jueves, 20 de septiembre de 2018

REE elabora el "Big Data" de la avifauna española con su proyecto de corredores de vuelo

Desarrollo sostenible. Benditas palabras. Para muchos puede resultar una etiqueta, un modismo o un eslogan vago o difuso. Incluso puede sonar a terminología política más que a realidad. Un concepto demasiado amplio que, con frecuencia, en los medios de comunicación va relacionado con el cambio climático o con el Protocolo de Kioto. Pero por fortuna en la realidad de muchas empresas, en su día a día, eso no es así. Existe una preocupación constante y de verdad por construir un modelo de desarrollo equilibrado, sostenible y razonable desde abajo, desde la base.

Éste es el caso del ingente trabajo que Red Eléctrica de España (REE) viene desarrollando desde hace años por proteger a la avifauna española sobre el terreno. ¿Cómo incide el tendido de las grandes líneas de transporte eléctrico en las rutas de vuelo de las aves? ¿Cuáles son las zonas de mayor concentración de las especies? ¿Cómo evitar los riesgos de colisión de éstas con las líneas?

Para dar respuesta a estas preocupaciones por el cuidado del medio natural, surgió allá por los 80 del siglo pasado el embrión de lo que se ha convertido en un proyecto capital para el Departamento de Medio Ambiente de la operadora del sistema eléctrico en España. Comenzaron entonces los primeros estudios en el ecosistema de Doñana. Con el paso de los años, esta iniciativa se ha extendido al resto del territorio nacional, convirtiéndose en todo un referente a escala internacional.

Con el proyecto "Aves y líneas eléctricas: cartografíado de corredores de vuelo", REE ha desarrollado, en colaboración con un importante número de entidades, organismos y agentes ambientales, un auténtico Big Data de la avifauna tanto de la península como de los dos archipiélagos. Un sistema de información, un registro minucioso del comportamiento, las rutas y movimientos de 45 especies de aves. Un mapeo impagable para administraciones, investigadores, estudiosos y amantes del ecosistema avícola.

¿Pero cómo se ha llevado a cabo un trabajo como éste? Con altas dosis de coordinación y colaboración, como resalta el jefe del Departamento de Medio Ambiente de la compañía, Roberto Arranz Cuesta. "Lo que comenzó como una experiencia en los años 80, se convirtió en todo un plan nacional a partir de 2009, recopilando la máxima información disponible de las especies de aves con mayor sensibilidad a la presencia de instalaciones de transporte de energía eléctrica. Lo que hemos hecho es normalizar y ordenar toda la información de la que ya disponían las comunidades autónomas. Un proyecto en el que están involucrados las administraciones públicas regionales, asociaciones y agentes medioambientales, entre otros actores de relevancia".

Todo este trabajo ha dado como resultado una mayúscula base de datos, en la que se encuentra digitalizada información de primera magnitud en relación con estas más de 40 especies de aves. Una fuente de datos a escala nacional bien recopilada y organizada. En palabras del Jefe de Medio Ambiente de REE, "hemos puesto en valor información que ya poseían las comunidades autónomas, agrupándolas en un sistema digital que está en constante transformación, incorporando nueva información, actualizándolo, con vida. Se ha diseñado una herramienta muy detallada que puede ser utilizada para un gran número de finalidades u objetivos".

Tecnología puntera al servicio del medio natural

Llegar hasta aquí no ha sido fácil. Ha requerido de muchas horas de trabajo. En 2010 se llevó a cabo el primer piloto del proyecto en las comunidades de Andalucía y Extremadura. Sobre todo, porque ambas regiones contaban con una gran cantidad de información bien referencia y de calidad. A partir de aquí, fue posible la extensión al resto del territorio nacional.
En la actualidad, se está llevando a cabo un intenso trabajo en Baleares y Canarias, que por su condición insular, cuentan con una "sorprendente cantidad de hábitat propios y especies de carácter autóctono". Este trabajo ha puesto de manifiesto la riqueza y biodiversidad de las distintas zonas de España.

Los datos recopilados por este proyecto se han podido incluir en un Sistema de Información Geográfica (SIG) en el que gestionar y cruzar la información en detalle. De modo que se puede conocer con precisión las zonas de nidificación, los corredores de tránsito y vuelo, es decir, componer un mapa de espacios sensibles. "Así –argumenta Arranz Cuesta- podemos conocer y analizar la incidencia de nuestras actuales líneas en la vida de las aves, actuando en consecuencia donde sea necesario. Y lo que es más importante, podemos prever cuáles son los mejores trazados desde el punto de vista ambiental en aquellas de nueva construcción, respetando por tanto el ecosistema de la avifauna".

Asegura el máximo responsable de Medio Ambiente de la empresa que éste es un proyecto que no va a parar. Las nuevas tecnologías son las que han permitido construir este sistema de información, que será alimentado y actualizado con nuevos datos. Tecnología que ha sido desarrollada en colaboración con la firma sevillana Asistencias Técnicas Clave, y que además de las comunidades autónomas, centros de investigación y organizaciones ambientales, ha contado con una participación muy especial del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

Una iniciativa que sitúa en su justo término el compromiso de la compañía con el desarrollo sostenible y la conservación de la biodiversidad. Como pone de relieve Arranz Cuesta, se trata de un proyecto pionero y singular a nivel internacional. Algo que, hasta ahora, ninguna otra empresa del sector eléctrico ha acometido en sus respectivos ámbitos de actuación. Un plan  de protección de las aves que va más allá de lo que la propia normativa prevé. Con él, no sólo se cumple o respeta lo que se contempla en la legislación en relación con las ZEPAS (Zonas de Especial Protección para las Aves), sino que se planifica a conciencia sobre cualquier espacio o territorio con un interés destacable para las especies catalogadas. Por su envergadura, singularidad y aportación de valor, la Dirección General de Medio Ambiente de la Comisión Europea le concedió hace unos meses el Premio Europeo de Medio Ambiente (EBAE), que se otorga a empresas que combinan con éxito la innovación, la competitividad y el desempeño ambiental sobresaliente.

Para los impulsores del proyecto su rasgo más distintivo se encuentra en la colaboración e implicación, en el trabajo coordinado, riguroso y profesional que han desempeñado todos los organismos, administraciones y entidades que han participado de un modo u otro en él. De lograr homogeneizar y armonizar una información ambiental muy valiosa que al final está a disposición de todos ellos. Mejorando de esta manera la labor que pueden desarrollar cada uno en beneficio del entorno y el medio natural.

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