sábado, 23 de junio de 2018

Lo rural vende y atrae distintas apuestas de negocio

Los hermanos Paramio, Mariano, Fernando y Marcelo junto con un sobrino, Juan Antonio Tazo Paramio, en sus instalaciones ganaderas.

Al pensar en negocios en el campo, en el medio rural, quizá se tienda a ubicar a empresas agrarias y ganaderas, porque ése es su sitio por definición. Pero, a veces, se olvida, probablemente por desconocimiento, que existe una muy diversa tipología de compañías en las zonas rurales que ofrecen a su pueblo actividad económica, empleo y crecimiento social. El campo vende y ‘engancha’, porque muchos de sus habitantes tienen allí su negocio y no quieren renunciar a esa calidad de vida que ofrece el medio al que están acostumbrados. Por supuesto, no todo van a ser ‘flores’ y, pese al arraigo que pueda suponer la tierra, también existe alguna espina en el camino.

En el valle de Tera en Zamora, tres generaciones de la familia Panizo llevan fabricando orujo para acompañar las sobremesas y ahora también las fiestas nocturnas con una nueva gama de bebidas alcohólicas puesta en marcha por la última generación al frente de Destilerías Panizo. “En 1992, mis hermanas y yo recogimos el testigo de esta empresa que inició mi abuelo en 1938”, comenta Jerónimo Panizo. La respuesta sobre la elección de la ubicación de la fábrica en el medio rural se antoja fácil para Jerónimo ya que “es donde vivimos y donde queremos seguir viviendo”. Con 22 personas trabajando en la destilería, Panizo no quiere que se renuncie al encanto de lo autóctono y se muestra decidido a la hora de apostar para que los pueblos sigan adelante y permanezcan con el paso del tiempo. Algo que, a su juicio, solo se puede hacer “asentando industria agroalimentaria, porque la materia prima está aquí”.

Ángel María González de Prosilvestre con un ejemplar en las manos para su venta.

Y eso es de lo que más tienen en Villerías de Campos, en Palencia, materia prima proveniente del ganado de ovejas de los hermanos Paramio que, en 1993 y con el apoyo del programa Leader, pusieron en marcha la quesería artesanal Campos Góticos en esta localidad palentina. Tienen varios premios en la vitrina, como el del año en el que comenzaron esta aventura quesera, en el que fueron distinguidos con el galardón al mejor queso de oveja de Europa y, además, ofrecen una amplia gama de productos que van del clásico queso redondo hasta una adaptación al ritmo de vida actual con un precocinado de lechazo que ahorra tiempo de preparación de este plato típico castellano. Con todo este escaparate es difícil darse cuenta de la depreciación que está sufriendo el medio rural, según Mariano, uno de los tres hermanos Paramio. “Estamos en vías de extinción porque invertir en el pueblo es invertir en romanticismo, ya que lo que estés haciendo tiene valor mientras lo estás explotando; el día de mañana, no valdrá nada y éste es el principal motivo por el que no hay financiación privada y la Administración , por desgracia, no se da cuenta”.

Otra reivindicación de alguien que conoce y trabaja en el medio rural es la falta de personal cualificado y de gente joven con ganas de trabajar en el pueblo. Para César Martínez, propietario de Martínez Nuevo Innovaciones, una fábrica de estuchería de madera instalada en Rionegro del Puente, en Zamora, hay que acercarse a trabajar a los pueblos porque los especialistas de ciertas formaciones técnicas están en las ciudades y no quieren establecerse en los municipios. A un empresario rural, indica Martínez, lo que le hace falta es que le ayuden a comunicarse con el exterior, que es donde está el consumo. “No sirven de nada los cursos y las charlas de las asociaciones empresariales, hacen lo fácil, pero el déficit es el que es”, explica el propietario de esta fábrica de mobiliario exclusivo para vinos que comercializa tanto dentro de España como fuera, a países como Portugal, Alemania y Francia.

Un trabajador de Destilerías Panizo pone a punto la maquinaria de la fábrica zamorana.

Un ejemplo de iniciativa rural que no responde a los requisitos tipo, es decir, negocio familiar vinculado al campo o a la ganadería, es la construcción de una bodega en la localidad leonesa de Valdevimbre. Pedro González es el director técnico de este proyecto joven asentado en una zona de gran tradición vitivinícola. Esta bodega de 3.000 metros cuadrados, Leyenda del Páramo, está en plena construcción y tiene previsto abrir al público el próximo año. “Va a ser una apuesta por el enotursimo y la venta directa en las mismas instalaciones porque es visible desde la A-66”, explica González, mientras añade que este proyecto bodeguero ha supuesto una inversión cercana a los tres millones de euros.

La micología es otro ámbito de negocio en el que el entorno rural juega un papel protagonista, como medio de vida de la materia prima. Ángel María González montó en 2005 una pequeña fábrica para la recolección y venta de hongos, Productos Silvestres Sierra La Culebra S.L. Esta empresa, ubicada en Villardeciervos, en Zamora, da empleo a entre cuatro y ocho personas, dependiendo de la campaña de recogida, y comercializa el 90% de la producción a distribuidores. El resto, entre ferias micológicas y venta directa en fábrica. Su empeño está en dar trabajo a los jóvenes de la zona y en mantener la población, aunque Ángel María es muy claro respecto al emprendimiento en el medio rural: “Solo animaría a asentarse empresarialmente en los municipios rurales si se tiene dinero para la inversión y no hay que meterse en créditos porque los intereses que pagas por ellos no dejan salir adelante a las empresas”.

Una forma de ejercer fuerza como empresario es unirse en colectividad. Así lo han hecho en Íscar a través de la Asociación Empresarial de Industriales de Íscar, Asemi, creada en el año 2000 y que aglutina a 70 empresas asentadas en este municipio vallisoletano. El papel que ejerce la asociación es, sobre todo, de concienciación de grupo, de conexión con el Ayuntamiento y de punto de encuentro y de información para los asociados, según explica su presidente, Julio Calle. “La gente de Íscar es muy emprendedora, crea una empresa con bastante facilidad porque entre la población existe esa cultura de emprender”, comenta Calle y añade que la asociación representa al tejido empresarial de Íscar al completo que son, en su mayor parte, “pequeñas y medianas empresas, incluso micro pymes”, apunta.

Cristina González Navas.