jueves, 20 de septiembre de 2018

Francisco J. Díez: “Nuestro gran reto hoy es mejorar los programas de trabajo y la productividad de la empresa”

FRANCISCO JOSÉ DÍEZ, gerente en la regionales Castilla y Cantábrica de la Sociedad de Prevención de Fremap.

 
Ingeniero Técnico Industrial, este asturiano “de la cuenca minera” llegó en 1989 a Valladolid como técnico de prevención de Fremap Mutua, antes de asumir la dirección del departamento de la Mutua en Castilla. A continuación, pasó a la gerencia de la regional Castilla, que incluye siete provincias de la Comunidad Autónoma, todas a excepción de Soria y León, asociada esta última a Asturias y Cantabria, que forman una región independiente que Francisco José Díez dirige también desde enero del pasado año, una responsabilidad que le obliga a viajar mucho. “Llevo Valladolid en el alma, estoy muy alineado con el sentir castellano, he hecho grandes amigos aquí, pero soy asturiano y mi mujer y mis hijos también”, apunta. 

M. Martínez García   I   Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.   I    5/12/2012

La Sociedad de Prevención de Fremap nace en julio de 2006 con la Mutua como único accionista, naturaleza jurídica propia y ámbito nacional. Se puso en marcha con 1.520 trabajadores y hoy tiene cerca de 2.300. “En momentos de crisis hemos generado de forma permanente empleo”, destaca Díez. Además, cuenta con 140 centros de trabajo en el país y presencia en todas las provincias.

Francisco José Díez asegura que “el cambio permanente para mejorar y el I+D es irrenunciable en nuestra estrategia”.

¿Puede decirse que las sociedades de prevención han sido un modelo exitoso?

Voces críticas ha habido desde siempre, incluso antes de la separación de las mutuas y de la creación de las nuevas sociedades. Por nuestra parte, al disgregarnos pusimos en marcha un sistema de gestión diferente y con unos objetivos claros desde el principio sobre el proyecto de empresa que queríamos montar: ofrecer un servicio de calidad y evitar accidentes laborales y enfermedades profesionales. Un modelo en el que seguimos creyendo y que se va afianzando con el paso del tiempo. No en vano, somos líderes en España y Europa en todos los indicadores: volumen de negocio, facturación, clientes y número de empleados y de centros. Todo ello gracias al trabajo bien hecho, sin buscar un crecimiento inestable basado en el abaratamiento de los precios. Nuestro éxito radica en no haber perdido esa filosofía inicial.

¿Cómo se traslada su apuesta por la calidad a las empresas y cómo ha evolucionado la concienciación del empresario español hacia la prevención de los riesgos laborales?

La prevención hay que empezarla por el tejado, por el que dirige, para que llegue a todos los trabajadores. La Ley de Prevención de Riesgos Laborales entra en vigor en 1996 y, desde ese momento, se produce un amplio desarrollo normativo que propicia que un ejército de profesionales se encargue de difundir una cultura diferente, con las universidades comenzando a generar unos estudios que no existían y con transformaciones en la forma de trabajar. La Administración, el sistema educativo, los profesionales involucrados el tema y los empresarios y sindicatos se han concienciado hacia un cambio de conductas que se ha dejado notar. El riesgo cero no existe, pero la seguridad ha aumentado de forma considerable. En nuestro caso, gracias a que hemos apostado por la innovación y por la introducción de nuevas tecnologías y procesos de trabajo diferentes. Tenemos desde el inicio un equipo de I+D+i dedicado a diseñar nuevos modelos de trabajo, a desarrollar herramientas y a liderar proyectos nacionales en el área de la prevención con el fin de responder a las necesidades futuras. Y hemos buscado además aliados estratégicos. En Castilla y León, por ejemplo, colaboramos con la Universidad de Salamanca y con varias empresas de la Comunidad en sectores como la aeronáutica y la automoción.

Disponen de un sistema de evaluación de su personal técnico muy novedoso en España…

Sí, hemos cambiado el modelo de trabajo de más de 1.000 empleados a través de una metodología diferente. En el desarrollo del programa de evaluación que menciona se han invertido más de tres millones de euros y con él llevamos más de tres años tratando de acercar nuestro trabajo a quien nos paga, que es como entendemos la calidad, aproximando la prevención a las necesidades del cliente. Se trata de un proyecto de mejora permanente basado en el desarrollo del puesto técnico en la empresa cliente, que es el futuro de la profesión, con recogida de datos a través de tablet PC para eliminar carga administrativa y aportar el saber hacer de las personas. Se ha presentado a la Administración Pública y ha revolucionado el modelo tradicional de cómo se concebía la actividad en el sector. Con ello pretendemos ser capaces de aportar herramientas que mejoren los diseños productivos sabiendo de qué cojean instalaciones, equipos… Y usar esa información para influir en la concepción del trabajo de los futuros profesionales. Ha sido fundamental para estar donde estamos hoy y no tiene vuelta atrás. Personas elegidas por su competencia lideran la iniciativa en cada región.

¿En qué otros proyectos están involucrados?

Con el Centro del Láser de Salamanca trabajamos en la protección radiológica de los trabajadores y a corto plazo abordaremos la discapacidad intelectual, para lo que ya tenemos socios y colaboradores. Generalmente pensamos en personas con todas sus facultades y eso hace que queden fuera colectivos como éste. Además, hemos echado a andar dos cátedras, una de Medicina del Trabajo con la Universidad Europea, con sede en Las Rozas (Madrid), donde trabajamos con la medicina predictiva para identificar patologías del ámbito laboral gracias a los marcadores genéticos; y otra del área de la prevención en general. Hay, además, muchos frentes abiertos relacionados con la conducta. Disponemos de 60.000 clientes en España, hacemos 150.000 reconocimientos médicos al año… pero queremos más y encabezar el desarrollo tecnológico del sector nos parece esencial.

