martes, 22 de mayo de 2018

El capón de Cascajares, estrella de las Navidades

El Pavo de Acción de Gracias, gran apuesta de la empresa palentina en 2013 

M. Martínez García    I    Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.   I    28/12/2012

Cascajares vive, durante las Navidades, en “la locura”. No en vano, es el momento de trabajo más intenso de todo el año para la empresa palentina, como relata su director de Comunicación, Simón de Francisco, desde que en 2004, año de la boda de los Príncipes de Asturias –en cuyo banquete se sirvió su capón–, clientes particulares comenzaran a reclamar sus productos, que hasta entonces sólo se comercializaban para restaurantes y profesionales. Trece años en los que han aprendido mucho. “Hemos mejorado sobre todo en logística y ahora comenzamos la planificación de la campaña en verano”.

Pavo de Acción de Gracias con sello palentino.

En esta última han puesto en los hogares españoles 20.000 capones, 15.000 pulardas y 8.000 cochinillos. “Es un poco arriesgado decidir un número con tanta antelación porque entonces no sabemos por ejemplo cosas como que los funcionarios no tendrán paga extra, pero hasta ahora hemos logrado que la producción se agote”, refiere De Francisco. Porque una de las señas de identidad de la compañía es apostar por un producto muy exclusivo que sea casi imprescindible reservar.

Es desde mediados de noviembre cuando empiezan a recibir llamadas de forma continua. “La gente reclama cada vez más información y deja la decisión de compra para el final”, continúa el responsable. “Los picos de venta llegan a partir del puente de la Constitución y la Inmaculada, ya que el 80% se envía para la Nochebuena”. La producción destinada a las Navidades se ha incrementado de forma muy significativa: 1.500 capones en 2004, 3.000 en 2005, el doble en 2006, 9.000 en 2007 y 18.000 en 2008 y ha alcanzado los 23.000. Una cifra que se dobla con los que destinan a lo largo del año a restaurantes y que proceden de granjas de Castilla y León, al igual que la mayoría de sus referencias.

Cuentan, pues, con dos vías de negocio, la de alimentación para tiendas y particulares y la hostelera, para la que elaboran 70 productos. El capón, la pularda, el cochinillo, el cordero, el picantón y el pavo son los que comercializan, por orden de ventas, para clientes individuales, además de una docena de conservas y dos productos nuevos refrigerados dirigidos a singles: carrilladas de cerdo con salsa de oporto y pechuga escabechada con ensalada.

Pero el producto estrella sigue siendo el capón, para unos 14 comensales. “Pensando en unidades familiares más pequeñas sacamos al mercado la pularda, con una forma de elaboración parecida pero para seis personas y ahora existe también el picantón, similar al capón pero de dos raciones”, explica Simón de Francisco. Su departamento de I+D –al que se dedica un 5% de la facturación anual–, además de llevar a cabo una dura labor a la hora de industrializar los productos, trabaja en estrecha colaboración con el comercial. “Nuestros comerciales están todo el día viendo a cocineros y las opiniones que transmiten nos guían”. Por ejemplo, en la creación de 20 referencias de aperitivos en 2006, en pleno auge del catering.

El porcentaje de ventas por internet se incrementa poco a poco y es, de momento, un fenómeno muy estacional, ya que sólo puede acceder a este sistema el particular, aunque no descartan ampliarlo a medio plazo a la hostelería. “Ahora hay menos distribuidores y el distribuidor tiene una faceta muchísimo menos comercial a la hora de sugerir productos al cliente: los entrega y cobra. Es un mero agente logístico y económico y eso supone perder en la cadena de valor, de ahí que pensamos que mejor explicamos y enviamos nosotros directamente los artículos”, apunta el portavoz. “El problema ahora mismo es el transporte. Ya hay muchos particulares que ven en la web los productos y nos piden algunos reservados en exclusiva a hostelería que no podemos mandarles porque no llegarían en óptimas condiciones”.

Los compradores reciben antes de la salida de su pedido un mensaje a su móvil avisándoles de que al día siguiente lo recibirán y se les ofrece un teléfono para dudas, así como el número de expedición del envío. La semana antes de Nochebuena parte de la factoría una media de 500 pedidos al día. El plazo de entrega mínimo son 24 horas y el consumidor puede elegir el día que desea recibir el producto.

