lunes, 20 de agosto de 2018

Juan Mateo: “En la sociedad de hoy no debemos dar la sensación de que alguien que no es emprendedor, es inútil”

Juan Mateo es presidente y fundador de la Factoría de Cine Empresarial y socio de Logra, una empresa dedicada a la enseñanza a través de técnicas audiovisuales. Es licenciado en Económicas y Empresariales por la UCM-CEU, Máster en Gestión Financiera por la EEM y diplomado por The Warthon School de la Universidad de Filadelfia. Posee una amplia trayectoria en el campo de la consultoría y ha ocupado cargos directivos en Arthur Andersen, Coopers&Lybrand y Ernst&Young. Además, forma parte de LID Conferenciantes como especialista en negociación y ventas, creatividad, liderazgo y gestión de conflictos.

M. Martínez García   I    Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.   I    Sigue al autor en @m_pinciana   I    27/03/2013

“El concepto de líder se entiende mal porque se considera que es alguien con cualidades sobrehumanas y eso no existe. Es una persona capaz de convertir a otros en mucho mejores. Se puede ser un gran líder en determinados asuntos o condiciones y en otras no”

“Si soy algo es profesor y empresario”. Así se define Juan Mateo, responsable del nacimiento de varias compañías como Makeateam y docente universitario que, antes de dedicarse de manera más intensa a su gran especialidad, los temas relacionados con la negociación y el liderazgo, trabajó con modelos de simulación financiera y codirigió el curso superior de Negociación del Real Colegio Complutense de Harvard. El hoy director del Instituto Superior de Negociación de la Universidad Francisco de Vitoria acaba de presentar su último libro, El Argumento.

¿Qué le ha impulsado a escribir un libro como El Argumento (Lid Editorial), en el que ofrece consejos en forma de relatos que buscan potenciar el desarrollo personal y profesional de los lectores?

Mi madre me contaba muchos y muy bonitos cuentos cuando era pequeño y eso se me quedó grabado. Aprendí mucho de ellos y, en mis cursos con directivos, narro historias como las que aparecen en el volumen. Pues bien, los alumnos me preguntaban si las tenía compiladas y por eso publiqué Cuentos que mi jefe nunca me contó, que tuvo mucho éxito al llegar a los 200.000 ejemplares y que, en estos momentos, se vende muy bien en el mercado asiático. Con El Argumento sigo la senda de los relatos cortos porque estoy convencido de su valor pedagógico por mi experiencia en ese mundo.

Vamos, que eso que ahora parece tan de moda, el ‘storytelling’ empresarial, es casi tan viejo como la Humanidad…

Para mí, lo inventó la religión. Las parábolas son pequeñas historias para que la gente entienda mejor conceptos abstractos como los valores, la ética o los principios, que no son fáciles de explicar. Sin embargo, a través de esos relatos la gente los comprendía y además los recordaba. Son las grandes ventajas de los cuentos, que además suelen ser historias bellas y que aluden a lo emocional. Como Caperucita Roja, que nunca se olvida porque impresiona cuando eres niño y porque además pides escucharla varias veces. Su poder de enseñar y de ser recordados es muy importante.

¿Cuánto tiempo ha empleado en su escritura?

Un año. Desarrollar relatos cortos es complicado, sobre todo cuando se pretende obtener conclusiones pedagógicas sobre asuntos que me interesan y considero importantes. Tengo más historias definidas, pero para este volumen elegí siete que se han llevado muchas horas de sueño y también de aeropuerto, ya que paso bastante tiempo en los aviones. De noche y en soledad es cuando uno se concentra más.

La edición está especialmente cuidada

La responsable del diseño ha sido mi mujer, que es artista. Siempre he querido hacer cosas distintas e innovadoras. El libro está concebido para que juegues e interactúes con él y para que te apetezca tenerlo entre las manos en un tiempo en el que la tecnología lo protagoniza todo. Me gustaría que llevara a recuperar esa gran maravilla que es sentarse en una buena butaca con un ejemplar que huela a papel. Yo leo ebooks, pero el placer es distinto.

 

¿Qué objetivos persiguen sus narraciones?

Ayudar a pensar. La reflexión es algo fundamentalísimo para poder triunfar en cualquier aspecto de la vida. Es un trabajo muy duro y no es fácil hacerlo sólo. Por eso, ayudan tanto las charlas como las lecturas. Pienso que hay que recuperar el diálogo y tengo claro que el libro no pretende sentar cátedra, tan sólo propiciar esa reflexión necesaria.

¿Qué opina un emprendedor del actual fomento del autoempleo?

