lunes, 19 de febrero de 2018

Perú, una oportunidad de inversión

Por Carlos Campoy, abogado y gerente general de GAONA ABOGADOS en Perú

A lo largo de nuestra historia hemos podido observar cómo se han ido sucediendo diversos cambios en lo que podría llamarse eje del mundo, es decir, aquella zona de nuestro planeta a la que todos miran y se convierte en clave de la economía mundial y, por ende, del futuro.  No hace muchos siglos el Mediterráneo era la cuna del saber, de la progresía y de las humanidades, generando toda una cultura a su alrededor de importante influencia que ha llegado hasta nuestros días. Pero el mundo giró y, en consecuencia, hace algo menos de un siglo fue el Océano Atlántico el que pasó a ser el eje mundial, haciendo que todas las miradas se centraran en esa zona.

Lo cierto es que de unos años para acá el ritmo frenético del mundo ha revolucionado el orden establecido y, hoy día, a nadie se le escapa que el eje central del mundo ha pasado a ser el Océano Pacífico; todos miran hacia él, ya que se ha convertido por derecho propio en el protagonista de la economía mundial y de las claves del futuro. Este cambio viene revestido de ilusión y esperanza, tan necesaria en aquéllos países que hasta hace bien poco orbitaban alrededor del anterior eje, sumido ahora en una grave crisis.

Tras ser conscientes de esta nueva realidad, queda determinar qué países o comunidades se están convirtiendo por derecho propio en las referencias de la economía mundial, en el auténtico motor del planeta. Y parece que es el momento de América Latina, donde la cordillera de Los Andes se erige como barrera natural de ese protagonismo económico.

De forma destacada aparece el Perú. Nación desconocida, quizás mal publicitada, pero sin parar de crecer de forma ordenada durante los últimos 20 años, con un crecimiento medio de más del 6%. Y se ha convertido en ese país que forma parte del nuevo eje mundial tras haber consolidado el trípode necesario para elegir a un país como lugar de inversión: estabilidad política, paz social y seguridad jurídica.

Amén de lo anterior, merece especial atención el hecho de que se trata de un país con una población joven, mas del 60%  tiene menos de 30 años y el 26% menos de 15, lo que garantiza una productividad de casi cuarenta años. No menos importante es el hecho de que la gran mayoría de su población quiere ser dueña de su propia empresa, huyendo de esa mentalidad funcionarial tan arraigada en otros países; es un país de emprendedores. Y está generalizada la idea de que al éxito solo puede llegarse de dos maneras: por un lado a través del esfuerzo, el trabajo y el tesón y, por otro, mediante la formación y la  capacitación.

Nos encontramos en un país con petróleo, gas, minería, agricultura, pesca y, ahora con el turismo y un sector pujante como es el de la construcción y las infraestructuras. En definitiva, materia prima consumida por todos, con independencia del nivel de crisis mundial que afecta con mayor incidencia, sin duda, a aquellos productos que no son de primera necesidad. Y un gobierno, tanto éste como los anteriores, y una administración a favor del inversor, sin hacer distingos de nacionalidades.

Y para colmo, el Perú tiene una de las mejores gastronomías del mundo, que permitirá disfrutar, a quienes apuesten por el país andino, de buenas sobremesas degustando manjares exquisitos, todo presidido por la ilusión ante los nuevos retos a emprender y las nuevas perspectivas de negocio. Queda mucho por recorrer, mucho que caminar, así que aún hay sitio para todos, siempre que viajen con la honestidad por bandera, la humildad como forma de actuación, la profesionalidad y las ganas de trabajar.