lunes, 17 de diciembre de 2018

El servicio al cliente, la mejor política del grupo burgalés Asercomex

La empresa burgalesa tiene previsto abrir oficina el último trimestre del año en Madrid.

M. Martínez García   I    Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.    I     Sigue al autor en @m_pinciana    I     12/06/2013

Asesoramiento en comercio exterior, agencia de aduanas, transitarios, almacenaje y distribución y transporte nacional e internacional son los principales servicios de la empresa que Ignacio San Millán fundara en 1996 como Asercomex Logistics.

De izquierda a derecha: Carlos Izquierdo, Julián Adámez e Ignacio San Millán.

La compañía castellanoleonesa Asercomex comenzó como agente de aduanas para dedicarse poco más tarde a realizar la logística de empresas que requerían transporte terrestre, aéreo y marítimo y apostar a continuación por convertirse en operador logístico en almacenaje tanto convencional como con temperatura controlada. Hoy, además, ofrece asesoramiento en comercio exterior. Asintra, Palletcamino y Solcoex son las tres principales firmas del Grupo. Con sede central en Burgos y oficinas en Valladolid –Solcoex– y Valencia –prevé abrir en Madrid este año–, su volumen de facturación llegó a 23 millones de euros en 2012, aunque la partida de servicio propio y asesoramiento fue de tres millones.

Asercomex cuenta con 14 empleados –el Grupo alcanza el medio centenar– y puede transportar cualquier tipo de mercancía a cualquier parte del mundo. Extremo Oriente y Estados Unidos son en estos momentos los lugares en los que más operaciones realiza, así como Sudamérica. Su cartera de clientes incluye a marcas como Leche Pascual, L’Oréal, Campofrío, Matutano, Osborne y Grupo Antolín, entre muchas otras. Valencia es el principal puerto con el que trabaja, pero Bilbao y Barcelona no se quedan atrás, así como Algeciras. En Burgos existe, además, un puerto seco con una conexión diaria por ferrocarril a Barcelona, lo que supone un ahorro de costes al cliente especialmente agradecido en estos momentos.

“Nos adaptamos a lo que nos piden”, señala el director del departamento de Tráfico, Julián Adámez. “Nuestro lema es: el servicio es nuestra mejor política”, añade el director general, Ignacio San Millán. Por eso, mueven mercancía de todo tipo y están especialmente involucrados con los segmentos de la automoción y la alimentación. Además, el pequeño y mediano empresario reclama, cada vez más, apunta San Millán, asesoramiento en busca de alternativas de negocio fuera frente a un mercado interior con un consumo bajo mínimos.

Los secretos de su éxito y su crecimiento sostenido desde 1996 remiten a su adaptación y adecuación a la normativa aduanera en función de la mercancía y a su dedicación 24 horas a gestionar el transporte de productos en países con una importante diferencia horaria con respecto a España. “Es fundamental conocer todas las normativas por ejemplo en cuanto a pesos y volúmenes permitidos para evitar problemas al llegar a destino. Y hay que tener en cuenta que, aunque con el inglés se va a todas partes, algunos lugares pueden desmentir en parte esta afirmación, como China o Rusia”, explica Adámez.

“En el 96 casi todo era al revés”, reflexiona el director general. “Éramos fuertes en importación. Ahora, como este país no consume, ha bajado entre un 40% y un 50%, mientras que ha sucedido lo contrario con la exportación. O se busca mercado fuera, aunque a la pyme española le cueste salir, o las cosas van a ponerse muy difíciles”, reflexionan los dos responsables que, puestos a elegir, apuestan por Corea del Sur por su potencial.

Solcoex

La última apuesta del Grupo, Solcoex, busca asesorar a las empresas facilitando consultoría sobre cómo vender en cualquier parte del mundo y puede supervisar todo el proceso. “Casi todo se basa en contar con colaboradores, sinergias y partners en el exterior con tu misma filosofía”, subraya el gerente de la firma, Carlos Izquierdo. La empresa se dirige más hacia el sector productivo, desde la automoción a los bienes de consumo, pasando por la alimentación, pero no se cierra  a otros campos.

“El cliente, en general, está bastante perdido cuando se trata de salir al exterior y, además, suele ser reacio a la inversión fuera. No hay nadie que sepa más que el propio dueño de una empresa pero tenemos que encontrar, mediante mucha comunicación, la forma de tomar con él el camino correcto para llegar donde queremos”, comenta Izquierdo. “No es fácil y el empresario no confía en ti hasta que no le das muestras de que sabes hacer tu trabajo. Es lógico, más aún ahora mismo, con la proliferación de empresas que ofrecen este tipo de consultoría y aseguran tener delegaciones propias en otros lugares”.

“Un estudio de dónde comprar o vender es siempre necesario para intentarlo en el país que presente mejores índices. Eso sí, en dos años no acaba de concretarse ningún negocio, mejor cambiar de destino. Nosotros buscamos el mercado óptimo para cada producto y eso no se sabe a priori y además exige una labor lenta que supone viajar y ser paciente”, manifiesta el gerente de Solcoex, que recomienda en primer lugar exportar a países europeos ya que los requerimientos y las legislaciones fuera de la UE son muy particulares. “Hay que desarrollar una estructura en destino y eso cuesta dinero. La exportación es una inversión y no beneficios de hoy para mañana, sino a unos años vista. Hay potencial en Europa, que es un mercado local, y en Sudamérica, aunque Asia está en pleno auge y, para mí, el mejor país en este sentido es Malasia”.

El experto, con larga experiencia en comercio exterior, aboga por conocer muy bien el terreno, algo para lo que es necesario disponer de personas de confianza en cada lugar, y no de “consultores que se han conocido a través de redes sociales, lo que se lleva mucho ahora mismo”. También, aconseja a aquellos que quieran salir fuera pensárselo dos veces y, si hay capacidad y ganas, dar el paso. “Hay que estar seguros de la apuesta porque supone muchas horas de trabajo y, en consecuencia, gastos, hasta dar con el proveedor o el importador con el que te identificas”. Y no hay que olvidar que la Marca España no atraviesa por su mejor época. “Está muy golpeada. Nos va a costar mucho cambiar la mentalidad de la gente de fuera respecto a nosotros, a pesar de que nuestro producto es bueno y competitivo, porque nos achacan corrupción”, indica Ignacio San Millán. Y eso que la calidad de nuestros productos se aprecia. La prueba, apunta el responsable, es que tras introducirlos en un mercado, “lo normal es que vayan aumentando los pedidos”.