lunes, 15 de octubre de 2018

Las almazaras españolas plantan cara a la crisis con productos de calidad extra

Una alternativa al mercado nacional es invertir en países como China, India, Rusia o Brasil.


David Panadero   I   Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.   I   25.04.2012


Ante el acoso continuo de los mercados y el declive financiero, las empresas del sector oleícola apuestan por marcar la diferencia con unos productos de la máxima calidad a un precio razonable. Las innovaciones técnicas comienzan a crecer en protagonismo, ya que la calidad final percibida por el consumidor también aumenta considerablemente. Por este motivo, cada vez son más las personas que incorporan en su dieta el aceite de oliva virgen extra, y es que sus propiedades como antioxidante y regulador del colesterol hacen de éste un producto único y básico para la nutrición a cualquier edad.

España tiene el puesto número uno en la escala mundial de países productores de  aceitunas y por consiguiente, en aceite de oliva virgen y sus derivados. La diferencia que las empresas productoras de aceite de oliva virgen extra ofrecen reside en el grado de acidez, es decir, la ausencia de defectos, un sabor libre de estar avinagrado, rancio, húmedo, etc, que lo hacen digno de ser llamado ‘extra’.

La pequeña y mediana empresa del aceite está luchando actualmente por implantar esa idea de calidad en un mercado dominado por el precio más bajo que ofrece el aceite de oliva virgen, escogido por aproximadamente el 70% de los consumidores por motivos económicos y por una ausencia real de interés en cualquier otro tipo de producto que conlleve un gasto superior.

Modernidad y demanda

Con el objeto de plantar cara a una demanda cada vez más exigente, las innovaciones técnicas se hacen en muchos casos indispensables, si bien siempre por debajo de mantener y cuidar la calidad del producto final.

La histórica bodega castellana PradoRey, en su cualidad de productora de aceite virgen extra, atestigua esta cuestión, ya que según ha afirmado a MERCADOS21 su director general, Fernando Rodríguez de Rivera, “un envasado innovador puede ayudar a que la calidad percibida del producto sea mayor, pero sólo de forma temporal, por cuanto es una ventaja imitable”.

En este sentido, también entra en juego la diferencia entre el mercado nacional y el internacional, ya que mientras que en España el consumidor opta por los precios más bajos al no saber diferenciar entre la amplia oferta de calidad del virgen extra, el mercado extranjero “goza de un estatus considerable, ya que se considera un producto de cierto nivel adquisitivo que favorece que la guerra no se traslade al precio, sino a la calidad percibida del producto”, apunta Rodríguez.

Así pues, “cuanto menos es conocido el producto, mayor impacto tiene sobre las decisiones de compra tanto el tipo de botella como la etiqueta y el packaging en general”, que convierte a los envases en un reclamo mucho más interesante de cara al mercado internacional.

Por otro lado, el director gerente del grupo Potosí 10, José Vico, afincado en la Sierra de Segura, ha valorado el potencial de los envases de aluminio. “Ante el alto coste que sugiere el acero inoxidable como recipiente ideal, el aluminio ofrece una alternativa a precio razonable que elimina el peso del vidrio, no transmite sabores  y además no deja pasar la luz”.

Por su parte, el gerente de La Almazara Extremeña, Luis Miguel Berrio, ha explicado que, “los tapones que permiten rellenar las diferentes botellas han de ser sustituidos por unos que ofrezcan garantías, pues son muchos los casos de fraude por rellenar un producto con otro de menor calidad”.

En cuanto a la demanda, todos los grupos anteriores han coincidido en que los consumidores de sus productos se fijan en la calidad diferenciadora de éstos, pues en el mercado ya tienen la alternativa más barata y común, y hablan de la importancia de cumplir con ciertas normas y obtener certificados que justifiquen un trabajo de calidad como es el caso del ISO 9000 y 9001.

Este conjunto de normas establece los requisitos de un sistema de gestión de la calidad haciendo posible que una empresa demuestre su capacidad de cumplir con las expectativas del cliente y  además actúa como acreditación ante cualquier parte interesada.

Una situación difícil

El juego de precios, imposiciones y subvenciones pone en jaque a muchas empresas del sector oleícola de diferentes tamaños que ven perder cientos de toneladas de un producto víctima de los límites del stock.

A este respecto, Berrio, ha asegurado que “sale más barato hoy día comprar el producto en el mercado que recoger el producto de primera mano”. “En la actualidad lo más barato que lleve la consigna de aceite de oliva virgen resulta válido para la mayoría, aproximadamente solo un  30% de los consumidores miran la calidad por encima del precio”.

Con el agravante de la situación en España, Fernando Rodríguez, ha apuntado que “el sector está muy tocado por la asimetría del canal de alimentación, donde la presión sobre el precio es máxima”, y ha señalado la necesidad de exportación, “porque el mundo crece y la demanda de determinados alimentos también, pero lo hace en lugares diferentes a los habituales, en países no convencionales. El reto es enorme, pero la oportunidad también”.

De cara a la crisis, la opinión general pasa por crear una alternativa al mercado nacional invirtiendo en la medida de lo posible en países de gran peso demográfico y cuyo nivel de renta sube poco a poco, como es el caso de China, India, Rusia o Brasil, entre otros. Éste es el punto de vista del grupo jienense Potosí 10, que además de apostar por estos países en auge, incide en la necesidad de la difusión del concepto  ‘aceite de oliva virgen extra’. Un apunte que quizás sea la puerta que abra a esta industria hacia un futuro más brillante dentro y fuera del panorama nacional.