¿Hay un modelo líder en el mundo en prevención de riesgos laborales al que tender?

Es difícil comparar porque las normas no son uniformes ni siquiera en la Unión Europea. Existe una directiva marco de mínimos que cada país ha adaptado como ha querido, pero la prevención en España no tiene nada que envidiar a la de fuera. Contamos con modelos muy asentados, obligatorios además por ley, y el nivel de las áreas técnica y productiva es equiparable al de Francia, Reino Unido e Italia. Nos incorporamos de forma acelerada al proyecto europeo, pero nos están pidiendo nuestro modelo para Sudamérica, Asia… La prevención, además, ha de existir siempre, haya crisis o no, aunque nos afecte, pero la necesidad de ser competitivos nos obliga al cambio. Nos piden cada vez más que participemos en proyectos educativos para introducir la prevención a los niños. Y las empresas que antes no querían dejarnos entrar a ver los equipos en sus instalaciones, hoy nos llaman cuando reciben nuevo material porque, si no cumple con la normativa, no lo pagan. El cambio es, pues, brutal.

¿A qué empresas se dirigen, sobre todo en Castilla y León?

Trabajamos con todos los sectores, pero en torno al 80% de los 60.000 clientes que tenemos en España está en empresas de menos de 20 trabajadores. Y si los datos fueran de esta Comunidad Autónoma, el porcentaje sería aún mayor. En función del riesgo y del tamaño, la normativa obliga a que la empresa se dote internamente de recursos. Nuestra actividad es muy diferente para unas y otras. Una empresa pequeña nos suele contratar todo y la grande una actividad complementaria a lo que ella hace con sus propios recursos. La forma de operar es prácticamente a la carta.

¿Cómo son los trabajadores de la Sociedad de Prevención de Fremap?

Tenemos dos grandes colectivos y uno más de apoyo: las áreas técnica y sanitaria. En la segunda contamos con más de 300 unidades básicas de salud –médico con especialidad en Medicina del Trabajo, vía MIR , y enfermería o ATS– y el 75% de los técnicos tiene formación universitaria en Ciencias. Hay en torno a un 25% de personal técnico que proviene de la FP de segundo ciclo. Se trabaja en equipo, cada uno formado por entre cuatro y seis miembros con uno que lo lidera para atender a sus clientes. Todos pasan por un programa permanente de reciclaje, de forma que sistemáticamente adquieren conocimientos. Existe un compromiso de formación continua. En este trabajo la vocación es muy importante porque también lo es el factor humano con el que trabajamos. Estoy convencido de que es una asignatura pendiente en este país incidir en la conducta y acercarnos al usuario, algo en lo que nosotros estamos empeñados. El grado de permanencia de la plantilla es muy alto, lo que indica que nuestro proyecto de empresa encaja con las expectativas laborales de los empleados y que es fundamental trabajar a gusto para hacerlo bien. Espero que la crisis pase y sigamos creciendo al ritmo que lo hacíamos antes.

¿Por qué estrategia apuestan para incrementar su liderazgo en el mercado?

No podemos renunciar a un modelo de empresa acertado desde el inicio, tenemos cimientos sólidos y buscamos proyectos que se autofinancien. En segundo lugar, no hay que pensar que a nuestra actividad, la prevención, le afecta la crisis. No tenemos un problema de crecimiento, pero la desaparición del empleo nos pasa factura. Por otro lado, el cambio permanente para mejorar y el I+D es irrenunciable, así como el lanzamiento de nuevos modelos. Y hay que ser rentables para seguir adelante. Los grandes operadores del sector venimos de la cultura de la Mutua, donde el concepto de beneficios se entiende de otra forma. Ahora somos empresas mercantiles como las demás y debemos sacar lo mejor de cada trabajador, especializándolo en aquello en lo que destaque: no sólo en prevención sino en máquinas, en análisis psicosociales, en seguridad vial, en transporte de mercancías peligrosas por carretera, en planes de autoprotección, en implantación de modelos de gestión… La tecnología es un actor cada vez importante en la formación.

¿Hacia dónde camina la prevención?

Sobre todo, hacia la resolución de los problemas del empresario. Antes, se evaluaba una línea en una fábrica y nada más. Eso ya no sirve, ahora se ayuda a mejorar la productividad y hacía ahí debe tender nuestro esfuerzo. Hemos de ser uno más en la compañía a la que vamos, lejos de que nos vean como un mero prestador de servicios. El gran reto es resolver los problemas de la empresa y mejorar sus programas de trabajo. Tenemos un equipo de siete psicólogos y ergónomos que trabajan sólo en la evaluación psicosocial de la actividad laboral: estilos de mando, formas de comunicación, gestión del estrés…

¿Qué futuro predice para la compañía?

Hemos diversificado la actividad. La prevención es un marco pequeño y queremos hacer más cosas. Vamos a abordar proyectos de vigilancia de la salud global. Controlamos reglamentos industriales, llevamos temas medioambientales tanto de contaminación aérea como terrestre y de aguas, realizamos análisis de eficiencia energética, cálculo de ahorros, trabajamos con el sector minero y en la certificación de equipos… El abanico se ha abierto mucho. Hemos iniciado la andadura en Sudamérica, ya tenemos sede en Panamá y estamos trabajando en las obras de ampliación del Canal y en Ecuador junto a la Universidad de San Francisco de Quito. Queremos desarrollar una red y expandir nuestra actividad en toda la zona andina, un proyecto que lleva en marcha desde enero de 2011. Daremos el salto a Portugal y vamos a realizar de forma puntual trabajos en Europa y África. En fin, abriendo nuevos mercados y abordando nuevos retos empresariales.