jueves, 20 de septiembre de 2018

Redes sociales y procesos de selección

Por Montserrat Luquero, consejera delegada y directora general de Hudson

Hasta hace unos años, uno de los elementos clave  que un cliente tenía en cuenta a la hora de elegir un cazatalentos frente a otro era su red de contactos, su networking de posibles candidatos. Con la llegada de las redes sociales profesionales y su ascenso imparable en los últimos años, el escenario es muy distinto.

El año pasado LinkedIn, la red social profesional más popular del mundo y más utilizada en España, cerró el ejercicio con 202 millones de usuarios activos al mes. Además, la red social es cada vez más internacional, ya que el 64% de sus adeptos se ubica fuera de Estados Unidos. Así mismo, la conectividad va en aumento en cualquier momento y lugar ya que el 30% de sus usuarios ya se conectan desde dispositivos móviles como smartphones o tabletas. Con estos datos en la mano, es innegable que se trata de la red de candidatos internacional más amplia que existe y que está a disposición tanto de los responsables de selección de las empresas como de las consultoras de selección, por lo cual el networking no tiene por qué marcar una diferencia notable hoy en día. Cualquiera que realice un proceso de selección puede acudir a las redes como fuente de candidatos.

"No niego la utilidad de las redes sociales para realizar procesos de selección, de hecho son unas excelentes herramientas de trabajo que nosotros también utilizamos, pero en ningún caso son un sustituto de las consultoras de talento"

Sin embargo, la red social es solo una gran fuente de candidatos sin filtrar, una enorme base de datos de currículos en la que se puede encontrar la información sobre la formación y experiencia de todos ellos –además de algunas recomendaciones de amigos o conocidos sin contrastar–, pero que no aporta información adicional necesaria para saber la idoneidad de un candidato para un puesto. En mi opinión, utilizando únicamente la red social no es posible encontrar al candidato más adecuado, ya que es imposible conocer sus  habilidades, intereses y características personales necesarias para un perfecto encaje en la posición y en la cultura empresarial de la compañía.

Para poder medir todo esto hacen falta evaluaciones más profundas que incluyan entrevistas por competencias, ejercicios de simulación, role play, cuestionarios de personalidad, peticiones de referencias o incluso la realización al candidato de un completo assessment center, la herramienta con más validez predictiva que existe en el mercado para evaluar el talento y en la que nosotros somos un referente y no solo en España. El conocimiento del cliente, del candidato y la valoración de sus posibilidades de éxito en común siguen siendo la esencia de nuestro trabajo y ahí las redes sociales no son nuestra competencia. Éste es el valor añadido que aporta una consultora de recursos humanos frente a LinkedIn y que las empresas deberían tener en cuenta en sus procesos de selección.

Las organizaciones no se pueden permitir cometer errores en los procesos de selección, pero mucho menos en estos momentos, ya que el coste de realizar una contratación errónea nunca ha sido tan grande como ahora. Nosotros disponemos de una herramienta para cuantificar el coste que supone la rotación para una empresa y éste puede llegar a suponer entre tres y cinco veces el coste anual del empleado, un precio demasiado elevado, sobre todo en la actual coyuntura.

No niego la utilidad de las redes sociales para realizar procesos de selección, de hecho son unas excelentes herramientas de trabajo que nosotros también utilizamos, pero en ningún caso son un sustituto de las consultoras de talento. Las consultoras podemos aportar ese valor añadido que una red social no tiene.

En mi opinión, las redes sociales no van a sustituir a las consultoras de recursos humanos como algunos pronostican. El futuro de las consultoras pasa por convertirse cada vez más en “socias de talento” para los clientes a lo largo de todo el ciclo de vida del candidato, de tal manera que les ayudemos no sólo a incorporar a la persona idónea, provenga de donde provenga, sino también a evaluar, desarrollar y retener a su talento.