sábado, 20 de octubre de 2018

J.M. Méndez Freijo: “Las empresas nos aportan riqueza mucho más allá de los ajustados ingresos fiscales”

Llegó a la Alcaldía de Arroyo de la Encomienda en 2003 y, en sus 10 años de mandato, el municipio vallisoletano ha conocido un desarrollo urbanístico y comercial sin precedentes. José Manuel Méndez Freijo fundó en 2007 su propio partido político, Independientes por Arroyo de la Encomienda (IPAE), desde el que gobierna con mayoría absoluta la localidad. 

Beatriz Hernández    I     Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.    I    Síguenos en @Mercados21    I    04/06/2013

Gallego de nacimiento y castellano de adopción, el alcalde de Arroyo de la Encomienda (Valladolid) se inició en el mundo de la empresa en su juventud y profundizó en la solución de problemas aprendiendo a observar la realidad con visión estratégica y de futuro. Reconoce que no le gusta el cortoplacismo habitual de la clase política.

“Me siento orgulloso cuando desde fuera me dicen que los empresarios detectan que en Arroyo no son ‘el enemigo’”, asegura.

¿Qué tiene Arroyo de la Encomienda para que grandes empresas se instalen en el municipio?

Ya sé que suena tópico pero, básicamente, futuro. Porque crecemos en número de habitantes año a año y pronto superaremos los 20.000 y porque nuestro equipo de técnicos siempre ofrece soluciones en vez de las acostumbradas trabas burocráticas. Si a ello añadimos una excelente localización, muy buenas infraestructuras y un contacto diario con el empresariado de la localidad, el concepto futuro deja de sonar tópico porque siempre tenemos algo que ofrecer. Si la innovación es esencial en el mundo de la empresa, no digo nada de lo que supone en el mundo de la gestión pública.

¿Cuáles son las principales compañías presentes en la localidad?

No me gusta destacar a ninguna por encima de otra pero por conocimiento en la zona podríamos citar a Hipercor, Ikea, Leroy Merlin, Helios y todas las presentes en el gran centro comercial Rio Shopping.

¿Qué aportan las empresas a Arroyo y qué aporta Arroyo a las empresas?

Las empresas nos aportan riqueza mucho más allá de los ajustados ingresos fiscales. Su riqueza es el empleo, el dinamismo, la capacidad de atracción de otras empresas, la generación de competencia que beneficia a nuestros vecinos y que ha conseguido crear la Marca Arroyo. Nosotros aportamos mucho contacto, equipos ágiles en la gestión, pocas trabas burocráticas, bajos impuestos y una atención permanente a sus problemas. Me siento orgulloso cuando desde fuera me dicen que los empresarios detectan que en Arroyo no son el enemigo, sino que además se sienten apoyados y entendidos desde el primer momento.

¿A qué sector productivo y de negocio le gustaría dirigirse para que se instalara en Arroyo?

Somos muy felices con la gran especialización comercial que hemos alcanzado, pero nuestro reto ahora es el polígono industrial. La industria es fundamental en cualquier economía y, en ese sentido, trasciende a las dimensiones competenciales de nuestro municipio, pero en la medida en que podamos ayudar a los autónomos y a las industrias, lo vamos a hacer.

¿Puede albergar Arroyo más superficie comercial? ¿Existen planes al respecto?

Sin duda. En breve veremos Decathlon en la localidad y esperamos que pronto se realice la ampliación de Hipercor con El Corte Inglés. La concentración de personas en torno a nuestra gran superficie comercial genera por sí misma grandes oportunidades de negocio y, desde el Ayuntamiento, vamos a impulsar ideas que aprovechen las economías de escala que propicia nuestro poder de atracción.

¿Qué medidas se están aplicando para fomentar la creación de empleo en el municipio?

