lunes, 19 de febrero de 2018

Juan Luis Cebrián (Prisa) asegura que las empresas "aún no están preparadas" para el cambio cultural que supone Internet

PRISA ha creado una Oficina de Transformación Digital para buscar un nuevo modelo de compañía capaz de asumir este reto en un sector.

Redacción   I    Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.   I    Síguenos en @Mercados21   I    20/03/2013

El presidente ejecutivo de Prisa, Juan Luis Cebrián, ha señalado que las empresas "aún no están preparadas" para el cambio cultural y disruptivo que supone Internet. Ésta ha sido una de las principales conclusiones realizadas por el presidente ejecutivo durante su intervención en el Observatorio Colón, encuentro organizado por la consultora PeopleMatters y patrocinado por HR Access, que ha reunido a directivos de Recursos Humanos y multinacionales con intereses en España.

Juan Luis Cebrián durante su ponencia, titulada '¿Pueden los griegos ser como los alemanes? Las grandes transformaciones del siglo XXI'. FOTO: Observatorio Colón

En su ponencia, titulada '¿Pueden los griegos ser como los alemanes? Las grandes transformaciones del siglo XXI', Cebrián explicó que existe "un cambio de paradigma" que afecta a las instituciones y a la democracia, donde "los medios no son una excepción" y componen "uno de los sectores más castigado por estas nuevas reglas del juego", según informan en nota de prensa.

“La publicidad ha caído en España un 65% en los últimos tres años y no volverá, solo en parte. No es una crisis: es que todo va a ser diferente. El periodismo no va a desaparecer pero sí tiene que transformase y las viejas generaciones se resisten a este cambio”, indicó.

En este sentido, y explicando el caso concreto de PRISA, Cebrián confesó que "el castigo ha sido muy duro". "Éramos 15.000 y ahora 12.500. Pero no basta con eso, hacen falta políticas de transformación de las carreras, incentivos y acercarnos hacia un tipo de organización adaptada a una nueva era. El modelo de empresa jerárquico y verticalizado con el que trabajamos no vale en la Red porque es caótica, pone en crisis el sistema piramidal y de poderes y hay sistemas de autogobierno que producen terror en las organizaciones”, aseveró.

Si bien, en esta evolución, Prisa ha creado una Oficina de Transformación Digital, entendida como un grupo de trabajo que pretende alcanzar la transformación cultural de la organización, para buscar un nuevo modelo de compañía. “Aunque Internet sea rupturista, el cambio necesita hacerse de otra manera. Hay un salto generacional muy complicado de gestionar. Los profesionales de 45 años tienen la experiencia pero se sienten desplazados porque no entienden el cambio cultural y a los que llegan con arrogancia les falta criterio”, añadió Cebrián.

Estas diferencias se agravan, en su opinión, porque “los directivos de las empresas son analógicos e intentan minimizar el efecto que tendrá Internet en sus vidas. Sin embargo, debemos ser conscientes de que afectará hasta a las empresas más intensivas en mano de obra y en todos los rincones del mundo. El cambio cultural al que nos resistimos las viejas generaciones va a llegar ya en siete años a otros 5.000 millones de personas a través de dispositivos móviles en países en los que ni siquiera han tenido teléfonos fijos”.

Sobre cuál es el camino que tienen que seguir los medios de comunicación, Juan Luis Cebrián reconoció que el sector ha demostrado que "no existe un modelo de éxito", en donde compiten todo tipo de medios informativos (medios tradicionales, online, blogs, redes sociales, etc.), sino experiencias individuales y empresas que son rentables y otras que no. “Internet, además, ha añadido un frente nuevo que es común a todas las compañías: solo Google en Estados Unidos factura en publicidad más que todos los medios juntos -especificó-y lo que hacemos en las empresas es recortar costes sin asumir que el cambio es cultural y definitivo”.

Finalmente, el presidente ejecutivo de Prisa concluyó que si tuviera que fundar ahora El País, empezaría en la Red. "La revolución tecnológica está ahí y es más importante que la que produjo la imprenta. Hay millones de datos privados que residen en unos servidores en Virginia que permiten saber qué piensa, quién es cada quien y donde está en cada momento. Casi ninguna de las grandes compañías de este mundo existía hace siete años y son las de mayor capitalización. No tienen estructuras habituales pero sí cientos o miles de millones de usuarios y son las que triunfan: todas montadas por jóvenes de 20 años sin estudios universitarios… Esto nos tiene que hacer pensar a todos”, apostilló.