todo ello, nos permitirá disponer de más tiempo para estar más cerca de los clientes, escuchar sus necesidades y mejorar su experiencia en nuestra compañía. Pero no hay que dejar de mencionar uno de los puntos más importantes a la hora de hablar de teletrabajo: la confianza. Una cuestión que puede frenar a las empresas a la hora de implantar estas políticas, ya que la confianza de las compañías en la profesionalidad e implicación de sus colaboradores ha de ser máxima para que le teletrabajo triunfe por ambas partes.