sábado, 23 de junio de 2018

Startups, un atajo al paro juvenil

Por Isabel Echevarría, directora de Relaciones Institucionales de la Fundación José Manuel Entrecanales

Casi un tercio de los más de cinco millones de parados que tiene España está integrado por jóvenes menores de 30 años, una preocupante cifra de desempleo juvenil que azota aproximadamente al 50% de nuestros jóvenes, siendo la más alta de la UE. Y un dato que ha provocado que la Comisión Europea y el Consejo hayan decidido poner en marcha políticas activas de empleo para este segmento de la población. De la eficacia de estas medidas y otras más dependerá mitigar la emigración de muchos jóvenes con la consiguiente fuga de talento. Por otra parte, el trabajo tradicionalmente concebido como una progresión lineal dentro de una empresa, en la que un contrato aseguraba una serie de garantías sociales y un salario estable, parece que está cambiando hacia un nuevo mercado laboral plagado de incertidumbres.

Formación y situación laboral son dos conceptos que van estrechamente unidos, pero la paradoja es que, nunca en la historia de nuestro país, los jóvenes habían alcanzado un nivel educativo formal tan elevado para encontrarse con unas dificultades de inserción laboral tan altas. En cambio, en la mayoría de los países europeos, a mayor nivel educativo, mayor es el nivel de ocupación.

En este sentido, varias organizaciones e instituciones empresariales están acordando medidas para favorecer el acceso al empleo de los jóvenes, pero también deberían pensar en desarrollar sus capacidades de crearlo. Muchas de las áreas donde se proponen actuar pasan por mejorar la financiación, la regulación y la fiscalidad que incentiven la creación de nuevas empresas. La aparición de compañías innovadoras supone la mejor oportunidad para aplicar conocimientos y facultades adquiridas. El hecho de que la innovación venga en gran medida de la mano de las startups  es un excelente aliciente para crearlas y no dejar de apoyarlas.

El fomento de las startups es una de las claves para la aparición de nuevos trabajos, porque los emprendedores serán los que consigan traducir la innovación en éxito empresarial y, por tanto, en empleo. Pero también se necesita incentivar que estas startups puedan acceder a contratos de la Administración Pública y de grandes empresas, dentro de un sistema de contratación más abierto, transparente y competitivo.

En este contexto de cambio, la formación académica seguirá siendo importante, pero ya no bastará para garantizarse el éxito laboral. Las habilidades emprendedoras, creativas, comunicativas y, en general, cualquier conocimiento relacionado con el desarrollo de las TIC será muy valioso. Se prevé que las actividades ligadas al medio ambiente y a la energía concentren uno de los mayores potenciales de crecimiento en un horizonte próximo, el del año 2020. Se busca savia nueva para que jóvenes empresas con potencial puedan desafiar los factores macroeconómicos que predicen una lenta recuperación de la economía y el mercado laboral en España. Por eso, necesitamos que muchos pisen el acelerador a fondo.