miércoles, 26 de septiembre de 2018

El futuro de la cadena de suministro

Por Craig Simon, presidente de la Cadena de Suministro de FedEx y CEO de Supply Chain

La cadena de suministro que conecta actualmente el mundo habría sido inimaginable en cualquier otro momento de la historia. El camino de acceso al mercado se ha convertido, hoy por hoy, en una auténtica autopista. En funcionamiento 24 horas, 7 días a la semana. El comercio global nunca duerme. Ruedas que giran sobre la carretera, alas que surcan los cielos y quillas que navegan por los mares conectan una economía mundial prácticamente sin fronteras.

Al mismo tiempo, por muy sobrecargada que esté la autopista global, nadie en la industria del transporte tiene duda alguna de que un servicio más rápido, barato, seguro y sencillo sigue siendo la clave del éxito para cualquiera que opere en este sector.

Pero quizá lo más probable sea que en 20 años los medios necesarios para transportar productos sigan siendo aviones, barcos, trenes y camiones. No tan exótico, claro. Pero sí con un nuevo nivel de precisión casi molecular. La cadena de suministro del futuro no será tan distinta, pero en 2033 su visibilidad será extraordinaria. Irradiará datos.

Ya estamos llegando a ese nivel de transparencia, pero en el futuro, gracias a un etiquetado mucho más omnipresente de cada envío será posible que minúsculos sensores incorporados alcancen un grado sin precedentes de seguimiento y localización en tiempo real. Actualmente, FedEx ya ofrece un dispositivo multisensor más grande para envíos de gran valor, llamado SenseAware, para su uso en todos los medios de transporte, incluidos aviones, intra-EE. UU. y a más de una docena de destinos internacionales. Los sensores de 2033 serán omnipresentes.

logística "La cadena de suministro actual ha evolucionado muchísimo desde el carro tirado por una mula para llegar al mercado, y aún le queda un buen camino por recorrer hasta llegar a los envíos por el ciberespacio"

Será una cadena de suministro optimizada en todas las fases y personalizada a escala individual. Cada uno de nosotros tendrá acceso a una torre de control personalizada, un centro de mando para cada envío en la palma de la mano. En 20 años, algoritmos cada más avanzados analizarán constantemente la velocidad frente a los gastos para cada uno de nosotros, generando opciones globales para desviar un envío, acelerarlo o ralentizarlo.

Este nivel de información también acarreará una mayor seguridad a lo largo de toda la cadena de suministro. La capacidad de conocer el estado de un envío, como la ubicación o la temperatura de una entrega de tejido humano, con mayor certeza si cabe. Esto simplifica a su vez la cadena de suministro.

Esta flexibilidad se extenderá igualmente a un aspecto venerable de la cadena de suministro: la consolidación. En 2013, la mayoría de los envíos se consolidan, introducen en contenedores en la bodega de un avión, el casco de un barco o en el interior de un camión. En 2033, el abanico de posibilidades incorporadas en la cadena de suministro incluirá la desconsolidación, permitiendo retirar una parte, incluso un único artículo, de un envío consolidado. Esto permitirá, a cambio de un precio, por supuesto, agilizar la adaptación y entrega de una máquina de diálisis personal enviada desde Vietnam al puerto de Los Ángeles para un paciente de Kansas City que la precise urgentemente.

Con el tiempo, se irán incorporando distintos tipos de consolidación a la cadena de suministro. El proceso de fabricación de, digamos, esa misma máquina de diálisis personalizada, se fusionará con su envío y retirada al final de su vida útil. Al fabricar un producto, el proceso para determinar su destino final se codificará en el propio producto. Imagínese utilizar su teléfono para escanear un código de barras de 2D colocado en el producto para enviar automáticamente un mensajero a su puerta para recogerlo, con instrucciones precisas sobre su envío final.

La sostenibilidad será fundamental. Se trata sin duda de una visión expansiva. La industria del transporte lleva tiempo a la vanguardia de la sostenibilidad, con esfuerzos constantes para reducir su huella de carbono y crear una cadena de suministro cada vez más respetuosa con el medioambiente. Este compromiso se mantendrá e incluso algún día podría integrarse en todo el ciclo de vida de un producto.

La cadena de suministro actual ha evolucionado muchísimo desde el carro tirado por una mula para llegar al mercado, y aún le queda un buen camino por recorrer hasta llegar a los envíos por el ciberespacio. Pero incluso en tan solo 20 años, la cadena de suministro del futuro estará mucho más pulida y será mucho más accesible, fiable, sostenible y rentable que nunca. Una noticia excelente para la economía global de la que tanto dependemos todos. La autopista de la economía mundial jamás había sido tan buena como lo es hoy en día. Pero lo mejor de todo es que aún está en construcción.