Al inicio de este mandato creamos la Concejalía de Empleo, diseñada ad hoc para ser el intermediario perfecto entre las empresas de la localidad y los vecinos con perfiles curriculares adecuados. Hemos firmado convenios con las distintas compañías que se han instalado en todo este tiempo y los niveles de circulación de nuestra bolsa de empleo son espectaculares. Canalizamos toda la información de oferta y demanda existente en cualquier medio y en cualquier lugar poniéndola en contraste con los perfiles de los vecinos. Ahora mismo estamos trabajando en un plan especial de empleo que utilice los remanentes de tesorería municipales para apoyar a las empresas locales que quieren contratar desempleados y, además, intentaremos avalar proyectos que hoy en día no encuentran financiación pero que resulten viables. Esta última parte la estamos perfilando jurídicamente y aún no sabemos si podrá cristalizar, pero sería un claro ejemplo de política activa de empleo.

¿Qué planes de futuro tienen para la localidad en el ámbito económico?

La consolidación fiscal que ahora parece ser un dogma de fe, la hemos aplicado siempre. No tenemos deuda, no tenemos déficit pero sin embargo nos veremos sometidos a lo que parece un recorte competencial fruto del ‘café para nadie’ que nos perjudicará notablemente y que pondrá en peligro servicios que ahora mismo prestamos a los vecinos y que probablemente el Estado nos obligará a dejar de prestar. Estamos en un momento crítico para hacer planes, por eso pedimos al Gobierno Central y al Autonómico que muevan ficha ya para que, desde Arroyo de la Encomienda, conociendo nuestra carta competencial definitiva y con nuestra política económica de siempre, podamos elaborar un plan estratégico a 10 años que marque las líneas fundamentales de nuestra política. De seguir todo igual y en cualquier escenario, nuestra prioridad siempre será la constitución de un área metropolitana que nos permita trabajar mucho más eficazmente con Valladolid capital y su entorno, la atracción de empresas, la generación de empleo y la consolidación de Arroyo como lugar privilegiado para vivir y trabajar.

“Estamos trabajando en un plan especial de empleo que utilice los remanentes de tesorería municipales para apoyar a las empresas locales que quieran contratar desempleados”.

¿Cuáles son las necesidades de la población en materia de infraestructuras?

Podemos decir con satisfacción que el ‘esqueleto’ de la ciudad está terminado y éste ha sido uno de los elementos fundamentales que ha atraído empresas. Sin esas infraestructuras, nunca habríamos podido ser lo que somos. Es más, hemos adelantado infraestructuras que ‘no tocaban’ en virtud del grado de desarrollo urbanístico, pero que gracias a nuestra política presupuestaria hemos podido afrontar y que, en todo caso, cuando el municipio siga su normal desarrollo revertirán en forma de aportaciones económicas a las arcas municipales. No obstante, las infraestructuras son condición necesaria pero no suficiente para el desarrollo armónico de una ciudad. Por ello, creo que en Arroyo lo tenemos todo para generar prosperidad.

¿Qué proyectos le quedan todavía por llevar a cabo?

Concebimos Arroyo como un gran espacio verde, como una ciudad deportiva en donde vamos a construir más campos de fútbol y de rugby. Tenemos la sede de la Federación Regional de Fútbol y trabajamos por albergar la de baloncesto, pero ese último proyecto se paralizó por el momento en que estamos. Queremos también cerrar el mapa de Arroyo en materia educativa y para ello manejamos una política de colaboración total con otras administraciones, pero la realidad actual es dura en ese sentido.

¿En qué situación se encuentran las cuentas municipales?

Mentiría si dijera que no hemos notado la crisis y que no hemos pasado por dificultades coyunturales, pero lo que nunca hemos hecho ha sido entrar en déficit o consolidar deudas por proyectos innecesarios. La clave de nuestra gestión es conocer los gastos y los ingresos estructurales. Ése ha sido el gran fallo de las gestiones municipales, confiaron la contratación de más personal del que necesitaban o se endeudaron en proyectos carísimos contando con unos ingresos completamente coyunturales. Curiosamente, la idea básica de las reformas que está planteando el Gobierno, va por ahí. Algo que a todo administrador de su casa con un mínimo de sentido común, se le ocurriría.