viernes, 22 de junio de 2018

Mercadona en Villadangos: una plataforma logística inteligente


M. Martínez I Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. I 25.06.2012


Imagen aérea de la plataforma logística en Villadangos.

Es un complejo inteligente. El noveno bloque logístico de Mercadona, situado el polígono industrial de la localidad leonesa de Villadangos del Páramo, permite el movimiento de mercancías y la preparación de palets de manera automática o semiautomática. Visitarlo y comprobar lo que supone para la llegada y salida de mercancías la robotización de los procesos no deja indiferente a ninguna persona ajena al tipo de actividad que se desarrolla en él. Entramos en “la joya de la corona” de Juan Roig, como él mismo la ha calificado.

El suelo en el que se asientan las instalaciones fue adquirido hacia el año 2000 por la compañía, ya que cumplía tres requisitos para levantar allí las naves: “Las buenas comunicaciones con todo el noroeste de España que garantiza su localización, un terreno llano y en un buen polígono y, en tercer lugar, una masa importante de trabajadores en el entorno”, comenta el responsable de Relaciones Externas de Mercadona en Castilla y León, Julio Casado.

La plataforma, que arrancó su actividad el 31 de mayo de 2010 –aunque la inauguración oficial no tuvo lugar hasta marzo del pasado año– recibe los productos de los proveedores y los distribuye en función de las necesidades de sus tiendas. Una vez realizada la entrega en los establecimientos de la cadena, los camiones regresan con los envases vacíos para su limpieza y reciclaje antes de retornarlos al proveedor. “Es un circuito cerrado”, explica la coordinadora del almacén de secos, Laura Veiga. “Las tiendas no desechan nada, excepto lo orgánico”, remarca la parametrizadora Lorena Marcos. “Y ningún vehículo llega y pregunta cuándo puede descargar porque está todo planificado. Hay proveedores que vienen con sus propios medios y otros con los de nuestra flota”.

Las tiendas envían a diario sus necesidades y existen previsiones que se calculan en función de los consumos y de los periodos del año, lo que obliga al bloque a albergar productos de alta, media y baja rotación. Son en total 5.900 códigos con los que trabajan en estos momentos los encargados, una cifra que ha ido aumentando por fases, al igual que las tiendas a las que suministran productos. Cada día entran y salen más de 3.000 camiones. Sólo existe otro bloque de similares características en España, en Madrid, hasta que en 2014 se inaugure un tercero en Barcelona.

Al vehículo se le da muelle -son 18- cuando llega a la hora prevista, justo antes de que los responsables comprueben el origen de los productos que lleva, así como el número de unidades de cada caja, la caducidad de los artículos y si tienen alguna característica especial. Existen siete mesas de entrada y 18 módulos de almacenaje a los que acceden las mercancías, que se identifican por escáner. Algunos palets requieren manipulación y otros no. Siempre se cuenta con un stock de seguridad que puede disminuir en momentos de aumento de las ventas. Los productos se clasifican en función de tres categorías: alimentación, droguería y compatibles y todo el que entra es revisado por parte de los parametrizadores, que se ocupan de comprobar su peso y dimensiones, un protocolo básico para establecer su norma de modo que el sistema opte por el tratamiento adecuado cuando reconoce cada artículo, que se desplaza en una bandeja, lo que implica darle un orden y una posición determinada logrando que nada se dañe y que los palets queden compactados y sin huecos.

Laura Veiga, coordinadora del almacén de secos y Lorena Marcos, parametrizadora.

“A la hora despaletizamos 6.500 cajas de referencias”, apunta Veiga. “Se tarda entre 10 y 15 minutos por palet”, continúa, aunque la premisa básica de la organización no es el ahorro de tiempo sino de esfuerzo, de forma que los trabajadores puedan alcanzar el final de su vida sin lesiones ni problemas, señala Marcos, así como evitar los accidentes. Las tareas se limitan ahora, casi en su totalidad, al control y el mantenimiento. La plantilla recibe formación de entre un mes y año y medio, en función de su puesto. El grado de rotación del personal se acerca al cero. El 80% de los empleados en Villadangos son hombres -muchos procedentes del anterior almacén convencional- pero, dada la automatización y la no manipulación de cargas, que se ha transformado en una simple supervisión de la instalación, el porcentaje de mujeres va en aumento. La media de edad está en torno a los 35 años y la mayoría proceden de León, La Bañeza y Astorga.

La plataforma permanece en funcionamiento durante 24 horas. El almacén de secos, donde trabajan 190 personas, sólo se cierra los sábados a las 10 de la noche y se reabre los domingos a la misma hora, ocho horas después que el de frío. Esta primera nave alberga la mercancía que no necesita una temperatura determinada para mantenerse, mientras que la zona de refrigerado dispone de tres cámaras y existe también un complejo para la elaboración de pan y otro dedicado al reciclado donde se limpian los envases vacíos.