miércoles, 23 de mayo de 2018

El vino de Toro en su Divina Proporción

El vino en su Divina Proporción. Muy cerca de la ermita mudéjar de Nuestra Señora de la Vega –que en su interior alberga el Cristo de las Batallas–, en plena Vega de Toro, la bodega número 51 de la Denominación de Origen, la última inscrita en el Consejo Regulador y una de las pocas concebidas para la visita turística, espera al curioso para introducirle en los sabores cálidos y pujantes del Encomienda de la Vega, el primer vino que comercializa su dueño y gerente, Máximo San José.

M. Martínez García   I   Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.   I   5/10/2012

Máximo San José de la Rosa es un hombre que aprende deprisa. Buena parte de la ‘culpa’ de esta circunstancia la tienen sus altas dosis de sentido común. Y, por supuesto, la práctica. “Cuando te toca hacerlo todo a ti, lo asimilas mejor”, afirma. Por eso, su empeño en elaborar un vino tradicional, potente y con cuerpo –características de la D.O. Toro– con mucho color y aroma y, a la vez, moderno, original y con personalidad, es ya una realidad.

Interior de la finca del Pago de la Vega.

Sin tradición familiar como bodeguero, aunque sí como viticultor, Máximo (La Santa Espina, Valladolid, 1973) inició su actividad empresarial muy joven en el mundo de la hostelería –allá por 1993– para poner en marcha en 2007 una vinoteca y, hace un par de años, una bodega en la que, “sin pensar en crisis ni en nada”, comenzó a crear –con la ayuda de Javier Manzano– sus primeros vinos gracias a 16 hectáreas de viñedo propio en la zona de Morales de Toro y Villafranca de Duero y 20 más de las que obtiene uva para elaborar 100.000 botellas anuales.

Su Encomienda de la Vega precede al muy reciente Abracadabra. El primero, con seis meses en barrica y materia prima de viñedos de 20 años y, el segundo, con 12 meses en barrica y procedente de vides con medio siglo de vida. A finales de año descorchará, además, el Divina Proporción, el más clásico de la saga con 18 meses en barrica y elaborado con uvas de viñedos centenarios. La bodega ha visto nacer también el Madre Mía, de su hermano Juan Antonio San José, procedente de una viña de la que se han obtenido 8.000 kilos de uva para 7.000 botellas exclusivas de un ‘caldo’ muy afrutado con nueve meses en barrica de roble americano y un etiquetado rompedor.

Todos emplean la variedad autóctona, la tinta de Toro, al 100%, cuya vendimia se realiza de forma manual, algo fundamental para Máximo, junto a la posterior selección de la uva en la bodega. Sus plantaciones son tanto en vaso –las más antiguas– como en espaldera.

El emprendedor, propietario también del Museo del Vino Carpe Diem, en el centro de Toro, muy involucrado en todas las fases del desarrollo del bodega, reconoce que el trabajo ha sido ingente. Ahora, ya con una segunda marca en el mercado, va poniendo el acento en las ventas. Madrid, Santander, San Sebastián, Castellón y Alemania son algunos de los lugares donde en estos momentos se puede encontrar Encomienda de la Vega. China y Estados Unidos están en el punto de mira del gerente. “Lo difícil es hacer un vino bueno y que guste, con buena relación calidad precio porque, cuando es bueno, se vende”, asegura. “Hay muchos vinos correctos, pero algunos destacan”. Su experiencia en las ferias ha sido buena a la hora de lograr distribuidores y las primeras críticas recibidas, muy positivas.

¿La receta? “La ilusión y querer hacerlo lo mejor posible”, señala Máximo. “Involucrarse a tope” en lo que sea y no parar de pensar, prácticamente no desconectar nunca, algo a lo que no puede ser ajeno. Eso y la familia. “Me cuesta poco convencerles de mis locuras y me apoyan en todo”, comenta, “y esa ayuda es imprescindible. Aunque sea mía la decisión final, todos opinan”.

Entre sus objetivos a medio plazo está la ampliación del comedor, que se abrió en mayo de 2011 y por el que han pasado 10.000 personas en el último año, lo que ha superado todas las expectativas del dueño y a lo que ha contribuido su estrategia en internet y redes sociales. En Divina Proporción se pueden degustar platos tradicionales y caseros. El arroz a la zamorana, las patatas a la importancia, el bacalao, el cocido, la carrillera y el rabo de toro, que maridan muy bien con los tintos toresanos, son los platos estrella.

Vertiente enoturística

Zona para degustaciones.

Ubicada en plena Vega de Toro, a 400 metros del Padre Duero, en una parcela propia desde antiguo, la bodega se levantó en un año con una primera fase para las naves de elaboración y crianza y, a continuación, una segunda para el área de enoturismo con una tienda y un comedor, sin olvidar la plantación de seis hectáreas de viñedo que la rodea. Porque su promotor siempre pensó en “una bodega pequeña que se pudiera visitar, para elaborar un vino de forma tradicional” y concebida para probar el vino allí mismo y también poder adquirirlo.

“Toro es una D.O. histórica con increíbles posibilidades por explotar pero con un enoturismo muy poco desarrollado”, apunta Máximo, y eso que la localidad, de 10.000 habitantes, tiene altísimos índices de turistas –sobre todo de Madrid y el norte, amén de la región castellanoleonesa– para los que hasta ahora no era fácil contar con una bodega a la que acudir, en especial en fines de semana.

Además, el responsable de dar al complejo un nombre con reminiscencias al arte (a la Grecia Clásica, a Beethoven o a Leonardo da Vinci…), no podía dejar de organizar actos culturales, como el concierto que se celebró hace unas semanas con gran éxito de público. La idea ahora es repetir la experiencia con otras propuestas como el teatro.