Lo apoyo, pero es otra figura que hay que desmitificar aunque se impulse al máximo. Algunas personas son como Induráin pero otras son gregarios, imprescindibles para ganar el Tour. No hay que dar la sensación en la sociedad de hoy de que alguien que no es emprendedor, es un inútil. Los hay con capacidades para poner en marcha negocios, pero otros no las tienen y si queremos que funcione una empresa, a nuestro lado ha de haber buenos trabajadores. Un emprendedor es ante todo y sobre todo una persona que no tiene miedo a la incertidumbre ni a enfrentarse a lo desconocido. Eso es el riesgo y por tanto la posibilidad de equivocarse y de fracasar para levantarse y volver a empezar. En general, el ser humano se mueve mal en la incertidumbre. Hacerlo bien es una capacidad, al igual que existen otras.

Como experto en la disciplina, ¿se negocia bien en España?

En general, no. Aquí llamamos negociar a regatear, como en el rastro, cuando es algo mucho más importante que implica una forma de pensar y de actuar que debe aprenderse bien y no usarse sólo en una reunión. Se trata de una actitud en cualquier ámbito de la vida y, en cambio, no ha sido una habilidad a la que se haya dado la importancia que tiene para todo. Quizá el mundo anglosajón esté mejor preparado por su sistema educativo, mientras que los latinos nos movemos más por impulsos y esa carga emocional, que suele ser negativa, hace más difícil las negociaciones. Es necesario separar más la persona del problema. En España, si alguien nos dice que no, está ya totalmente descalificado y eso no puede ser así.

¿Y existen buenos líderes?

Creo que se entiende mal el concepto de líder porque se considera que es un personaje con cualidades sobrehumanas: maravilloso, buen comunicador… Eso no existe. Ser líder es ser capaz de convertir a alguien o a un grupo de gente en mucho mejores de lo que son. Más inteligentes, más cultos… Eso depende de muchas pequeñas cosas de los seres humanos que hacen que cada uno sirva para determinadas cuestiones pero no para otras. Se puede ser un gran líder en algunos asuntos o condiciones y en otras no. También se debe desmitificar el concepto de líder. El problema está en que a menudo quien dirige organizaciones y no consigue mejores resultados en la medida en que debería tiende a rodearse de gente que no le haga sombra y aniquila cualquier posibilidad que despierte a los líderes de una organización. Hay personas muy tóxicas en ese sentido. Pero el que vale y tiene capacidad de lucha, al final sale y lo va a hacer bien donde esté. Eso lo tengo muy claro.


“Quizá el mundo anglosajón esté mejor preparado para negociar por su sistema educativo, mientras que los latinos nos movemos más por impulsos. Es necesario separar la persona del problema. En España, si alguien nos dice que no, está ya totalmente descalificado y eso no puede ser así”.

¿No tendría que ser un buen líder un buen comunicador por definición?

No. Depende. Los hay extraordinarios sin ser buenos comunicadores. Esa faceta ayuda, pero no significa que en todo momento para obtener resultados sea imprescindible. Si tengo un problema de gestión en la empresa relacionado por ejemplo con los costes necesito a alguien técnico que me libre de la quiebra. El mundo político y el religioso es muy diferente al empresarial y en él sí es más importante la capacidad de comunicación. Pero hoy en día, por ejemplo, la sociedad preferiría como presidente del Gobierno a un gran gestor por encima de un gran comunicador. El liderazgo está a menudo en función del problema. Pero lo que sí está claro es que no cualquiera puede ser líder para todas las circunstancias. Churchill fue un gran líder en la guerra pero no en la posguerra.

¿Es buena la formación que están recibiendo los jóvenes?

En contra de lo que se está diciendo, las nuevas generaciones son maravillosas. Gente muy preparada, abierta de mente, que ha salido fuera a estudiar y ahora hace el esfuerzo de salir a trabajar a otros países donde son admirados por su honestidad, profesionalidad y fuerza de voluntad. Habría que conseguir que vuelvan porque yo tengo mucha confianza en que hagan mejor las cosas que sus antecesores.

En su calidad de gran viajero y conocedor de Latinoamérica. ¿Qué países considera más atractivos para la inversión en estos momentos?

Hay tres emergiendo de forma muy clara. El que tiene más futuro es sin duda México por su gran riqueza y su clase media más que emergente, aunque tiene problemas de seguridad que solucionar. El segundo en mi orden de prioridades es Colombia, que sobre todo tiene algo muy grande: los colombianos, seres muy inteligentes, trabajadores y cultos. El país dará muchas alegrías a quiénes apuesten por él. Y, por último, Brasil. Lula ha hecho una gran labor pero, por los datos que manejo, es probable que esté en una burbuja parecida a la española con una economía ‘recalentada’ debido a los dos grandes eventos deportivos que albergará en los próximos años. Habrá que ver cómo evoluciona una vez se hayan celebrado.