Banquetes y pavos

Los clientes de hostelería de Cascajares están por todo el país y es en Castilla y León y en Madrid donde más vende la empresa. “Los banquetes han sido un gran negocio porque ofrecemos tiempo y rapidez, aunque se han reducido de forma considerable en la actualidad”, razona Simón de Francisco. En cuanto a alimentación, Madrid absorbe casi el 50% de los capones. País Vasco y Aragón son enclaves con buenos registros de ventas, que están aumentando bastante en Levante y Andalucía. Cataluña , en cambio, es todavía una asignatura pendiente para Cascajares. “Creemos que el problema es que somos menos conocidos y por eso es posible que comencemos a celebrar allí nuestras subastas solidarias de capones”, indica el responsable.

La compañía recibe peticiones del extranjero –“muchas de Bruselas”– pero, al elaborar un producto refrigerado, no lo envía fuera de España salvo, de forma muy puntual, a Francia y Reino Unido. Han abierto un oficina comercial en París para Europa pensada para las ventas a hostelería y están muy satisfechos con la fábrica que inauguraron en noviembre de 2011 en Canadá y que, desde el pasado agosto, cuenta con licencia para vender también en Estados Unidos.

“Está triunfando mucho el cochinillo y el venado, del que se comercializan carrilladas. En unos años puede ser más grande que la matriz y, si se logra un acuerdo con alguna cadena de restaurantes de Estados Unidos, la facturación de un solo proyecto allí sería mayor que la de España”, comenta De Francisco. En Canadá disponen también de dos líneas de negocio: la de cocina con la marca Chef Brigade y la de alimentación para supermercados con la enseña Le Chef et Moi.

En estos momentos, negocian con distribuidores estadounidenses para garantizar un excelente servicio del producto y acaban de presentar el pavo de acción de gracias, que cuenta con el ‘padrinazgo’ del cocinero José Andrés. Una referencia con seis guarniciones –puré de castañas, puré de patata, compota de manzana, el relleno típico o stuffing, la salsa de arándanos y el jugo del asado o gravy–, un estupendo diseño del envase de cartón y sorpresas como el hueso del pavo que ha de romperse entre dos personas y otorga un año de buena suerte al comensal que se queda con el trozo más largo, según la tradición americana. “Vendemos más que un alimento, es un poco de historia, ya que explicamos qué es acción de gracias o remitimos a través de un código bidi a una página con información, canciones típicas de ese día…”.

La producción del Thanksgiving Day Turkey ha sido de un millar de piezas para España este año, dirigidas en especial a la comunidad americana, y ha resultado todo un éxito. “Es una satisfacción que la gente te diga lo bueno que está y que ellos, después de siete horas de cocina, no consiguen un sabor igual”. El año que viene comercializarán por primera vez 3.000 en Estados Unidos y sus previsiones apuntan a 9.000 en 2014.

Es un producto con el aroma de las grandes ideas de negocio que pretende también potenciar un mes tradicionalmente bajo en ventas como era noviembre. “Estoy seguro de que nos va a proporcionar muchas alegrías; este año, además, ha acelerado la campaña de Navidad y nos ha dado un empujón en tiempos complicados”, señala el director de Comunicación de Cascajares. Sus planes en Estados Unidos, además, continúan con la colaboración con José Andrés en busca de potenciar la Marca España gracias al cochinillo y la paella.

Apoyo: una empresa solidaria que apuesta por la RSC 

Cascajares organiza una tradicional subasta solidaria de capones cada año que, desde hace unos cuantos, tiene lugar en el Hotel Ritz de Madrid y ha recaudado, en 13 ediciones, medio millón de euros que han ido a parar a programas para que personas discapacitadas se inserten en la sociedad y disfruten de independencia económica y social. Los beneficios se entregan a otras entidades, ya que la Fundación Cascajares –que tiene como patronos a Inés Balmaseda, Josemi Rodríguez Sieiro y Javier Barzcaiztegui, el dibujante Barca– no cuenta con recursos propios.

“El comienzo de la RSC en la empresa fue más necesidad que otra cosa porque cuando nació su presidente, Alfonso Jiménez, decidió probar, gracias a una fundación palentina, contratando a personas con discapacidad intelectual y así llegó Paquito, el primer trabajador”, recuerda Simón de Francisco. “Era muy responsable y, como lo hizo genial, al ir creciendo la compañía se ha mantenido la apuesta”. Además, de los beneficios por las ventas de cada uno de los pavos, su nuevo producto, que se comercializan para 10 comensales a un precio de 120 euros, la compañía dona cuatro euros a la Fundación Prodis para financiar becas de estudio a jóvenes con discapacidad intelectual.